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anexculturauni 3En 1933, desde Río de Janeiro, Alfonso Reyes escribe su "Voto por la Universidad del Norte", texto fundacional de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el que saluda la creación de "una sólida y coherente organización de la cultura nacional". Reyes apunta la importancia de la autonomía, la crítica y el humanismo en las entrañas del entonces proyecto universitario. Años después, en 1952, Raúl Rangel Frías complementa: "Universidad es, ante todo, servir a la verdad; no servidumbre de doctrina, ni arbitrariedad caprichosa de opinión".

Este año, la UANL está festejando su 75 Aniversario. Sobran motivos para la celebración: del patrimonio forjado en esta trayectoria, el más valioso se concentra en el orgullo que alumnos, profesores y personal operativo, sienten por su Alma Mater. Puedo entender ese ardor felino, sin ser una de sus egresadas, porque asumo a la UANL como el corazón de la sociedad regiomontana. De sus empeños y luchas depende gravemente la Ciudad. Hablando más claro: no creo que la Ciudad pueda estar bien, si la UANL está mal, ni viceversa.

Desde hace algunos meses vengo entrevistando a profesores y alumnos acerca del estado actual de la Universidad. Sus testimonios me han entristecido; no sólo por las malas notas con que califican a la institución, sino porque absolutamente todos, incluso maestros con más de 30 años de servicio, me han hecho jurar que nunca mencionaré sus nombres. Los alumnos temen que les hagan perdedizo su kardex; los maestros que los corran o que les hagan la vida imposible. Este miedo a la represalia dentro de un espacio universitario es un claro síntoma de que algo le duele a la UANL, por eso, en esta colaboración, me concentraré un poco más en el rubro democrático.

En las facultades de Comunicación, Ciencia Política, Derecho y Odontología, principalmente, los alumnos señalan una grave deuda democrática. Se topan con directores autoritarios cuyo lema bien podría ser: el reglamento soy yo (hazle como puedas). De las frustraciones que los vi desdoblar en las entrevistas, rescato: el acarreo de alumnos a votar por la planilla "oficial", las amenazas a la planilla opositora; el bloqueo a la participación equitativa de todos –especialmente en los casos de la facultad de Odontología y de Ciencia Política, en donde la Convocatoria a contender se cerró el mismo día de la publicación-, y por supuesto: el fraude electoral deliberado.

En cuanto a las elecciones a directores, los maestros señalan casos igualmente patéticos. Varios estudiantes y maestros me comentaron sobre algunos casos de extraordinarios profesores que fueron a parar a "la banca", esto es: se le cancelaron sus grupos, tan sólo por "no pasarse del lado en donde se iba a repartir el pastel".

El ausentismo del personal docente, la venta de exámenes y el tráfico de calificaciones (señalada claramente en la Facultad de Derecho), el déficit en investigaciones, la falta de atención a las bibliotecas (en la Facultad de Ciencia Política los alumnos no tienen acceso directo a los libros, en la de Derecho no hay un seguimiento de las novedades editoriales; faltan textos imprescindibles del 2005 a la fecha), la suspensión injustificada de clases, la cancelación de grupos a profesores destacados a modo de "castigo oficial" (el caso del Dr. Víctor Barrera Enderle en la Facultad de Filosofía y Letras resume la impunidad con que despacha su director, José Reséndez), las altas cuotas y la temeraria imitación de la UANL a esquemas de universidades privadas, suplantando, en algunos casos, su vocación pública con la lógica empresarial. Un profesor lo dijo claramente: aquí la política ha domado a la ciencia.

¿Y dónde colocamos en esta gran fiesta del 75 aniversario a los más de 800 maestros jubilados que siguen esperando de la UANL un trato digno y justo?

Ciertamente he sido injusta sin intención de serlo. Muchos engranes funcionan de maravilla para orgullo de todos; sin embargo, confío en que todos estos reconocimientos saldrán espontáneamente. Yo celebro a nuestra Máxima Casa de Estudios cuestionándole si el espíritu de Alfonso Reyes y Raúl Rangel Frías todavía alimenta esa llama universitaria.

El Norte / Julio de 2008

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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