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     la_pelirroja

Yo que no tuve madre para mamar sus pechos, la miro con ojos que defraudan la intención maleva de los hombres. La Pelirroja cuelga del puente Gonzalitos, semidesnuda, fenecida, ajena a mi no saber qué. ¿Debía tanto debía para aumentar con su fin los días de la ira? Sus ejecutores nunca enterraron el primer juguete en su afán de que los redimiera la piedad ("¿ni mujeres ni niños?", nostálgica utopía). Quisiera aullar, mas sólo tengo crédito en el sentimiento para llorar como una niña frente a su muñeca de trapo descabezada. ¿La Pelirroja tuvo alguna vez en su infancia una muñeca o se dedicó a jugar a los bandidos contra el sheriff? Viva, es probable, me la habría imaginado como mi madre. Muerta me perturba; aunque buena o mala, mentalmente le confío algún secreto. ¿Tuvo una religión, la posibilidad de equivocarse de una manera diferente?

Quien mata a una mujer o a un gato me trastoca un poco la eternidad.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

 

 

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