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aut 2Espero del camión de la Ruta 14 que me llevaría al centro. Es la una de la tarde y hace hambre, llega el camión y subimos varios estudiantes. Al poco andar se detiene y suben tres chavos, también estudiantes y avisan la necesidad de bajar del camión, pues se toma en apoyo a los dirigentes del sindicato de chóferes de la Ruta San Nicolás, que es en la que viajamos. Varias personas dejan el camión, pero otros nos quedamos para apoyar el movimiento.

Al llegar a los patio de la Prepa 1 nos damos cuenta que ya hay otros camiones custodiados por un numeroso grupo de estudiantes de prepas y facultades de la Universidad. Ahí me avisan que habrá una reunión por la calle de Jiménez, al Sur, en la que se discutirá lo que sigue del movimiento. Por la noche, los que custodiamos los camiones somos ya muy pocos. La policía hace rondines frecuentes sobre las calles que circundan la Prepa 1.

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El club de la CNED de Mecánica, o sea nosotros, recorremos salón por salón, que no eran muchos en aquellos años, informando de la ocupación de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, por la Caballería del Ejército Mexicano. Proponemos hacer un paro de tres días en apoyo a los estudiantes michoacanos, a la Universidad y a su Rector. Por acuerdo de la mayoría de los futuros ingenieros se hace el paro, junto con los que en otras facultades y prepas se acordaron.

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Junto al Dios Bola, en la plaza Colegio Civil, se turnan los oradores: estudiantes de Economía, de Agronomía, del Álvaro Obregón y de otras escuelas. El mitin es en repudio a la guerra de los Estados Unidos en contra del pueblo de Viet Nam; Los volantes con las imágenes de Nguyen Van Troi circulan de mano en mano y el contingente va creciendo, sobre todo con la gente que pasaba por ahí y, en mayor número, con estudiantes de la Prepa 1.

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Corrían los años y las acciones estudiantiles previas a las grandes acciones en contra del aumento de cuotas de principios del 68, del movimiento en solidaridad con la lucha de los estudiantes de la Ciudad de México y de la lucha por la autonomía; acciones que hacían posible la formación de la organización y de las ideas que darían soporte a una lucha de mayor envergadura en la Universidad.

Las fuerzas políticas de mayor presencia entre el estudiantado eran tres: La Central Nacional de Estudiantes impulsada por la Juventud Comunista de México; los grupos estudiantiles que actuaban en el marco de las concepciones de la Liga Leninista Espartaco; y los que se orientaban por la Organización Cultural Universitaria, relacionada con los posicionamientos de los jesuitas, cuya presencia se percibía en la Uni y en el Tec.

Estos grupos estudiantiles participaban desde posiciones democráticas de izquierda en casi la totalidad de las escuelas y disputaban, cada año, las direcciones estudiantiles; verdaderas fiestas en las que reinaba el buen estado de ánimo, el gusto por los discursos, por la polémica, por la música de la época, por ... todo aquello que gusta a los jóvenes en cada momento.

Fueron tiempos de fogueo intelectual, de competencia por lograr los mejores resultados en los exámenes, por no dejan materias en segunda, porque decíamos: para ser buenos dirigente tenemos que ser buenos estudiantes y no permitir que se nos califique de "fósiles". Fueron tiempos de lecturas de la disidencia en todas las ideas, desde la política de la izquierda hasta de las religiones. Los textos de Leonardo Boff, que condenaban la ocupación de Checoslovaquia por los Rusos, era literatura que con frecuencia los portábamos bajo el brazo, lo mismo que los textos de clase; sobre todo de aquellos que sabíamos eran temas de mayor dificultad.

Así, ante la mínima percepción de que los derechos estudiantiles se veían conculcados, se armaba una protesta en las escuelas. Si un profesor se sentía con derecho a reprobar a un alumno por alguna simpleza, el salón de clase levantaba una protesta y en caso de que no se presentara una solución, entonces había que tomar la dirección de la escuela y, según el caso, se llegaba a pedir hasta la destitución del director.

El régimen político siempre fue, y lo es, antidemocrático y las demandas no se atendían. Las protestas crecían involucrando con frecuencia a sectores de la población que se sumaban en apoyo a los estudiantes. Las autoridades en la Universidad no eran la excepción y en muchísimas ocasiones los problemas se desarrollaban por su cerrazón.

Si los estudiantes de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas habíamos logrado participar en la venta de boletos de la Siembra Cultural, cuyos beneficios serían para la construcción de un edificio propio, ese era un problema grave si estos recursos se habían utilizado para otros fines. Si bien la población estudiantil apenas llegaba a los 200 estudiantes, lo cierto era que, ubicada la escuela en el noveno piso de rectoría, resultaba un espacio inadecuado.

La toma de rectoría no era nada difícil. Antes de bajar un piso y anunciar la toma y el consecuente desalojo de funcionarios y autoridades, la acción se sabía en pisos abajo por los saltos de 200 estudiantes sobre el piso, techo de la oficina del Rector y del Secretario General.

Son las acciones que anuncian los inicios de un movimiento que, con demandas mínimas, todas ellas de fácil solución, derivaron en la lucha por la autonomía, que se expresaba en la demanda: paridad de representación estudiantil y maestros en las juntas directivas de las escuelas y del Consejo Universitario.

Como ensayo general de lo que vendría después, fue el movimiento de rechazo al plan de cuotas impulsado por el gobernador Elizondo; la pretensión era trasladar los costos de la educación de los jóvenes más desprotegidos socialmente a una cuenta de financiamiento que pagarían al terminar sus estudios.

Lo primeros meses de 1968, las calles de la ciudad fueron escenario de de acción de los miles de estudiantes dirigidos por los cuadros de los agrupaciones estudiantiles que venían forjándose desde años anteriores, que se darían a conocer frente a la masa estudiantil, ya no como los fósiles a quienes había que desdeñar, sino como los promotores de la educación científica y popular que se impulsaba por la izquierda de aquellos años.

La derrota del Plan Elizondo sirvió de fragua en el proceso de consolidación de los grupos estudiantiles de vanguardia que, organizados en todas las escuelas, serían el factor fundamental del movimiento por la autonomía, junto con un sindicalismo que se había ganado el pleno derecho de existencia, dirigido por los maestros y trabajadores que veían la necesidad de conjuntar las luchas de los estudiantes con las de los trabajadores universitarios.

Otro gran momento del desarrollo de las fuerzas democráticas en la Universidad de Nuevo León fue la lucha de los estudiantes de la Ciudad de México, de la UNAN y del Politécnico, por las libertades democráticas.

Si bien en julio nos encontrábamos en receso académico, lo cierto es que las agrupaciones estudiantiles estaban atentas a lo que ocurría en el Distrito Federal; para el inicio de clases las tareas de solidaridad con aquel movimiento ya estaban en marcha.

La huelga de apoyo a los estudiantes del DF no tenía otro objetivo que el de la solidaridad. No se levantó demanda específica alguna de carácter local. En varias escuelas los estudiantes no regateamos la defensa de la autonomía de la UNAM, a pesar de la posible pérdida del semestre, en ningún momento se puso en duda.

El resultado de la acción estudiantil y el desempeño de la dirección de estos movimientos, fue que en las elecciones de las mesas directivas de ese año escolar (1968-1969) prácticamente pasaran a manos de los grupos estudiantiles de avanzada. El Consejo Estudiantil, de ser una instancia de manipulación de la derecha, cobraba una nueva vida en la discusión con las sociedades de alumnos y con un funcionamiento democrático estrechamente relacionado con los intereses estudiantiles.

Un evento sobre el cual es necesario recuperar la memoria en forma colectiva, fue el Primer (y único) Congreso Estudiantil, celebrado muy próximo al día 2 de Octubre de 1969, en conmemoración al del 68, en el Auditorio de la Facultad de Ingeniería Civil.

La trascendencia de este congreso es que ahí se configura el Pliego Petitorio que movilizaría a los 18 mil estudiantes universitarios y, en lo fundamental, la demanda de Paridad en la composición de las juntas directivas de cada escuela y en el Consejo Universitario. Como derivación de esta demanda estaría la Autonomía Universitaria, cuyas implicaciones serían la elección del rector, ya no más por el gobernador del Estado, sino por los maestros y estudiantes, y la elección de los directores de las escuelas, ya no más por el Consejo Universitario, sino por los estudiantes y maestros de cada escuela.

Es a partir de este momento en que la lucha de los estudiantes y maestros cobra una nueva dimensión que se desarrolla en dos niveles: el de la lucha de masas dirigida por el Consejo Estudiantil y la de maestros y trabajadores sindicalizados, y las negociaciones con el gobierno, con Elizondo y el Congreso del Estado.

La formulación de los decretos 146 y 147, finalmente son elaborados, luego de una manifestación estudiantil, entre los repre4sentantes del movimiento y el gobernador Elizondo, para ser acordados por los diputados y publicados en el Periódico Oficial.

Durante los últimos días de ese año y los primeros del mes de enero de 1970, se vienen en cascada los cambios en las direcciones de todas las escuelas, cuya dirección recae en los decanos de cada una de ellas; se inicia un enriquecido diálogo entre maestros y estudiantes que ahora, en forma paritaria, discuten en las juntas directivas y se toman los acuerdos de forma ponderada, pero con el voto igualitario.

En paralelo, el rector interino formaliza la creación de la Comisión Legislativa que daría origen al Proyecto de Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, comisión integrada también por un alumno y un maestro de cada escuela y que haría entrega de su trabajo meses después.

Con la aprobación, en 1971, de la actual Ley Orgánica, que no fue la presentada por los universitarios, se cancela en la práctica, los mejores sueños de una generación estudiantil inteligente que salió de las aulas universitarias para continuar la lucha, unos por la vía armada, perdiendo muchos de ellos la vida, y otros a la lucha política y social en la que continúan. Son éstos los que ahora hacen todo lo posible por que los cuarenta años transcurridos, después tantas batallas, no sean sepultadas por quienes hoy detentan el poder en nuestra Alma Mater.

Octubre de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

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