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Un "gentleman" sin cuentas claras

A sus 75 años, Romeo Flores Caballero se mantiene físicamente elegante haciendo honor a su segundo apellido, pero políticamente menoscabado y disminuido a la sombra del odio que le profesa el gobernador Natividad González Paras.

Progresista en sus ideas, refinado en las maneras y astuto en la contienda que reparte el pastel del casi extinto priísmo más vanguardista, Flores Caballero se ha mantenido "a salto de mata" en los últimos años de su opacada carrera funcionarial, asumiendo puestos mediocres muy por debajo de sus potencialidades, por tal de seguir viviendo del Estado.

Es la típica vida de un hombre pegado a la ubre del gobierno para disfrutar del dinero de todos los mexicanos. Su brillante pensamiento ha sucumbido a las mieles del confort proporcionado por los caudales públicos, muy al estilo de los viejos priistas dinosaurios, pero distinguiéndose de esta honorable especie, por su apertura y mente abierta.

¿Qué capacidad de conocimiento puede tener un maestro en ciencias de la educación para convertirse en director general de Imevisión? ¿Qué preparación tendrá un doctor en historia para ser coordinador del Programa Paisano? Pues bien, Don Romeo ha podido con eso y más.

Su carrera está basada en la máxima de "lo que caiga es bueno", siempre y cuando tenga la oportunidad de seguirse beneficiando de una buena tajada de la suculenta torta. Por eso ha aceptado la invención de puestos para él como ser Coordinador del Programa para la Integración del Desarrollo Regional del Noreste y su Vinculación con Texas. ¿Que sería de nuestro maltrecho Estado sin Romeo Flores Caballero al frente de tan importante departamento, esencial, crucial y trascendental para el mejoramiento de la vida de todos los neoleoneses?

Una cosa fue haberse convertido en Secretario de Educación y Cultura de Nuevo León en la etapa más luminosa de su carrera política y otra muy distinta es encomendarle a Don Romeo, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, cargo que ostenta desde el 10 de febrero de 2006 y al cual llegó intentando recomponer algo de la desastrosa administración de Alfonso Rangel Guerra.

Muchos fueron los que se preguntaron en ese entonces la razón por la cual, Don Romeo, había llegado a un puesto de tal naturaleza si no era "gente" de Nati. Pero el gobernador más maquiavélico que ha tenido Nuevo León, no ocultó sus intenciones y el día que le tomó la protesta expuso el motivo de la elección: "su reto (de Flores Caballero) es participar de una manera intensa en los programas y en los procesos orientados hacia la celebración del Forum Universal de las Culturas.

González Paras necesitaba un hombre de partido capaz de ocultar las transas económicas del Forum. Alguien que mantuviera el concepto de lealtad por encima de la honestidad y la decencia. Y claro, pensó en un Romeo muy alejado de Shakespeare. Un Romeo que no fuera arquetipo del amor prohibido a causa de la rivalidad de dos familias, sino más bien, que ofreciera a través de diferentes formas "poéticas y distinguidas" enmarcadas en el noble oficio del Arte y la Cultura, la capacidad de transformar la suciedad en algo primoroso y puro.

Aunque Don Romeo, no es aquel muchacho italiano de apellido Montesco que enamoró en el balcón a Julieta, sus dones de sobra conocidos fueron suficientes para que hace tres años iniciara una huida hacia delante borrando las huellas de la podredumbre del Forum. Como alquimista Don Romeo ha pasado la prueba impuesta por Nati, sobre todo construyendo una gran estructura de confusión sobre los dineros del Forum y de Conarte, pero como prestidigitador y mago deja mucho que desear, ya que no ha sido capaz de eliminar las corruptelas del magno evento.

Y es que a Don Romeo no le salen las cuentas. Unas cuentas que no han sido aprobadas en el Congreso precisamente por su opacidad y el exceso en el gasto de Conarte y el Forum o válgame la redundancia. El presupuesto utilizado en la flamante Olimpiada de las ideas del Siglo XXI aumento de 2.530 millones a 5300 millones de pesos. Este evento fue denunciado por malversación de fondos y su imagen quedo envuelta en un enjambre de corrupción y especulación política, empresarial e inmobiliaria. ¿Cuánto de lo que malversaron servirá ahora para las campañas electorales priístas y para los propios intereses de políticos sin escrupulos?

Pero Don Romeo siguió allí...erguido, gentil y señorial. ¿Habló de ética mundial mientras el señor Gastón Melo autorizaba pagos del orden de los 599 mil pesos a su propia empresa de paja? ¿Expuso las bondades de una sociedad justa, equitativa, y equilibrada, mientras el Forum pagaba 432 mil pesos mensuales a 4 de sus directores y destinaba mensualmente, 3 millones de pesos para cubrir gastos de 86 personas que laboraban en su organización?

El Forum fue un evento polémico salpicado de escándalos de corrupción, pero Don Romeo prefirió formar parte de él que renunciar dignamente y viajar en clase Turista en lugar de la cómoda Primera clase pagada con el dinero de los mexicanos. Fue testigo de cómo el empresario Gastón Melo desfalcó más de 60 millones de pesos y renunció en junio de 2006 sin rendir cuentas a la justicia, por los gastos excesivos que realizó en sueldos y viajes, rubros por los que gastó más de 173 millones de pesos y ganó más de 4 millones y medio de pesos en concepto de sueldo.

¿Fue Don Romeo, cómplice, cooperador o un simple testigo mudo en todo este proceso de descomposición gubernamental? Eso lo tendrán que decidir los diputados de la oposición que siguen examinando con lupa sus oscuros gastos y revoltijos presupuéstales en Conarte: "Flores Caballero no diferencio los gastos ordinarios de los gastos utilizados para apoyar al Forum. Hay mucha opacidad en sus cuentas", dice en entrevista el diputado panista Ranulfo Martínez Valdez.

Estas "desviaciones" provocaron que Conarte se paralizara en sus actividades cotidianas. El dinero escaseó durante la realización del Forum a tal grado que Don Romeo retiró gastos fundamentales para el funcionamiento de la cultura en Nuevo León, canceló eventos programados y abandonó a los artistas locales, incluso llegó a suspender el teléfono de la Casa de la Cultura porque no había con que pagarlo. A esto Don Romeo le llamó "racionalización de los recursos". Y en 2007 aprobó un presupuesto con menores partidas para Desarrollo Cultural Municipal; Publicaciones; Casa de la Cultura; Teatro de la Ciudad; Culturas Populares; y Preservación del Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico.

En 2008 su presupuesto alcanzó los 133 millones de pesos y para el 2009 recibió su premio: 23 millones de aumento, "algo muy simbólico" dice Don Romeo que no define claramente si por fin operara las naves restauradas para el Forum en el Parque Fundidora. Unas naves que van camino a pudrirse...¡total a quien le importan las naves si ya sacaron su sablazo!

A Don Romeo tampoco le interesa meterse en camisa de once varas, prefiere tener un "perfil bajo" para no hacer enojar al Gober que ha dado muestras públicamente de no soportarlo. El Ejecutivo cada vez que tiene oportunidad le ofrece su desprecio. Y como su mandato ya se acaba, pues Don Romeo ha decidido nadar de muertito y olvidar la necesaria reforma a la Ley de Cultura que pretende crear "acceso a la cultura para todos".

En cambio, Don Romeo, previendo su futuro ha tenido la osadía de presentar su proyecto "Visión 2015", cuya tesis fundamental es que Conarte fomente la formación artística y cultural del ciudadano de Nuevo León, algo que se supone debió hacer Don Romeo desde que llegó a su silla. Una silla que pretende seguir ocupando todo lo que se pueda.

Al fin y al cabo, ¿que sería un Romeo sin su erario público y un Caballero sin el dinero del gobierno? Un simple mortal que trabaja por amor al arte, un ser independiente, un librepensador, un empresario, un empleado de la iniciativa privada, un historiador, un maestro...

Una realidad muy ajena a la vida de Don Romeo.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

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