Escrito por Magdalena Martínez Jueves 06 de Enero de 2011 11:50

REBELDÍA AFORTUNADA
La misma rebeldía que pudiera sentir cualquier adolescente, desposeído de sus padres desde la infancia.
Afortunada al contar con parientes que, aún con sus defectos, le brindaran un hogar que lo librara del horrendo modelo británico de orfandad.
La misma rebeldía que pudiera sentir cualquier estudiante del nivel escolar medio, extraído de la clase trabajadora y con un mínimo de conciencia social; ante una sociedad hipócrita, de moral múltiple.
La misma actitud cínica que este medio pudiera generar, pero con una gran diferencia: Un enorme talento: Talento artístico, talento para adaptarse, para reconocer y encontrar el momento oportuno; para sacar el mejor partido de las dificultades, de su propia rebeldía, es decir: el talento que da la inteligencia.
Afortunada porque además contaba con un buen físico.
Lennon trasgredió todo lo que pudo, movido por el motor que encendiera su rebeldía, ante el desplome de sus primeras expectativas:
Trasgredió los designios familiares al dejar la escuela y lanzarse al mundo de la música.
Trasgredió la moral puritana al dejar embarazada a Cynthia antes del matrimonio.
Trasgredió los designios de Epstein al casarse en secreto pero luego revelarlo, para acallar rumores de preferencias con el empresario; y trasgredió los parámetros morales de muchos al alejarse de Cynthia y su hijo Julian, sin importar las posibles semejanzas de esto último con su propia historia...
Dado su perfil, no podía esperarse que siguiera ni con Cynthia, ni con los Beatles (ni siquiera con Yoko) para siempre.
La visión oriental de Yoko, diametralmente opuesta a la decepcionante experiencia con los conceptos de "gurú de India" y "empresario europeo", no podía haber llegado en forma y momento más oportunos: Su astucia empresarial, su filosofía concreta, su arte que rayaba en lo minimal, fueron la respuesta justa al hastío generado en Lennon por los excesos circundantes.
Más que suficiente para satisfacer la rebeldía de transgredir una vez más lo establecido.
Afortunada porque en ella encontró, aunque con altibajos, cierta calma, sin perder rebeldía ni libertad; ya que de cualquier modo, el elemento pacifista, seguía siendo una fascinante promesa de trasgresión.
Un desapego final era la reacción lógica de su rebeldía, ante la fama y la figura idealizada del artista, del ídolo, de ése ideal que se forjó Mark Chapman: esa desmesurada expectativa a la que suelen aferrarse los desesperados...
Trasgresión al modelo de la superestrella que reparte autógrafos.
Trasgresión finalmente mortal.
Rebeldía lúcida, inspirada, afortunada: John Winston Lennon, quien a partir del 22 de abril del 69, trasgrediendo su propio machismo se hiciera llamar: John Onno Lennon, siendo reconocido oficialmente como Sir John Winston Onno Lennon, murió de forma trágica, como suelen hacerlo las grandes estrellas:
Bajo la cegadora luz de un fogonazo...
fogonazo de estrellas
que aún resuena sobre la partitura de las tragedias musicales.
(A LA CIUDAD QUE VIO TRIUNFAR Y MORIR A JOHN)
He visto tu retrato en el fondo del día
Erguida ahí
como esos hombres y mujeres tan bellos y arrogantes
que ni ganas me dan de conocer
Tampoco eres tan nueva
y entre el oscuro bombardeo de imágenes
tu rostro
se diluye
como el recuerdo antiguo
de alguna prostituta callejera
Prefiero el suelo
el aire contaminado
el cielo denso de una mañana londinense
a transitar tu acera de brillante basura
repleta hasta las tetas de los "himnos"
slogans y carteles
que triunfalistas brotan de tu decrépita quijada
Tus cañerías rebosan
se alimentan
de orgullos aplastados
de espejismos enfermos
y muertos que lamentan
NO estar vivos
(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)
























