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BUZÓN EXPRESS

Vargas Llosa: apología del Imperio

EL POLITICO DE DERECHAS.- Cuando solo faltaban unos cuantos días para la designación del Premio Nobel de Literatura del 2010, las posibilidades de que Vargas Llosa fuera premiado por los jueces de Estocolmo eran muy pequeñas y se le situaba en un lugar cercano al quincuagésimo en la enorme lista de literatos que se habían seleccionado para competir por el premio.

La decisión sorprendió a todo el mundo, ya que Vargas Llosa ha sido un apologista del capitalismo salvaje que originó la gran crisis financiera del presente, justo por el rompimiento de sus reglas fundamentales que realizaron los principales creadores y mentores de la banca especulativa. Ni siquiera ante esta situación tan inicua que está afectando a todo el mundo, el escritor hispano peruano pudo dejar de expresar su simpatía hacia quiénes están ahora acabando con la economía mundial, sin poder vislumbrar, dentro de su libertad que tanto presume, la más mínima conmiseración por las víctimas de las guerras en Irak y Afganistán y todas las demás naciones del mundo que ha invadido y masacrado el imperio estadounidense, en muchas ocasiones con el apoyo de otras naciones ricas de Europa.

Lo que Vargas Llosa considera su ámbito de libertad es el espacio de un mundo excluyente a pesar de la globalización, donde todos los países del hemisferio Sur son sólo observadores de un grupo de naciones que transita hacia un lugar de privilegio encabezado por quiénes creen poseer el derecho de liderar a todas las naciones del mundo en función de sus obsoletas mitologías francmasónicas y de sus poderosas fuerzas militares. Durante todo este período de decadencia del sistema capitalista, el laureado literato peruano no ha hecho otra cosa sino repetir las viejas ideas de los Chicago boys, convertido del marxismo a un político de derechas que percibe que su libertad radica en el pertinaz golpeo de un solo lado de la realidad, sin percatarse que existen otros espacios de contradicción y de conflicto en el mundo.

EL HUMANISTA ILUSTRADO.- La faraónica, nostálgica y llorosa narración autobiográfica que hizo Vargas Llosa durante la premiación contenía muy claros indicios de que el premio había sido otorgado por ricos aristócratas conservadores a un literato que a pesar de haber transitado por todos los ámbitos de la literatura clásica y de la Ilustración, nunca tuvo la imaginación para crear nuevas formas literarias, sino sólo para recrear las que generó la modernidad histórica, ajustándolas siempre a una visión del mundo antropocentrista, historicista y con una concepción obsoleta del ser humano en la que separa al cuerpo físico de su mente.

En el ámbito de la evolución de la sociedad postmoderna Vargas Llosa no se da por enterado que la célula fundamental de la familia se ha transformado, que las nuevas generaciones ya no tienen como propósito fundamental crear una familia, que hace mucho tiempo se dejó de considerar a la mujer como una persona sólo capacitada para realizar labores domésticas, que la sociedad se ha fragmentado, que todas las fórmulas de asociación humana van en decadencia y los líderes políticos cada día están más lejos de los individuos que supuestamente los eligen. Se vive en una sociedad humana distinta, donde sus líderes y sus iconos no deben lealtad a los poderosos, sino que tienen que guiar a la sociedad hacia los nuevos conceptos que han descubierto la ciencia y la tecnología de las últimas 3 décadas.

NOBEL AL GARETE.- Quizá el problema que está detrás de la designación de los Premios Nobeles que no son científicos sea que los jurados no poseen el pensamiento crítico del científico que han permitido que la mayoría de los premios otorgados hayan correspondido en gran medida a la realidad, ya que la evaluación de un desarrollo científico puede contextualizarse con relativa facilidad y exactitud, mientras que las ideologías, las emociones artísticas o las visiones mitológicas no parten de hechos comprobables, sino de axiomas o creencias que pueden cambiar a cada instante.

CONCLUSIONES.- Es paradójico que en un mundo postmoderno, fragmentado y progresista se premie a un literato conservador que mira hacia el pasado y que en los Estados Unidos apenas sea conocido por su rivalidad con García Marquez. Una propuesta muy simple sería la de considerar en el futuro para Premio Nobel en literatura sólo a aquellos que hayan logrado trascender con éxito el espacio físico de las naciones que hablan su idioma y cuya venta y difusión sobrepase una determinada cifra de libros. Quiénes tienen ese récord mundial son los científicos literatos denominados de La Tercera Cultura que encabeza el editor bostoniano John Brockman y hasta ahora no han aparecido en ninguna de las listas de los últimos 20 años.

ADENDO: Para quiénes hayan leído el discurso que Vargas Llosa propinó a los asistentes a su premiación sólo cabe aplicar un concepto cervantino: hasta lo que es excelente deja de serlo si es excesivo

Embestida empresarial y gubernamental

Desde la noche del miércoles, Televisa ha puesto en juego buena parte de sus espacios de información y opinión y a varios de sus comentaristas para difundir y validar un testimonio del presunto narcotraficante Sergio Villarreal Barragán, El Grande, ahora testigo colaborador de la Procuraduría General de la República (PGR), según el cual su organización delictiva entregó 50 mil dólares al reportero de la revista Proceso Ricardo Ravelo para que dejara de mencionarlo en su trabajo periodístico. Significativamente, el propio Ravelo había publicado, unos días antes, un reportaje en el que refiere contactos de Villarreal Barragán con el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, y con el senador panista Guillermo Anaya. El semanario difundió, una semana antes, un adelanto del libro de Anabel Hernández Los señores del narco, en el que se sostiene que el gobierno federal ha intentado abrir canales de comunicación con los capos de la droga, y que en ese empeño estuvo involucrado el difunto Juan Camilo Mouriño, ex secretario de Gobernación y colaborador cercanísimo de Calderón. La embestida del consorcio televisivo contra Proceso y su reportero va mucho más allá de la difusión de noticias; la desmesura, la insistencia y los epítetos empleados contra la revista denotan una hostilidad inocultable. Vista en forma aislada, esa embestida podría tomarse como un ejercicio indebido de músculo mediático y empresarial contra una publicación que, independientemente de lo que se piense sobre su línea editorial, ha sido, y es, independiente y crítica.

Pero debe recordarse que Televisa no es únicamente un medio, o un conjunto de medios sino, antes que eso, uno de los conglomerados empresariales más grandes del país, y que ha puesto su poder económico, su cobertura y su penetración al servicio de sus intereses políticos y corporativos. Ha de tenerse en mente, también, la tradicional relación de connivencia entre la compañía de la dinastía Azcárraga y el régimen: promotora número uno del discurso oficial, beneficiaria de primer orden de los favores del poder público y componente central del grupo político-empresarial que ocupa las instituciones del país, Televisa ha operado y sigue operando, al margen de cualquier disposición legal, como una suerte de ministerio de propaganda gubernamental, y su principal instrumento es el conjunto de concesiones, puntualmente refrendadas y ampliadas por gracia del gobierno, para la utilización de frecuencias que pertenecen a la nación.

Con esos elementos de contexto, resulta difícil no ver en la andanada televisiva contra Proceso una respuesta del gobierno federal, tan hostil como indebida, a las versiones publicadas en el semanario –ciertas o no– acerca de vínculos entre la administración pública y las organizaciones delictivas. No puede pensarse otra cosa, por lo demás, si se tiene presente que el actual gobierno ha abusado en forma sistemática de los organismos de procuración de justicia para ponerlos al servicio de sus designios facciosos, como lo ejemplifica el llamado michoacanazo. Ello hace pensar que los dichos de Villarreal Barragán sobre el informador de Proceso son declaraciones a modo, obtenidas con posterioridad a las publicaciones referidas. Esta sospecha se robustece por el absurdo manejo de fechas inicialmente presentado por Televisa, en el que el presunto delincuente hizo mención de un reportaje 17 días antes de que éste apareciera publicado.

Desde esta perspectiva, la embestida contra Proceso reviste la condición de una campaña gubernamental mal disimulada contra un medio informativo independiente. Ello desmiente los propósitos recientemente formulados sobre un supuesto respeto a la libertad de expresión, confirma las relaciones inconfesables entre Televisa y el poder político y ratifica los señalamientos en torno a la ausencia de democracia real y efectiva en el país.

 

La Jornada.

La Agresión

La descomposición del régimen sigue acentuándose y el ataque que ha emprendido contra la revista Proceso es un nuevo error, de carácter histórico, del gobierno de facto calderonista.

1. La obsesión de Felipe Calderón de dejar a un panista en la silla presidencial en 2012 lo ha llevado a nuevas iniciativas desastrosas, pues tras el fracasado acto partidista del domingo 28 en el Auditorio Nacional para " festejar " 10 años de gobiernos panistas y cuatro de su llegada a Los Pinos, donde por enésima ocasión culpó al PRI del desastre actual –lo que le valió que algunos diputados le exigieran dejar ya el cargo, y su coordinador Francisco Rojas, tras reiterar que con el PAN el país retrocedió en una década perdida por el desempleo, la desigualdad y la inseguridad, lo calificó como " un bipolar " , que por un lado ataca y por el otro pide ayuda–, ahora arremete de manera violenta contra la libertad de expresión.

2. El ataque contra Proceso por evidenciar las relaciones del crimen organizado, que se dice combatir –desatado el miércoles primero–, no tiene paralelo en México desde la ofensiva del gobierno de Luis Echeverría para destruir el Excélsior de Julio Scherer y constituye un signo preocupante de que la ofensiva panista-fascista contra la libertad de expresión va en serio. En diversos espacios de Televisa se ha insistido en estos dos días en que el periodismo que hacen los reporteros de esta revista, que es uno de los principales espacios de libertad de expresión en México, " se quedó en una mentalidad de hace 30 años " , que el país ha cambiado y que lo que se necesita es, nada menos que un periodismo como el que se hace en Televisa.

3. La publicación en el número 1778 de Proceso de un adelanto del libro de Anabel Hernández Los señores del narco (588 pp., Grijalbo, 2010), en el que se exponen las relaciones del gobierno con El Chapo Guzmán a través del desaparecido Juan Camilo Mouriño, suscitaron una cólera desmesurada en Los Pinos, y se entiende por qué. A lo largo de estos años, y mucho más al acercarse 2012, el gobierno, que ha fracasado estrepitosamente en todos los órdenes, ha hecho de su supuesta "guerra contra el narco" la justificación de todas sus políticas, y a pesar de que muy pocos le creen, sigue pretendiendo que con el baño de sangre en el que ha hundido a muchas regiones busca terminar con el crimen organizado y moralizar al país y no otros propósitos, como se ha insistido desde muchas partes, ni mucho menos que esté en connivencia con algunos cárteles y limitándose a reordenar el mercado bajo el mando estadunidense.

4. La supuesta "guerra contra el narco" la inició Calderón en 2007 por órdenes de la administración Bush, creyendo que al militarizar a México adquiriría autoridad –y legitimidad–, y amedrentaría a los movimientos sociales, sin importarle que los halcones del Pentágono lo único que buscaban era subordinar a su mando a los aparatos de seguridad mexicanos, para al mismo tiempo que reorientaban el mercado en un escenario de violencia generalizada, generaban las condiciones para acelerar el desmantelamiento de " un Estado fallido " y poder intervenir abiertamente.

5. La violenta reacción contra Proceso se inició en El Noticiero, de Joaquín López Dóriga, el miércoles primero con un reportaje de más de 20 minutos sustentado en un video del narcotraficante El Grande, miembro de la organización Beltrán Leyva, detenido por la PGR, quien sin ninguna credibilidad acusó a Ricardo Ravelo, reportero de la revista, de haber recibido de él 50 mil dólares, tras lo cual le habría exigido entregas mensuales para no hablar de sus actividades. Siguió con el programa Tercer Grado, del Canal 2, en donde cinco locutores, coordinados por Leopoldo Gómez (vicepresidente de información), se dedicaron durante 40 minutos a descalificar en términos calumniosos a la revista con base en ese video. Y prosiguió el jueves 2 en todas las emisiones del consorcio y de buena parte de los medios afines al gobierno en un operativo sin precedente en la historia reciente del país.

6. La descalificación a Proceso por López Dóriga y sus colegas se olvidó, sin embargo, de que la nota que suscitó la ira de Los Pinos fue el adelanto de un capítulo de un libro escrito por una periodista ajena a la revista, que en el mismo número de ésta el reportero Ricardo Ravelo advertía que las afirmaciones de los " testigos protegidos " no son confiables pues la mayoría de los declarantes mienten y, sobre todo, que los reportajes de Proceso no se hacen sobre ese tipo de declaraciones (que sí son por el contrario la fuente primaria de la televisión) sino sobre otro tipo de pruebas.

7. La historia periodística de México no registra ningún caso en el que periodistas, sea cual fuere su vinculación con el régimen y con los poderes fácticos, se dedicaran con tanta irresponsabilidad y falta de ética a tratar de descalificar a una publicación de prestigio internacional, y eso es un signo muy grave de lo que está aconteciendo. Proceso, según Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Denise Maerker y Adela Micha, "ha hecho de la calumnia su modus vivendi", realiza " un ejercicio deleznable " del oficio periodístico, es " uno más de los muchos pasquines " que hay en el país, " se ufana de su relación con narcotraficantes " y " ha llegado a cometer atrocidades " . Los locutores no parecían escucharse en su diatriba insensata pues al referirse instantes después a otro tema y hablar de la persecución delirante que Washington y sus aliados han emprendido contra el editor australiano Julian Assange por la publicación en su portal de WikiLeaks de documentos que exhiben al gobierno estadunidense, pretendían horrorizarse por la que llamaron " persecución estatal " a un medio de información

8. Lo más significativo es que el juicio sumario a Proceso lo llevaron a cabo Joaquín López Dóriga y los locutores de Televisa cuando en el mismo noticiario del día 1º Azcárraga le había brindado una veintena de minutos a Calderón para que pudiera hacer sin cuestionamiento alguno una defensa de su gobierno, que prosiguió ayer, tras la violenta reacción de los priístas a su diatriba del domingo 28, y pretendiera, una vez más, que no existen ya en México, como durante los gobiernos priístas, crisis, corrupción, opacidad y censura. ¿Habrán estos locutores visto alguna vez cómo en otros países la prensa entrevista a los jefes de gobierno?

9. La libertad de prensa no existe en México como una regla sino como una excepción, y ello gracias a la tenacidad de muchos. No hay aquí un régimen de libertad de expresión sino espacios de libertad que han sido conquistados por los periodistas y los lectores tras muchas décadas de lucha. El gobierno sigue subsidiando a los medios, a sus directivos y a los periodistas, y como en el pasado subsisten " el sobre " y el embute, con una prensa que en su mayoría está sometida al poder y no transmite más que el punto de vista del gobierno y de los poderes fácticos. Los reporteros de Tercer Grado se preguntaban el día 1º al finalizar su emisión " ¿qué tipo de periodismo queremos para México? " , queriendo ignorar que la respuesta la han dado millones de mexicanos en los últimos años, en particular después de 2006: una prensa que no sea como la de Televisa, que sea libre, honesta e independiente del Estado.

10. La agresión del régimen a Proceso no va a prosperar porque la fuerza de una publicación la constituyen sus lectores y esta revista ha sido, es y seguirá siendo una de las publicaciones indispensables de un México que aspira a la libertad y a la democracia. Durante casi un siglo los gobiernos de la derecha francesa han buscado acabar con Le Canard Enchaîné, el hebdomadario satírico que semana a semana hace denuncias documentadas, y por esa misma razón no lo han logrado. Esta amenaza incalificable lo es, empero, no sólo contra un grupo de periodistas sino contra toda la sociedad y su derecho a la libertad de expresión, y ésta debe tomar nota de ello.

 

En respaldo a Julian Assange

Amigos: este lunes, en la corte de magistrados de Westminster, en Londres, los abogados del fundador de Wikileaks, Julian Assange, presentaron un documento enviado por mí, el cual expresa que he aportado 20 mil dólares para la libertad bajo fianza de Assange.

Además, públicamente ofrezco el apoyo de mi sitio web, mis servidores, mis nombres de dominio y cuanto más pueda hacer para que Wikileaks siga vivo y floreciente y continúe su labor de exponer los crímenes urdidos y cometidos en secreto en nuestro nombre y con el dinero de nuestros impuestos.

Con una mentira nos llevaron a la guerra en Irak. Hoy, cientos de miles están muertos. Imaginemos lo que habría pasado si los hombres que planeaban esta guerra en 2002 hubieran tenido que enfrentarse a un Wikileaks. Tal vez no habrían logrado ponerla en marcha. La única razón por la que creyeron salirse con la suya fue porque tenían un velo de secreto garantizado. Hoy esa garantía se ha desgarrado, y espero que jamás puedan volver a operar en secreto.

¿Y entonces por qué, luego de prestar tan importante servicio público, está hoy bajo un ataque tan virulento? Porque ha destapado y avergonzado a quienes han ocultado la verdad. Los denuestos e imprecaciones han rebasado los límites:

El senador Joe Lieberman dice que Wikileaks " ha violado la Ley de Espionaje " .

George Packer, de The New Yorker, llama a Assange " supersigiloso, de pellejo delgado y megalómano " .

Sarah Palin sostiene que es " un agente antiestadunidense con las manos manchadas de sangre " , a quien habría que perseguir " con la misma urgencia con que perseguimos a Al Qaeda y los líderes del talibán " .

El demócrata Bob Beckel (director de la campaña de Walter Mondale en 1984) declaró en Fox acerca de Assange: "Un muerto no puede andar filtrando cosas... sólo hay una forma de hacerlo: meterle un plomazo ilegalmente al hijo de puta".

La republicana Mary Matalin afirma: "Es un sicópata, un sociópata... un terrorista".

El representante Peter A. King califica a Wikileaks de " organización terrorista " .

¡Y vaya que lo es! Existe para aterrorizar a los mentirosos y belicosos que han llevado a la ruina a nuestra nación y a otras. Tal vez la próxima guerra no será tan fácil porque se ha volteado la mesa y hoy el Gran Hermano es el vigilado... ¡por nosotros!

Wikileaks merece nuestra gratitud por arrojar una gran luz sobre todo esto. Pero parte de la prensa corporativa ha minimizado su importancia ( " poco de lo que ha revelado es nuevo " ) o lo retrata como un sitio anarquista ( " lo que hace es simplemente publicar todo sin ningún control editorial " ). Wikileaks existe, en parte, porque los medios dominantes no han cumplido su responsabilidad. Las corporaciones que son sus propietarias han diezmado las redacciones e impedido que los buenos periodistas hagan su trabajo. Ya no hay tiempo ni dinero para el periodismo de investigación. Expresado en términos sencillos, los inversionistas no quieren que esas noticias se revelen. Les gusta que sus secretos se mantengan... en secreto.

Les pido imaginar cuán diferente sería nuestro mundo si Wikileaks hubiera existido hace 10 años. Hay una foto en la que se ve a George Bush a punto de recibir un documento " secreto " , el 6 de agosto de 2001. El encabezado dice: " Bin Laden, decidido a golpear a EU " . Y en esas páginas se indicaba que la FBI había descubierto " actividad sospechosa en este país, consistente con preparativos para aerosecuestros " . Bush decidió hacer caso omiso y siguió de pesca cuatro semanas más.

Pero, si ese documento se hubiera filtrado, ¿cómo habríamos reaccionado? ¿Qué habrían hecho el Congreso o la federación de aeronáutica? ¿No habría habido una probabilidad mayor de que alguien hubiera hecho algo si todos hubiéramos sabido del inminente ataque de Bin Laden usando aviones comerciales?

Pero en ese tiempo sólo unos cuantos tuvieron acceso al documento. Porque el secreto se mantuvo, un instructor de vuelo de San Diego que observó que dos estudiantes sauditas no mostraban interés por el despegue y el aterrizaje no hizo nada. Si se hubiera enterado por el periódico de la amenaza de Bin Laden, ¿tal vez habría llamado a la FBI? (La ex agente de la FBI Coleen Rowley, distinguida por la revista Time como una de las personas del año 2002, escribió un artículo en Los Angeles Times en el que señala que si Wikileaks hubiera existido en 2001, se pudo haber evitado el 11-S.)

¿Y si en 2003 el público hubiera leído los memorandos " secretos " en los que Dick Cheney presionaba a la CIA para que le diera " hechos " que le permitieran construir su argumentación falsa a favor de la guerra? Si un Wikileaks hubiera revelado en ese tiempo que en verdad no existían armas de destrucción masiva, ¿creen ustedes que se habría lanzado la guerra? ¿O más bien habría habido un clamor para que se arrestara a Cheney?

Apertura, transparencia: ésas son de las pocas armas con que cuenta el pueblo para protegerse de los poderosos y los corruptos. ¿Qué hubiera pasado si en los días posteriores al 4 de agosto de 1964 –luego que el Pentágono fabricó la mentira de que un barco nuestro fue atacado por norvietnamitas en el golfo de Tonkin– un Wikileaks nos hubiera dicho que todo fue un invento? Supongo que tal vez 58 mil de nuestros soldados (y dos millones de vietnamitas) hoy estarían vivos. En cambio, los secretos los mataron.

Para quienes creen que está mal apoyar a Julian Assange por las acusaciones de ataque sexual que lo tienen sujeto a proceso, todo lo que pido es que no sean ingenuos respecto de los ardides de un gobierno cuando decide ir tras su presa. Por favor, nunca crean la " historia oficial " . Y, al margen de que Assange sea culpable o inocente (entérense de la extraña naturaleza de las acusaciones), tiene derecho a presentar una fianza y defenderse. Me he unido a los cineastas Ken Loach y John Pilger y a la escritora Jemima Khan para reunir el dinero, y espero que el juez acepte la fianza y lo ponga en libertad este martes.

¿Podría Wikileaks causar algún daño imprevisto a las negociaciones diplomáticas de Washington en todo el mundo? Tal vez. Pero ése es el precio que se paga cuando un gobierno lleva a sus ciudadanos a la guerra con base en una mentira. Su castigo es que alguien encienda las luces de la habitación para ver qué se trae entre manos. No se puede confiar en él. Así pues, ahora todo cable, todo correo que escriba está abierto al escrutinio. Lo sentimos, pero eso quiso. Ahora nadie puede esconderse de la verdad. Nadie puede maquinar la próxima gran mentira si sabe que tal vez sea expuesta.

Y eso es lo mejor que Wikileaks ha hecho. Dios lo bendiga por salvar vidas con sus acciones. Y quien se sume al esfuerzo por apoyar a Wikileaks realiza un verdadero acto de patriotismo. Punto.

Hoy estaré en ausencia al lado de Julian Assange en Londres y pido al juez que le conceda la libertad. Estoy dispuesto a garantizar su retorno al tribunal con el dinero de la fianza que he enviado. No permitiré que esta injusticia quede sin respuesta.

Sinceramente, Michael Moore.

* Tomado del portal de Internet:

http://michaelmoore.com

El embate contra proceso

Con el título "Desde Televisa, agresión a Proceso", el semanario difundió el siguiente comunicado:

Nueve días después de que este semanario dio a conocer declaraciones del presunto narcotraficante Sergio Villarreal, El Grande, según las cuales éste sostuvo un encuentro con el presidente Felipe Calderón, Televisa, a través del noticiero que conduce Joaquín López Dóriga, acusó a Proceso y al reportero Ricardo Ravelo de haber recibido dinero del narcotráfico para acallar información.

Proceso rechaza estas afirmaciones y denuncia que se trata de una agresión en su contra orquestada por el gobierno de Felipe Calderón en contubernio con Televisa.

El montaje de la acusación salta a la vista a partir de un dato: de acuerdo con la versión de Televisa, el supuesto testimonio de El Grande en el que se acusa a Proceso fue rendido el pasado 4 de noviembre. Sin embargo, El Grande alude a una portada publicada 17 días después, el 21 de noviembre.

La revelación del reportaje de Ricardo Ravelo, titulado en la portada del semanario "El Grande. Hasta con Calderón convivió", detalla que según Sergio Villarreal el senador panista Guillermo Anaya Llamas lo presentó con el presidente Calderón en el bautizo de su hija Elsa Anaya.

De acuerdo con ese testimonio, El Grande saludó a Calderón y le dijo: " Cualquier cosa que se le ofrezca, quedo a sus órdenes " , a lo que Calderón contestó: " Igualmente " .

Una semana después –en la edición 1778 del domingo 28 de noviembre–, Proceso difundió el adelanto del libro Los señores del narco, de la periodista Anabel Hernández, en el que revela la decisión del gobierno calderonista de establecer contacto directo con jefes de los narcos y en particular con Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

La embestida en contra de Proceso se da en este contexto de notas periodísticas que tocan directamente al Presidente de la República y al que fuera su principal colaborador, Juan Camilo Mouriño, jefe de la Oficina de la Presidencia y secretario de Gobernación.

No es la primera vez que Televisa orquesta campañas contra empresas, personajes políticos e inclusive otros medios de comunicación que afectan sus intereses. Tampoco es la primera vez que Televisa se presta como instrumento del gobierno federal para golpear a medios de información críticos.

Esta semana, en su edición número 1778, Proceso publica un reportaje sobre el uso de los testigos protegidos a conveniencia del gobierno federal. En el epígrafe de ese reportaje, se apunta: "Mientras algunos testigos protegidos estelares de la PGR que han hecho delaciones relevantes son ejecutados, otros ven cómo matan a sus parientes tras acusar a altos funcionarios que tienen nexos con el narcotráfico. El programa correspondiente, junto con la Operación Limpieza, se dirige al fracaso por tres razones: la mayoría de los declarantes mienten, cuando dicen la verdad no les brindan la debida protección y, por último, las mismas autoridades desestiman delaciones que afectan a ciertos personajes del gobierno que reciben trato de intocables".

Y es justamente este uso " a conveniencia " del testimonio de El Grande el que ahora utiliza el gobierno federal, a través de Televisa, para agredir a Proceso.