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Reflexiones para contrarrestar la embestida embrutecedora del Estado espectáculo.

Trabajo me costaba encontrar trabajo, carajo. Rockdrigo

Introducción

La realidad social mexicana siempre ha oscilado entre la buena y mala suerte en materia política. Aunque hay que reconocer que en los últimos 30 años siempre ha tenido más mala que buena. Pero en los tiempos presentes hay quienes se preguntan ¿Qué puede celebrar la clase obrera mexicana en el primero de mayo? Una clase obrera que históricamente se ha apretado el cinturón junto a la sociedad civil, que atraviesa uno de sus peores momentos enfrentándose al monstruo neoliberal de las siete cabezas, a un proceso electoral presidencial de democracia dirigida, a una presencia del crimen organizado tanto blanco como negro en su mejor papel de terror ciudadano. Y como si no faltara más a unas Olimpiadas Londres 2012 que deberían ser de distensión y de desarme, si de símbolos se trata. Así que no es extraño que se conviertan en los juegos olímpicos de la tensión y el rearme.

Los deportistas locales y globales pueden estar contentos; su show millonario ha sustituido con éxito a las Naciones Unidas como foro de la política internacional: elección del campo de juego, el público consumidor de marca en las tribunas y amplio recurso al doping y al fraude. Pero esto no lo es todo, en el deporte macabro también están ahí: los cohetes intercontinentales, anticohetes, cohetes con ojivas múltiples. Lo mejor de todo cohetes inteligentes, al final del juego es puro ataque. Sálvense quien pueda, la valla está en peligro, extendamos el juego a las tribunas porque el campo se quema. Los aprendices de deportistas y los magnates hechiceros pierden el control de las olimpiadas megatónicas y de las otras, las simbólicas, dando lugar al surgimiento de una ciudadanía en movimiento a la izquierda del arco iris.

Obreros de alfeñiques a guiñapos

Cuando estas páginas salgan publicadas, las diferentes organizaciones sindicales tanto mexicanas como internacionales habrán celebrado el 1 de mayo, y las manifestaciones y actos conmemorativos se habrán sucedido a lo largo y ancho del país. A pesar que la ciudad de Monterrey sigue siendo el polo industrial por excelencia, es lamentable que en esta fecha importante de la lucha obrera sólo se haya celebrado de forma simbólica, montando una "guardia de honor" breve por las huestes de la Central de Trabajadores de México (CTM), junto al monumento que representa a un obrero con cuerpo de alfeñique localizado en la macroplaza; la escultura en sí simboliza a un obrero con un físico (de torso y músculos bien delineados y fortalecidos por una buena nutrición) envidiable por cualquier atleta de fisiculturismo y deseable entre la gente del espectáculo. Pero negado para la clase obrera e inexistente en su realidad. El desempleo, la precarización laboral, el desgaste físico mental, la militarización de la ciudad, son la realidad social presente que ha hecho de la vida obrera una imagen de deterioro e indigencia: por la pobreza, por el paro y la desnutrición los reconocerás.

Democratizando la ceguera

Desconocemos el alcance y significado que aún pueda tener el primero de mayo porque el porvenir de un nuevo periodo de civilización y de sociedad se fragua entre una incertidumbre aún no precisada. Esto en mucho lo podemos observar en que ciertos líderes supuestos de la clase obrera habrán aprovechado la ocasión para salir en el mayor número de fotos posibles; el resto de trabajadores del entorno oficialista sólo para dejar constancia de su existencia. ¿Qué es esto?, la novela de los que siempre sufren o la de los otros que se aprovechan de una clase obrera vapuleada y casi en extinción por el charrismo sindical: máxima jerarquía de corrupción gubernamental y sindical, presente aun en su papel de correa de transmisión ideológica del control del Estado en los sindicatos. Sin embargo, el miedo instituido por los de arriba, y me refiero muy concretamente a los monopolios de las elites que dominan y controlan el aparato de los medios de producción y comunicación, deja constancia que posterior al primero de mayo todo seguirá igual como siempre, más de lo mismo y así serán todos los demás días por venir.

Las ansias reivindicativas se habrán esfumado en la obligada cita anual y todos contentos y satisfechos nos volveremos a ver hasta el próximo año.

Mirando hacia el mañana

No obstante, para quienes consideramos la vialidad y posible existencia de un sistema socioeconómico alternativo y diferente al neoliberalismo, creemos en un sistema basado en la solidaridad y en la tolerancia, que permite la viabilidad de las libertades democráticas entendido, como valor cultural común que posibilita ver el quehacer de la política en el un marco cultural y político social, y no una concepción del trabajo vacío, falto de creatividad. Este primero de mayo sólo es una jornada de lucha más. Para la izquierda libertaria las reivindicaciones y las luchas sindicales y sociales no inician ni acaban en meras celebraciones para inflar el egoísmo de quienes facilitan la existencia de la alineación y enajenación a través del Estado espectáculo: trabajo, deporte y escenario electorero.

El primero de mayo dura todo el año. Y durante todo el año seguiremos luchando por instituir la democracia del trabajo, la libertad sindical, la reducción de la jornada de trabajo, el reparto equitativo de la riqueza, contra la precariedad de las condiciones de trabajo, por la desaparición de todo aquello que atente contra la vida del trabajador y de la población en general.

La metáfora de la locura, sangre en los ojos

No hay peor esclavo que el esclavo feliz. No hay tiranía más segura que la que se soporta con alegría. Ante la proliferación de víctimas voluntarias e involuntarias que ha dejado el actual régimen del "presidente del empleo", Felipe Calderón, en su lucha contra el narcotráfico suman 60 mil muertos. No se puede hablar de libertad o de consolidación de la democracia y las instituciones, sino de todo lo contario, de una represión atroz que anuncia que lo peor está por venir de acuerdo a sus voceros oficiales que predican con las mismas promesas de siempre el continuismo de un modelo económico agonizante. Los resultados de esta política infame están a la vista. Según el mexbarómetro los mexicanos entre 15 y 24 años son los más dispuestos a aceptar cualquier trabajo, sin seguridad social, sin estabilidad, con poca paga, y dando las gracias. Y eso que el ejecutómetro oficial no define aún las categorías apropiadas de su clasificación para los jóvenes que han sido devorados por el crimen organizado.

Mentes y corazones al desnudo

Hablemos para empezar de pesimismo: pesimismo sobre la cualidad intelectual y moral del ser humano, dominante en la coyuntura electoral actual de México, sobre su capacidad de rebeldía, sobre la fuerza de sus deseos. Existen muchas razones para alimentar ese pesimismo que por fuerza ha de actuar de perturbación y ruido de la sintonía de un sistema neoliberal que se enfrenta al barranco civilizatorio y del cual no hay retorno. Pero, además de luchar contra la precariedad y marginación que ha traído como consecuencia la globalización económica del capital, también es sensato luchar contra la muerte en y del trabajo y también gritar viva la pereza. No se contraponen. Como se sabe o se debería saber, no hay dignidad, no hay belleza, no hay placer en el trabajo, ni amigos en quien confiar; su etimología es ya delatora (trabajar proviene de tripaliaré, torturar con el tripalium, una especie de cepo o instrumento de tortura hecho con tres maderos). En palabras de una consigna que debería de proliferar cada vez más: "si el trabajo fuese cosa buena los ricos se lo guardarían para ellos solos". O como canta Alex Lora: "que gacho a de estar el trabajo hasta pagan por hacerlo".

La solemnidad y su máscara frente al regreso de los pájaros recargados

Así, la formación del síntoma social de envilecimiento y debilidad de nuestra época, decir que alguien es un buen profesional, o un buen trabajador, no es un insulto abominable, sino un elogio. A intelectuales y funcionarios públicos que hacen de la democracia un coro griego similar a los jilgueros que apoyan la debacle social a través de sus juicios públicos y privados y son convertidos en héroes, no les basta pertenecer a esa saga de promotores del miedo.

Y es que la apología del trabajo desde la aparición de la esclavitud, y su metamorfosis (porque sólo ha cambiado de forma); ha desaparecido únicamente en su función real, esto lo ilustra ya no solamente Occidente donde el desempleo es la patria reprimida por los grandes consorcios financieros internacionales. Además, siempre había sido una vieja idea de las clases dirigentes, pero que hoy se vive en todo el mundo como un hecho real y tangible sobre todo por los sin patria: indocumentados e indignados en un infierno insoportable. La aparición de estos dos movimientos sociales en la ciudad de Chicago protestando recientemente en la fecha de celebración de un primer de mayo, anuncia cierta caducidad simbólica por un lado, y por otro, cierta insurrección de la imaginación subversiva, oxigenando el ambiente. Hay quienes no desean comprar el fin del mundo.

El trabajo y los días

Es necesario enaltecer el trabajo para que así, mistificado en el bien escaso por excelencia, se puedan tolerar las condiciones insoportables en que se desarrolla. Cuanto más escaso es el trabajo como medio para garantizar la subsistencia diaria, más se le identifica con un fin metafísico de la existencia humana, llegándose a la definitiva deificación del trabajo como bien más alto, como deseo máximo, como ideal absoluto, como causa última de felicidad. Sin embargo, el trabajo ha sido distorsionado y pervertido por el poder político global. Así, en México no ha existido desde 1971 reforma laboral alguna porque esta última fue otorgada a los sindicatos charros oficialistas del sistema como premio por no haber apoyado el movimiento estudiantil del 68. Y el ex presidente Ernesto Zedillo fue el artífice de que se cancelaran las manifestaciones obreras en su día para poder realizar los zurcidos requeridos por la clase patronal en su estrategia de combate a la lucha obrera, todos los remedos actuales realizados por gobiernos oligárquicos (PRI y PAN) sólo son justificaciones a las violaciones actuales que se realizan en nombre de la Constitución mexicana en materia laboral y de seguridad social.

Los tiempos presentes de una heterodoxia

Paul Lafargue reclamaba ya en 1880 la jornada de tres horas. En 1927, unos jóvenes obreros, en huelga por primera vez, proclamaban orgullosos que estaban por la jornada de dos horas, y todavía, gritaban: "cuando sean dos horas, serán demasiadas horas". Y en 1967, el grupo surrealista LEkart de Lyon, defendía que toda persona tiene el derecho de soñar a la luz del día, durante el trabajo, en la fabrica o en la oficina, desnudo o vestido, lo que por fuerza implica una organización de la noche y del día, del ocio y del trabajo, en las antípodas de lo que hoy se acepta como escenario único posible. Sin embargo, el siglo pasado se apagó y otro nuevo siglo inició con el pie cojeando, pues; las profecías de los magnates de las trasnacionales como la de que "el gran capital es eterno" están muy lejos de cumplirse. Pues, el muro que fueron levantando poco a poco lo podían brincar con facilidad, pero hoy ese muro es tan alto que ya no lo pueden brincar tan fácilmente y pronto será tan alto que ya no lo podrán brincar. La paradoja del capitalista entre oraciones y lamentos.

La sombra de piel de metal

El desarrollo de la tecnología no deja a lugar a dudas sobre la posibilidad de llevar a la practica el fin del mundo laboral, que reducida al mínimo posible la presencia humana, y organizado de la forma más desigual para todos no podemos dejar de exigir siempre con la máxima contundencia, ese condimento placentero de la pereza soñado por Lafargue, sino que llegaría a ser pasión individual, juego colectivo, de los desempleados crónicos.

Se confirma así que lo imaginario es lo que tiende a ser real, ya lo decía: André Bretón. Pero el fin del trabajo supone el fin de los que dan y quitan el trabajo, y el triunfo de la tecnología al servicio del Capital anuncia la reproducción ampliada de la relación esclavo patrón, el racismo, y todas las formas culturales reaccionarias de ambas cosas. Al antropomorfizar el futuro los capitalistas sólo consiguieron desenterrar el secreto vergonzoso del capitalismo, su remoto pasado y su miserable presente. También el arte de la anticipación es una criatura del crepúsculo...

Contrarrevolución global

Es en nombre de esa vieja organización social, y de la clase dominante de la misma, que el trabajo forzado conoce una nueva fase de expansión y dominio, a escala universal. En los Estados Unidos de Norteamérica, el tiempo libre para la comida se ha reducido de una hora a un cuarto, o a nada. La triste y banal propuesta del gobierno francés desde hace más de diez años de la jornada de 35 horas es acogida en Europa como si fuera una utopía descabellada, mientras que en Inglaterra y países satélites se apresuran a la reivindicación de la workhouse: el viejo trabajo a casa. En Asia, la crisis que llega, como un aviso, castigo o penitencia, justo después del sobresalto casi revolucionario de los trabajadores en distintos países: Egipto, Siria, y otros, exigen nuevos esfuerzos a una población exhausta. La crisis actual del neoliberalismo también llega a África y el continente americano no escapa a ella.

Utopía y Subversión

¿Entonces qué es lo imaginario?, ¿Qué es lo real? La abolición del trabajo fue el deseo imaginario de ayer que hoy se ha hecho alternativa real, mientras que la supervivencia empeorada por el trabajo no es sino la necesidad inevitable y real de ayer que hoy se ha convertido en excusa imaginaria, en impostura ideológica al servicio del capital. No esperamos encontrar sin embargo, como arma de propaganda la repetición mecánica del viejo discurso seudo religioso que cantaba las virtudes morales y moralizantes del trabajo. Junto al siempre efectivo miedo al desempleo, y confirmando que hoy todos los lenguajes se unifican en el lenguaje económico (suprema apropiación de la misma materia prima del imaginario social), las loas victorianas al trabajo han mutado en conceptos funcionalistas, asépticos, lógicos, razonados y no del todo racionales, como la patraña de la productividad o la eficiencia, palabras sagradas que se marcan a fuego vivo sobre las conciencias de los trabajadores.

Cuando no hay discurso ni acciones realistas, el deporte salva

Es aquí, donde el deporte alcanza su punto de ebullición como instrumento de control ideológico sobre todo el futbol soccer. A la par que la publicidad, con la que por lo demás entra en constante simbiosis, el deporte es el gran medio de difusión e inoculación de las exigencias y órdenes de la economía. El argumento es siempre el mismo: un anuncio que asocia el esfuerzo del deportista con la explotación del trabajador, que convertido en un acto reflejo, en una caricatura degradada de la estrella que admira, acepta sin chistar la conminación afable que le pide que siempre se exija más, que dé lo mejor de sí mismo.

El espejo es el que habla

¿Cuál democracia? ¿Cuál mercado?, si los ninis mexicanos (funcionarios y políticos oficiales) son quienes ni recaudan, ni atraen inversiones suficientes, ni crean empleos. En pocas palabras son los vividores a costa del trabajo de los otros. Y gritan a los cuatro vientos: más militares, más marines, más policías, más cuarteles castrenses, porque queremos una sociedad sin miedo y lo único que logran demostrar es que su lengua sangra por todos lados sin percatarse de las contradicciones que promueven el Estado policial espectáculo.

La manipulación deportiva igual a perversión política

En el plano colectivo, se soporta la insoportable disciplina del mercado en aras de la competividad internacional, competividad que se expresa y simboliza rasgos despiadados de la alta competición deportiva. De esta forma, el viejo mito nacionalista de la unión sagrada de las clases sociales como forma de salvar la patria amenazada por el invasor, pasa de la guerra al deporte, se encarna no en el ejército sino en la Selección. Hay en marcha un Mundial de las Olimpiadas Londres 2012, un plan perverso de la oferta y de la demanda; hay una Olimpiada de la rentabilidad económica que conmina a cada hombre y a cada mujer a que se comporten, también ellos, con la disciplina y la abnegación siniestra del deportista de élite.

Guerrilla televisiva: arte termita VS. Terror visión del Estado: arte elefante blanco

Ante el poder de persuasión de los medios de comunicación (el caso de Televisa es patético) a través del deporte, los viejos altavoces del discurso del poder: la iglesia, el cuartel militar y policial, la escuela, se revelan como herramientas inservibles, obsoletas. Si por ejemplo, se intenta llevar a la práctica ese proyecto odioso pero irrisorio de inculcar "los valores castrenses y deportivos" mediante platicas y exposición de piezas de museos que están detrás del llamado al deporte a los niños y jóvenes, llevando a los militares o jugadores futboleros a los colegios e institutos, sólo se conseguirá, con la exención de los que no pueden ver mas allá de sus narices habituales, que se multiplique y fortalezca la indiferencia, el desprecio y la burla que los jóvenes ya sienten por estas instituciones desprestigiadas por sus excesos de indiscreción y corrupción.

Bájense de las nubes, ebrios del saqueo de recursos naturales

La guerra contra las drogas es el gran pretexto de los ninis. Así, para "luchar contra las drogas", la Junta Internacional de Fiscalización de los Estupefacientes organismo financiado por la ONU: "recomienda a los gobiernos recurrir a modelos que los jóvenes puedan admirar y que rechacen públicamente el consumo de estupefacientes. Por ejemplo, los deportistas". He aquí el factor clave de la alineación deportiva, cuya importancia decisiva para la reproducción social e ideológica del sistema no radica tanto en los efectos letárgicos y desmovilizadores que se deducen de su carácter de espectáculos de masas, como en el cariz sorprendente de mito social, de historia ejemplar que todos los días y todas las noches pone en escena la agonía sagrada de los especialistas del dolor y del esfuerzo que lo sacrifican todo a cambio del "triunfo".

Los placeres de la pereza

Tanto el martirio laboral como el deportivo, sólo son una buena excusa para ocultar lo siniestro que conlleva la alineación. Volviendo al caso práctico del que nos hemos servido como amena ilustración, oigamos a uno de tantos funcionarios que convocan a la admiración de deportistas por falta de argumentos fiables para explicar la crisis sus posibles soluciones y sus dimensiones perjudiciales: "no se pierdan sigan viendo mas futbol universitario el balompié lo es todo". "El equipo tigres (UANL) es heptacampeón", "los rayados (iniciativa privada) campeones aspiran a ser un equipo de época". Ambos equipos locales resultaron ser un fracaso rotundo. Para calamidades no paramos. Masoquismo enfermizo, sumisión cobarde al instinto de muerte, odio al principio del placer y depreciación miserable de la existencia, obediencia ciega y fanática a la voz de mando, eso decimos porque todo es lo que se esconde tras una opinión así, que se ve corroborada y esclarecida por la peligrosa estupidez de uno de los organizadores: "Es impresionante la imagen de tanta gente: aficiones, fanáticos seguidores de equipos de futbol corriendo tan temprano para conseguir un boleto y un lugar". Provocando así que la ciudad de Monterrey sufra uno de sus peores traumas citadinos y de seguridad pública. Impresionante, como el espectáculo de un campo de concentración o de una plantación de esclavos. Por cierto que el inevitable mecenas de este evento por venir, las Olimpiadas Londres 2012, será una verdadera pesadilla de encuentro de multinacionales de material deportivo, la empresa Niké, famosa por su explotación salvaje de la mano de obra (incluso infantil) del Sureste asiático, como de farmacéuticas Multinacionales que presentaran novedosos estimulantes para el sistema nervioso central para rendir primero en el deporte, luego en el trabajo y al cabo de algunos años su prohibición. Y no se diga del gran negocio de las grandes compañías cerveceras y de bebidas energizantes que crecerán exponencialmente. El círculo vicioso siempre tiende a cerrarse cortando el hilo de la vida.

Un guión inconcluso

Guerra al trabajo bajo todas sus formas; se esconda donde se esconda, y se disfrace como se disfrace. La palabra clave sigue siendo hoy la desmoralización, que debe de aplicarse sin más tardanza a cualquier manifestación de espíritu del enemigo. Para empezar, parece completamente necesario el sabotaje sistemático de esa peste ridícula de "carreras populares" por los derechos humanos y "marchas contra las drogas", cuya nocividad social es sólo comparable a los trances colectivos ante salas del linchamiento, que se generan en los estadios de futbol, y que en todo caso son más peligrosas que el mero consumo pasivo de las retransmisiones deportivas en tanto y en cuanto que la participación en la carrera o prueba implica una ilusión de afirmación personal, un simulacro de decisión libre, un delirio de comunión mística que inevitablemente refuerzan la asunción de los valores de la clase dominante que sustentan y dan sentido a estas demostraciones.

Cuando la historia dejó de repetirse

Se impone el boicot a las trasmisiones televisivas de las Olimpiadas de Londres 2012, en todas las ciudades del orbe: tumbando antenas, descomponiendo televisores. Pero sobre todo a los reproductores de los eventos deportivos en nuestras ciudades, tendremos que utilizarlos como medios adecuados de perturbación y sabotaje, recomendamos desde medidas cómicas agresivas como alfombrar con clavos, canicas o alquitrán las calzadas donde se desarrollaran las carreras locales, hasta otras posibilidades mas hedonistas y quizás más efectivas: la puesta en práctica, al paso de la carrera, de ceremonias eróticas realizadas por dos o más personas, la exhibición festiva del estado de embriaguez, la organización de fiestas irresistibles y juegos tan apasionantes como inútiles, el ejemplo provocador de durmientes entregados al mejor de los sueños o a la instalación de objetos misteriosos que despierten la curiosidad de los "atletas", incitándoles al abandono de la prueba.

Se trataría en fin de la exaltación decidida y contagiosa de los placeres de la pereza, y, por contraste del desenmascaramiento por vía del humor y del goce de la nueva dictadura eugenésica de la salud y el deporte, del puritanismo y del deber.

La clase obrera reencuentra su camino al paraíso

De estas acciones subversivas y otras precedidas en realidad muy tímidas y, si se quiere, poco imaginativas, hay que pasar sin duda a la organización de un verdadero movimiento de rebeldía contestatario y propositivo donde la información y la acción directa sean su eje primordial, mejor aún, de rebeldía al trabajo, que bien podría inspirarse en los métodos y experiencia de los movimientos antimilitaristas que recorrieron el mundo desde los años sesentas, y de los actuales como el de los indignados y okupas, sobre todo el de anonymous que se negaron a ser cómplices del fin del mundo. Sólo que, instalados en el corazón mismo del sistema, en la negación del trabajo asalariado (y hasta del trabajo sin más) que funda la dominación de la economía. Es más difícil, tal vez imposible, la recuperación de esta forma de lucha, pero es mucho mejor buscarle sentido humorístico que desaparecer entre vegetales o muertos vivientes.

Se podría proponer así el colapso de las oficinas de la promoción del trabajo tanto piratas como oficiales y ser inundadas por miles de renuncias al trabajo o por el contrario por la demanda de trabajos imposibles; el boicoteo sistemático de las entrevistas de empleo mediante respuestas absurdas y violentas al psicólogo conductual, capataz de turno, o exigiendo condiciones desorbitadas en el sueldo, horarios , etc.; la ocupación de las empresas por falsos trabajadores que una vez contratados, se declaran rebeldes al trabajo, negándose tanto a desempeñar sus tareas como al abandono del lugar, librándose en cambio a la propaganda por el acto del derecho a la pereza; la animación de una orgullosa campaña de autoinculpación de miles de trabajadores que confesaran practicar el absentismo laboral sistemático, mediante la constante invención de supuestas enfermedades, campaña que se complementaria con la llamada audaz a la solidaridad activa del resto de los trabajadores ante las posibles represalias del Estado o de los patrones; declaración de insalubridad publica de las empresas estatales y patronales, con la propuesta de desinfección inmediata de las mismas, mediante la creación de cordones sanitarios (barricadas, cadenas humanas, cortinas de fuego) que aislaran a la población indefensa de semejantes focos de contagio, etc.

Fin del espectáculo

Esta rebeldía al trabajo es también una desocupación del tiempo del paro y una ocupación por tanto del tiempo de la vida, pues el tiempo del ocio forzado del parado podría convertirse en tiempo de ocio rescatado si el planteamiento, en vez de ser ¿encontraré trabajo hoy?, se transforma en ¿qué me gustaría hacer hoy?

Por cierto, hablamos de una rebeldía que exija con el mayor de los cinismos la satisfacción libre e inmediata de todas las necesidades materiales y, más aun, de todos los lujos. Esta actitud irresponsable caminaría varios pasos por delante de las provocaciones de los trabajadores oficialistas; por otra parte, gratas y estimulantes (auto invitación en hoteles de lujo, saqueo de supermercados, anulación del peaje en las autopistas), en el sentido de que la "tragedia del desempleo" no se utilizaría ya como coartada, como reclamo lastimero, que no se trata de reivindicar un puesto de trabajo porque se niega el trabajo: los invitados al reality show se niegan a contestar las preguntas del entrevistador, el público abandona el escenario, el espectáculo se apaga. Es en esta nueva dirección por las que tendrían que dirigirse las protestas y movilizaciones de los desempleados crónicos y trabajadores eventuales, que aquí y allá en países desarrollados o en desarrollo, brotan y cuartean como pequeños volcanes la aparente paz social mundial. No se trata de que por fin se agote nuestra paciencia, sino que terminemos con la paciencia del agotamiento, esta disposición servil a soportarlo todo, en nombre del trabajo, del derecho al trabajo.

En este sentido, no hay que temer sino más bien desear y provocar la incomprensión del resto de la sociedad, la hostilidad incluso, porque tal incomprensión, tal hostilidad, tal escándalo, tendrá un efecto desmoralizador sobre las verdades indiscutibles y las creencias universales. Romper aun con el ejemplo aislado, romper siquiera en el plano del deseo, romper esa ley maldita, afirmar que ni el trabajo ni el dinero son ya necesarios, que se puede y se debe tener acceso a todo tipo de bienes, que todo bien es un bien libre porque gracias al triunfo de la "explicación macroeconómica" de los gobernadores y presidentes que hace que nos parezcamos unos y otros, también provoca la inexistencia de bienes económicos, es abrir la puerta a la duda y a la pregunta, y al juicio pesimista sobre la organización actual y futuro del mundo.

REFERENCIAS

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BRETON, André (1985). El manifiesto surrealista. Ed., Fundamentos. España.

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DOMMANGET, Maurice. (1978) Historia del 1 de Mayo. Ed., Laia, España.

FOUCAULT, Michel (2010). El coraje de la verdad. Ed., FCE.Argentina.

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LAFARGUE, Paul (1990). El Derecho a la pereza. Ed. Fundamentos. España.

REICH, Wilhem. (1980) La plaga emocional en el trabajo. Ed., Síntesis. Barcelona.

RIFKIN, JEREMY (1998). El Fin del trabajo. Ed., Paidos. España.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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