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PROSCENIO

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Categoría: PROSCENIO

Creado en Miércoles, 19 Octubre 2011 12:53 Publicado el Viernes, 25 Enero 2013 18:07 Escrito por Xavier Araiza

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Primero la pregunta: ¿Desde qué situación existencial y de cuál contexto histórico es posible hablar y escribir de sexualidad y literatura, o de literatura y sexualidad? Hay que decirlo de entrada: en estos territorios del saber el orden de los conceptos, de las nociones, de las categorías, sí altera el producto.

No hay duda que se lastima la sensibilidad de los escritores que se asumen como pequeños dioses, y el saber de los apologistas del fetichismo que defienden la creación del mundo literario como ajeno al mundo real, como si de otra galaxia se tratara, si de entrada afirmamos que durante milenios la especie humana vivió sin la poesía, la novela, el ensayo, la dramaturgia, la filosofía, el periodismo; y que esos mismos ancestros nuestros, bárbaros e iletrados que no sabían de buenas costumbres y exquisiteces, de editoriales, premios, becas y encuentros literarios, nos engendraron mediante el sexo y el erotismo, pareja que desde tiempos inmemoriales asume la apariencia heterosexual, gay, lésbica y quizá travesti .

La sexualidad anida en el sujeto viviente, nació en la noche de la evolución de le especie, la llevamos en el cuerpo y es más antigua que el lenguaje y los pactos y códigos sociales. La literatura, la escritura no tiene más de cinco mil años y los libros impresos nacieron al mundo de los objetos culturales, gracias al proceso técnico y la imprenta inventada por Gutenberg apenas en el año 1440 de la era cristiana, una hoja del calendario en la hoguera del tiempo que la naturaleza nos ha permitido habitar en el planeta tierra.

Si en el origen oscuro del sexo, en la dialéctica evolutiva de la vida y la muerte, del abrazo entre la hembra y el macho se manifiesta la carne que llama a la perpetuación de la especie, la psiquis y la sociedad nacen como ruptura de la inmanencia y la inercia de los antiguos que con el tiempo en el proceso histórico darían paso a los  modernos.

La filosofía y las ciencias dicen que en el principio se confundían la violencia y el sexo, eros y tánatos, la pequeña muerte (Bataille Dixit) y la muerte grande, definitiva. En los rituales de la guerra y del sacrificio, reino de las hordas , los clanes y las tribus se fue conformando el principio de la fuerza física del macho, el origen de la propiedad privada y la familia, y la dominación sobre la hembra sin la cual todo intento de trascendencia era vano. 

El dominio del patriarca se fue haciendo denso, anclado en la fuerza y los códigos, las leyes, el lenguaje, las religiones, la producción económica, el poder político-militar. La literatura hizo su entrada narrando, cantando y representando esos modos, la lucha sorda entre el amo y el esclavo simbolizada en la relación sexual, familiar, social entre la hembra y el macho.

Después de las hordas y las tribus, en la era de la civilización entraría al escenario el tercero en discordia : el amor que llegó como invitado al banquete del gozo donde reinaban la imaginación, la fantasía, las emociones, la sensualidad y el contacto de los cuerpos (reales o imaginarios) del sujeto singular que saliendo de la inmanencia trascendió en el abrazo con el otro-la otra. Sexualidad, erotismo, amor, son, desde entonces, la trinidad echa carne en cada sujeto, objetos de los discursos, de los símbolos, los mitos, complejas redes tejidas y vasos comunicantes entre la realidad y el deseo.

Por supuesto, nos atenemos a la teoría de la evolución y a los que llamamos historia y prehistoria. Las distintas religiones tienen sus metáforas de la creación del mundo y la especie humana. Como se sabe, en el génesis bíblico, después de la simpática metáfora creacionista del Dios omnipotente, omnisciente, omnipresente (¡qué barbaridad!) que dijo algo así como “háganse los cielos, los mares y la tierra y todo lo que en ellos habita”, el señor de los castigos y de los ejércitos engendró a Adán a su imagen y semejanza; y luego, en segundo lugar, como mago en el número estelar de las apariciones y desapariciones, sacó a Eva de la costilla de su asexuado y solitario compañero . Ambos, cándidos, desnudos y sin deseo vagabundean por el paraíso; con la entrada a escena de la serpiente y la escenografía del árbol con el fruto prohibido, la primera pareja impoluta deja la obediencia y transgrede la prohibición del divino; él y ella intuyen, perciben, reflexionan y se dan cuenta que se gustan, que el deseo los anima y lujuriosos se abrazan y pecan con el primer polvo, la primera cópula, el primer orgasmo de la historia. Luego viene la descendencia formada de hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, y así hasta nuestros días. En esa descendencia nacieron mujeres y hombres de corazón noble como el buen samaritano, perversos como los habitantes de Sodoma y Gomorra, y hasta criminales como un tal Caín y un tipo siniestro llamado Caifás. Ahí, en la bíblia, libro sagrado, fundacional, de nuestra cultura judeo-cristiana está ya narrada la sexualidad como principio de la especie, pero también como transgresión a la ley y los reglamentos dictados por el autonombrado Dios padre.

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Para horror de los cristianos fundamentalistas que intentaron borrarlas de la historia y de la memoria, destrozando imágenes y quemando literaturas, en las culturas primitivas y en las avanzadas culturas griega y latina la orgía era una forma de la sexualidad colectiva, de la ceremonia pública.

En esta larga historia de sexo, erotismo, amor en los cuerpos singulares, vivientes, permeados por la cultura, destellan obras literarias, nada sagradas, que iluminan zonas oscuras donde tiene su origen y devienen las prohibiciones y las transgresiones que acotan y acosan al sujeto sin reducirlo jamás a la represión absoluta. Aún en la prohibición y la represión extrema los cuerpos hablan, se resisten a negar su origen en la pulsión vital y manifiestan el erotismo hasta en la muerte (otra vez Bataille dice), en el momento supremo, sagrado, cuando la conciencia vuelve a la nada y la carne inicia su proceso de descomposición y regresa a la tierra sin posibilidad de trascender al más allá, al glorioso cielo prometido o a la condenación del infierno tan temido.

Así, desde esta perspectiva es posible hablar de obras esenciales, de escrituras que condensan los procesos –en sus contradicciones y significaciones humanas- en los que el sexo nutre la realidad perturbadora que tratan las religiones, las leyes, las costumbres, los tabúes , los filósofos , el doctor Freud y dos escritores sin las cuales no entenderíamos el mundo que gozamos y padecemos los existentes, sujetos singulares aquí reunidos.

Se trata de los libros fundacionales, objetos literarios, obras de la pulsión escritural de dos celebres franceses, un hombre y una mujer: el legendario Marqués de Sade y la famosa Simone de Beauvoir; autores, la dama de El segundo sexo; y el caballero de las novelas, dramaturgia, textos híbridos titulados: Justin, Juliette, La filosofía en el tocador, Diálogo entre un moribundo y un sacerdote, los 120 jornadas de Sodoma. Dos obras literarias enfrentadas en un provocador discurso literario, un saber que ilumina los laberintos y los sótanos de la sexualidad y el erotismo desde los extremos, todavía hoy antagónicos, de lo masculino y lo femenino.

Sade escribe desde su experiencia existencial de libertino, desde su posición de excluido, perseguido, encarcelado por su clase social horrorizada por el escándalo y la provocación abierta contra los valores entendidos y la doble moral de sus privilegiados hombres y mujeres pertenecientes a la elite de la monarquía en decadencia, que pronto será derrocada por los revolucionarios encabezados por Robespierre, Danton, Marat, San Just. Después, en los años del terror jacobino, ya convertido el aristócrata Marqués en ciudadano de la nación francesa, sus mismos correligionarios lo perseguirán, intentarán decapitarlo y, finalmente, por orden de Napoleón, lo recluirán en el manicomio de Charenton.

Es la venganza social de dos mundos en colisión (la aristocracia en la debacle y la triunfante burguesía) contra el libertino y su lógica del amo y del esclavo donde el placer máximo es la puesta en escena de la fantasía (que luego se llamará sádica), el clímax de la trama que exhibe la blasfemia, la humillación del cuerpo del otro-víctima del verdugo, finalmente vulnerado , reprimido, violado, sodomizado y exterminado. Se trata del combate feroz en la cultura , la ideología , la política, la filosofía y la literatura que el Marqués lleva hasta los límites del horror. En su clásico libro El Erotismo George Bataille dice que el Marqués de Sade es un monstruo.

Por su parte, en el debate literario y filosófico, Simone de Beauvoir investiga y hiere de muerte la pretendida universalidad y privilegios de los machos y la misteriosa esencia del eterno femenino-mito patriarcal que había destinado a la mujer a la obediencia y la sumisión, a ser la otra inferior nunca afirmada como sujeto autónomo , trascendente, libre. Simone de Beauvoir piensa a la mujer dese el cuerpo como sujeto existente, como conciencia y deseo sexual en la red de los otros-en-el-mundo (objetos, instituciones sociales, religiosas, políticas, pedagógicas…), en el conflicto de saberse y sentirse destinada en su mismidad a la reproducción de especie.

Si en Sade la sexualidad y el erotismo expresan la imposible y absoluta soberanía del sujeto libertino que niega la subjetividad del otro hasta la justificación del asesinato como imperativo de una ética basada en la naturaleza irracional y devastadora, encarnada en la figura del macho que dispone de la hembra como si de su propiedad se tratara; en Simone de Beauvoir la libertad de la mujer en lucha perpetua contra los atavismos y controles del poder masculino que la reducen a la inferioridad del segundo sexo, abre la posibilidad a otro discurso, otro imaginario colectivo y otra praxis erótica, moral y sociopolítica . La autora de Los Mandarines, La fuerza de las cosas, La mujer rota, rompe con la lógica y las bases materiales de la relación dialéctica del amo y la esclava, y propone la relación femenina con el hombre en un plano de igualdad, reciprocidad y libertad compartida en las tensiones que lleva consigo todo encuentro entre sujetos soberanos, grupos y clases sociales.

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Las obras del más célebre teórico del libertinaje y de la filosofa de la liberación femenina trascienden el tiempo en que fueron escritas en la medida en que han ido a la raíz de la sexualidad, las formas discursivas y las prácticas en que hombres y mujeres viven el erotismo : la literatura fundacional de Sade se nutre del despotismo ilustrado y absoluto encarnado en la soberanía egocéntrica, solipsista, el libertinaje del autor, símbolo en su época del mal encarnado en el sexo, el erotismo, la pornografía, la perversión, la crueldad y la tortura , la cosificación y el asesinato del otro; El ensayo de Simone de Beauvoir , escrito en la investigación y la sintaxis del saber, sintetiza la filosofía existencial, la antropología, la biología, la sociología, el materialismo histórico, el psicoanálisis y la literatura . En este enorme trabajo intelectual y literario desenmascara la realidad histórica y cultural que ha dominado las relaciones entre la pareja hembra-macho, evidencia y pone a debate el poder ejercido por el patriarcado y la subordinación de la mujer convertida en la otra humillada o mitificada, pero siempre excluida de la construcción del mundo desde la equidad, la justicia, la libertad compartida.

Sade es el iniciador del teatro de la crueldad y de la escena pánica (distinta a los montajes pánicos que en los años sesentas tanto cultivó Fernando Arrabal, aquí entre nosotros), pero en la realidad, no en la ficción de la representación en el espacio simbólico iniciado en la antigua fiesta Dionisíaca que en la orgía celebraba la fecundación y el culto al dios Falós.

En cambio la tesis principal que se teje en la narrativa y la reflexión de El segundo sexo se condensa en la frase que deconstruye dogmas y cuestiona evidencias: no se nace mujer-ni hombre por obra y gracia solamente de la naturaleza, de los genes, sino que una-uno, se hace, se construye como sujeto individual en el universo humano , es decir: en la cultura, la economía, la política, la religión , las filosofías. Ahora sabemos, gracias a su libro fundante -libro que no sería exagerado decir que inicia una revolución todavía en proceso- que durante milenios ha sido el poder de los patriarcas el que ha decidido sobre el destino del mundo.

Simone de Beauvoir dice que entre la envidia que el segundo sexo tiene del pene que le cuelga al primero –tesis central del complejo de castración femenina que postula Freud y ella le refuta- y la devastadora filosofía en el tocador y las 120 jornadas de Sodoma, hay un abismo en el existente, las dos orillas del cuerpo singular-privado de los sujetos, y el espacio público-plural de los ciudadanos, de los otros-en-el-mundo.

El Marqués de Sade y Simone de Beauvoir, escritores provocadores (uno, libertino; otra, libertaria) a su manera y desde distintas concepciones del mundo, simbolizan el combate encarnizado que atraviesa la historia desde los tiempos arcaicos, y hoy pone al género humano al borde de la contradicción máxima.

Sus obras literarias están ahí, sin maquillajes. La de Sade señalando la raíz de la perversión despótica expresada en la tortura, la crueldad y la cosificación del otro como expresión suprema del totalitarismo al que ha conducido la moral patriarcal. Desde el siglo XVIII el marqués ha sido el profeta –contra censuras y negaciones puritanas- del mal estructural del capitalismo que en la lógica de la acumulación y el fetichismo de las mercancías habría de interrelacionar sexo, dinero, poder y delirio ideológico ( trasmutando el cuerpo en mercancía, objeto experimental y objeto erótico de la publicidad mediática ), mal que en el siglo XX ha llegado a su apogeo y en el XXI amenaza con llegar a al clímax y al precipicio del género humano.

¿Qué sentido y efecto tiene la dramaturgia de inspiración sadiana, ya no en el escenario teatral o en la novela, sino en la realidad contemporánea de la sociedad del espectáculo donde la crueldad, el terror, el horror, el miedo, paralizan la acción ciudadana?.

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Con la publicación del el segundo Sexo, Simone de Beauvoir  desmonta la ética totalitaria y la literatura sadiana como expresión máxima del poder patriarcal. Al exhibir los mecanismos culturales que históricamente han condicionado el sexo, el erotismo y el amor, abre la posible liberación de la mujer y del hombre, abona el terreno para nuevos discursos y prácticas sociales en lo que ahora se llama diversidad sexual. Pero también pone el dedo en la llaga de la reproducción del poder patriarcal en esa diversidad vivida en la pareja lésbica y gay. También en el amor entre dos del mismo sexo se reproduce el mito y la realidad del primer y segundo sexo, es decir, el poder sadomasoquista entre el macho que domina y la mujer dominada. El poder patriarcal aun dominante en la sociedad contemporánea, se cuela en las sábanas de la alcoba y en las redes de la Cosa Pública. La microfísica del poder, diría Michel Foucault.

* Texto leído en XIII Encuentro Internacional de Escritores dedicado al tema Literatura y Sexualidad. Monterrey, Nuevo León. México. 2008.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

 

 

 

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Creado en Domingo, 26 Junio 2011 14:10 Publicado el Viernes, 25 Enero 2013 12:15 Escrito por Severo Iglesias

manifiesto universitarioMANIFIESTO  

Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura la universidad, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. La juventud universitaria de Córdoba se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar el pensamiento propio. Está cansada de soportar a los tiranos. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden.

Manifiesto de los estudiantes. Córdoba. 1918.

C O N T E N I D O

I. LA UNIVERSIDAD. INSTITUCION HISTORICA

1. Toda institución histórica tiene una misión

2. La subversión de la misión universitaria

3. Su efectivo papel histórico

4. Todo lo que nace merece...

5. La irrupción de la reforma universitaria

6. La autonomía de la UNM

7. La universidad desarrollista

8. Los 60's. Proyectos de reforma y contrarreforma

9. La universidad post-desarrollista

II. LA UNIVERSIDAD VICTIMA DE SU CEGUERA

10. La obra universitaria

11. La tragedia de la desventurada que se sacó los ojos para no ver su infamia

12. Hoy...

III. LA REPUBLICA DEL PENSAMIENTO Y LA CULTURA

13. De la institución a la república

14. ¿Qué es la república?

15. Bases constitucionales de la república del saber

16. Su misión y sus fines

17. El saber de la república

18. La cultura de la república

19. El humanismo

20. El poder constitutivo de la república del saber

21. Los estudios

22. El ciudadano de la república del saber

Hoy, aunque se vive un salto de dimensiones históricas, parece que la época de las grandes transformaciones sociales ha pasado. A pesar de que la tecnología, los negocios, la comunicación y el entretenimiento de las corporaciones inventan productos a diario, el cambio social e histórico buscado y esperado por los trabajadores parece imposible. En realidad, ha llegado, pero no en beneficio de la justicia y la verdad.

En el aliento pesimista proliferan los argumentos en contra de una nueva sociedad, una nueva nación, un nuevo modo de vida. Se aspira a vivir mejor, pero dentro de las condiciones existentes. Por esa razón, lo que se dice aquí será visto como "utopía", "abstracción", "sueño". ¡Tanto peor para los realistas de aspiración estéril, huérfanos de espíritu y audacia!

Es explicable que así sea. Girando sobre sí mismos, ellos se marean y no ven sino manchas difusas alrededor. Lo mismo sucede a la universidad.

Pero hoy, como ayer, precisamente porque ésta debe ser la "institución del saber superior", no puede alegar ignorancia ni soslayar la implacable crítica de su misión histórica y social.

Mitos y declamaciones salen sobrando. Su pensamiento, sus acciones y sus obras son la única prueba de la validez de su existencia.

Comprenderla es fácil. Basta captar la contradicción interna que inexorablemente la acompaña: es un ideal universal de la civilización y a la vez una institución de su tiempo.

Pero su expresión más auténtica son los estudiantes. Sin oír su voz con respeto, sin paternalismo ni tutelaje, poco se puede saber de ella.

I

LA UNIVERSIDAD. INSTITUCION HISTORICA

1. Toda institución histórica tiene una misión. Hoy se dan diversos significados a la universidad.

Para los iluminados es "alma mater", para la burocracia magisterial es una "institución de enseñanza", para los empresarios es "fábrica de profesionales", para los incapaces es "torre de marfil", para la tecnocracia es "torre de control", para el estado es cuna de "servidores sociales y funcionarios públicos". Mas los buenos deseos nunca son buenos consejeros, como lo prueba cualquier frustrado.

De manera semejante al estado, los ejércitos y las iglesias, la universidad es una institución histórica, con dialéctica general y el sello de su época.

En tanto institución histórica, por ende, su significado no se agota en su origen o su fachada actual, sólo puede encontrarse en su ensamble con las condiciones universales del mundo y la humanidad, así como en la acción, el pensamiento y la obra que, por necesidad, cumple en ellas. Esta es su misión.

Su humanismo, por ello, no es decorado o barniz para ocultar la vulgaridad y la sordidez mercantil, es el núcleo de su existencia.

En efecto, sobrepuesto a la naturaleza, el ser humano constituye al mundo con las fuerzas de su razón, su libertad y su praxis. En dicho mundo, además de las generaciones que pasan, brotan fuentes donde irradian las formaciones universales que guían a esta "naturaleza humanizada": la vida social homínida, la cultura, la civilización, la producción, el saber, los valores, la acción pública y la técnica.

Son el equipo propio del hombre, agregado al bagaje evolutivo de sus instintos, reacciones y formaciones subjetivas. La conservación, organización y promoción de ese equipaje constituye el sedimento o condición de la vida histórica del mundo y la humanidad. El resultado de su devenir es el progreso. Este enriquece el modo de vida humano y transfiere los avances a las nuevas generaciones.

Su venero es el depósito subjetivo propio de la especie, integrado por sus aptitudes, facultades, capacidades y habilidades donde germina el modo de vida racional.

Con esas bases, además del natural, el transcurrir histórico teje la trama de la vida humana en dos modos:

Uno es la generación de un plus de existencia y realidad, compuesto por los contenidos reales, subjetivos y práxicos que, en contradicción y mediados entre sí, forman a todo objeto producido. Es la fuerza constitutiva especial de la especie pensante, capaz de erigir un mundo a la medida de sus aptitudes, valores y fines.

Otro, distinto a la simple evolución, es la génesis de un tiempo característico de su devenir, por obra del cual en unos años un ser humano asimila lo que la humanidad ha realizado en milenios, remontando su posición atada a un aquí y un ahora para situarse ante el porvenir.

Tales determinaciones originarias: el plus práxico y el tiempo histórico, instauran el modo de vida que in-siste en el ser humano.

La obra del mundo, por consiguiente, es resultado del esfuerzo total del género humano, del trabajo de todas las generaciones antecesoras, de la larga y universal marcha de los pueblos. Su contenido es, por definición, público, concierne al pueblo, la base social.

Debe destacarse. Los mencionados planos de la vida histórica no tienen efectividad difusa. La sociedad ha establecido instituciones, organizaciones y diversos espacios públicos para hacerlos efectivos. Unos se depositan en la vida común, tales como los valores morales, éticos, cívicos, estéticos e intelectivos; otros en instituciones, como el estado que debe abrigar el contenido público; otros más en la escuela... ¿Qué se instala en la universidad?

Para responder a ello se debe recordar que una institución cuya vigencia trasciende a las épocas no afirma su significado en su eventual paso por el tiempo, como sucede con las obras y acciones efímeras. Tiene una orientación y una necesaria conexión con fines claros y determinados.

En pocas palabras: tiene una misión, un destino y compromiso que le dan su razón de ser, sin los cuales su existencia carece de validez y de racionalidad plena.

2. La subversión de la misión universitaria. ¿Cuál es la misión que cumple la universidad en la historia?

Asociada a la función educativa, aunque no se reduce a ésta, la universidad debe ser el resguardo, impulso, innovación y generación de cultura, pensamiento teórico, científico y técnico.

Su carácter, sin embargo, ha sido la ambivalencia de su saber "superior". No ha tenido un contenido determinante que dé consumación a los fundamentos generales de la vida humana, los componentes universales del mundo, los fines de la humanidad universal y la vida del planeta.

En efecto, la universidad cae en la alienación de su objeto, el cual acaba por no tener otro significado que el utilitario; cae en la alienación del sujeto, que termina por perder la conciencia de su compromiso; y cae en la alienación de su praxis, que se trueca en mera rutina profesional.

En efecto, la universidad sufre lo que toda institución: sin asumir los principios, las condiciones, la misión y las funciones que otorgan validez a su existencia, de manera fatal se ve envuelta en las brumas del mito, el rito y el andar automático. Entonces sobrevive por inercia, por interés o por mistificación y transita sin memoria, sin fines y sin autoconciencia. A ciegas y dando palos de ciego.

En efecto, sin sus cimientos necesarios, la universidad reside en un mundo ficticio. Sin la libertad, la racionalidad y la praxis que son fundamentos del mundo, la universidad es mero producto, proyecto o invento de una época; sin la teoría, la verdad y la conciencia de su misión histórica, su trabajo intelectual es mero oficio; sin los valores sociales, estéticos e intelectuales, es monumento erigido a la barbarie; sin la mediación de la conciencia con la humanidad, la sociedad y la nación, su enseñanza profesión es servidumbre.

Su misión, en consecuencia, ha sido subvertida.

Por eso, la fundación de las universidades, a falta de una conciencia clara de su misión y sus condiciones de existencia, remite a santones protagónicos, anécdotas y actos de autoridad.

3. Su efectivo papel histórico. ¿Cuál ha sido, en el efectivo devenir del mundo, el papel desempeñado por la universidad? Ella ha corrido la misma suerte que demás productos del trabajo, el pensamiento y la vida humana.

Igual que la sabiduría y la praxis de la soberanía social es usurpada por las clases dominantes, los cuerpos sacerdotales, militares, políticos y económicos;

Igual que la riqueza material depositada en la obras, los bienes y lo medios es apropiada por unos cuantos para amasarla como capital;

Igual que la interacción de actos laborales, técnicos y profesionales del campo agrario, industrial y de servicio, es segmentada y controlada por quienes tienen los materiales, los medios y la propiedad productiva;

Igual que a la función productiva basada en la desigual riqueza y poder de unos pocos le ha correspondido una distribución desigual del valor económico generado por el trabajo;

Los resultados del conocer científico, de la técnica, la cultura y la sabiduría pública, son apropiados por unos cuantos y negados a la mayoría de la sociedad.

Con una débil aportación constitutiva a los bienes de la humanidad enunciados, la universidad ha cumplido básicamente la función distribuidora en todos los tiempos. Baste observar que las grandes concepciones y teorías han sido elaboradas fuera de ella; y que, pese a su crecimiento cuantitativo, aún es reservada a unos pocos.

De tal modo, la producción universal de saber por el mundo y la humanidad se deforma por la contradicción implícita en su función y sus resultados: entre el producto de la especie humana, que es base de su actividad educativa, y su apropiación por una minoría que condena los trabajadores a la minusvalía del saber.

Lo que es progresivo por obra de la humanidad, anula su capacidad transformadora por la acción conservadora de la enseñanza.

La distribución desigual del saber cumple así una tarea subversiva del orden humano y racional: lo que es universal por su propio origen y fundamento, puesto que la ciencia, la técnica y la cultura son resultados de las aptitudes de la especie humana y del trabajo de todo el género, es utilizado en beneficio de un segmento social, un interés particular y un fin exclusivo.

Aquí no hay leyes constantes. La pauta de ese sesgo no es innata, la da el poder dominante de cada época. Sea el patrimonial, la opinión o la fuerza.

Veamos los grandes pasos de dicha institución y el papel que ha desempeñado en cada momento.

4. Todo lo que nace merece... Cada obra, cada ser humano, cada acción, encuentran su verdad al consumar su misión efectiva sobre la tierra. La tragedia de cada quien es que, al alcanzarla, percibe el lado inexorable de su existencia: todo lo que nace merece perecer.

Igual que el mundo, como decía Heráclito, oculta su esencia tras las apariencias y por eso es necesario el trabajo científico;

Igual que el acto prácticamente repetido no transforma la realidad del mundo y por eso es imprescindible la praxis fundadora de nuevas condiciones necesarias;

Igual que el significado de la realidad no brota del saber inmediato, del dominio o de la adaptación ciega a sus fuerzas, y por eso los valores deben otorgar significado a la existencia;

Igual que el concepto de algo no se da completo en su origen, en su desenvolvimiento o en su fin, sino en la totalidad de su devenir;

Todo debe estar prevenido para despedirse cuando ha agotado las posibilidades que marcan las líneas de su consumación total. Por eso todo, la vida de cada quien, de cada pueblo o de cada institución, exige la plena autoconciencia que le permita captar con lucidez y evidencia lo que ha sido su evolución y lo que será su término.

Conviene, como un acto de reconocimiento, por tanto, repasar lo apuntes escolares respecto a las etapas de la universidad.

a. Sus orígenes griegos. La Academia de Platón (388 a.J.), comunidad del maestro y los discípulos, cuya misión era hacer posible la "transformación de los filósofos en reyes y de los reyes en filósofos", para acabar con los males que afligen a la sociedad. Su función era elaborar y transmitir los saberes necesarios para efectuar dicha transmutación: matemáticas, astronomía, música, filosofía y politeía o constitución.

El orden propio del pensamiento y el diálogo eran sus normas. El saber de la geometría y de sí mismo su ocupación diaria. Su fin principal: restablecer el orden de la polis griega asolada por la tiranía.

El Liceo de Aristóteles (336 a.J.), con la misión de organizar el saber antecedente, los principios y causas del mundo, las ciencias particulares, el saber social de las virtudes, la constitución y la acción política, y convertir las formas del pensar en técnica de pensamiento con la lógica analítica.

Su fin principal: totalizar el saber correspondiendo al mundo ecuménico del imperio macedónico.

b. La universidad medieval. 1200 París, 1231 Bolonia, 1214 Oxford, 1222 Padua, 1224 Nápoles, 1228 Salamanca... 1551 México.

Es corporación gremial de maestros y estudiantes con fueros: estar exenta de pagos de impuestos, tributos, servicio militar y protegida de la excomunión. Su saber: teología, medicina, jurisprudencia y artes liberales.

El pensamiento griego, las aportaciones de los padres del cristianismo y el pensamiento árabe, recubiertos de teología, fueron su objeto.

Llegó a ser claustro para cultivar el saber jurídico del estado moderno naciente, la traslación del fideísmo a las formas de la razón, la medicina para el cuidado de los estamentos superiores y la formación de una capa social culta.

c. La universidad napoleónica. La Convención francesa suprime la universidad corporativa en 1793. Junto con la Ecole Politechnique y la Ecole Normale Supérieure, el régimen napoleónico refunda la universidad.

Su divisa principal: el racionalismo iluminista contra el fanatismo. Sus fines: consolidar la obra revolucionaria, la unidad política y nacional, liquidar los vestigios del feudalismo en el pensamiento y las costumbres, aplicar el conocimiento, preparar profesionales, impulsar la investigación, dar elementos para resolver los problemas sociales, preparar en artes y letras, dirigir la opinión pública y moral. Su centro: la administración estatal.

La libertad de pensamiento, los derechos universales del hombre y la ciencia metódicamente demostrada fueron sus conquistas indiscutibles. Contra la censura y la inquisición católica, la libre lectura y circulación del libro, impactaron de manera progresiva la vida social general.

Con el paso del tiempo, el positivismo, apologizando el industrialismo nacido a finales del siglo XVIII, realizó en ella su ideal de la "corporación espiritual" que, coordinada con la corporación industrial, gobernaría la sociedad.

La ciencia positiva, concentrada en la observación de las cosas materiales, el experimento, las leyes fijas y constantes, serían el objeto principal del conocimiento.

d. La universidad tecno-científica. Hacia finales del XIX, las industrias eléctrica, petrolífera, farmacéutica, química y de bienes sintéticos, absorbieron la ciencia. El saber científico pasó a ser una base de la producción, se volvió fuerza productiva.

Esa conversión tuvo un efecto inmediato. El contenido teórico de la ciencia depositado en las grandes concepciones del mundo y el "cultural" en su impacto sobre la conducta y las formas de pensar, le fueron amputados; el conocimiento se subordinó a la aplicación técnica para elevar la eficiencia de la producción social. (Las implicaciones de significado de la concepción heliocéntrica del mundo, del origen del hombre y la evolución de las especies, de la paleontología, la física electromagnética y relativista, se guardaron en el tintero).

El saber, empaquetado en libros de texto o manuales despojados de su conexión con la historia, la humanidad, la vida nacional y las necesidades sociales; sin conexión con la vida de los estudiantes y los valores, era ahora aprendido como cosa indiferente a las necesidades de la belleza, la verdad, el espíritu, la justicia, la libertad y la dignidad, incapaz de generar nuevas propensiones y aspiraciones.

Su uso para proyectar, calcular, programar, experimentar y elevar la eficiencia y la productividad, en pocas palabras, su aplicación técnica, se volvió el centro de la enseñanza y el saber profesional.

Las anteriores profesiones universitarias, con preponderancia de las ingenierías, junto con las administrativas y las sociales (economía, administración, sociología, ciencias de la educación) se organizaron siguiendo el orden de las grandes divisiones empresariales.

La investigación teórica y conceptual, que en la mayor parte de los casos (exceptuando al profesor Kant), había sido realizada fuera de la universidad y ahora en los centros de investigación empresariales (Edison 1876, Eastman Kodak 1893, B.F. Goodrich 1895, General Electric 1900, Du Pont 1902, Bell Telephone 1907 ...), ocupa un reducido lugar en la universidad.

El objetivo de su acción, además del profesional, fue la formación de recursos humanos para la industria investigadora, no la realización de investigaciones que dieran respuesta a los grandes problemas del pensamiento, la teoría, la humanidad, las necesidades sociales o nacionales.

Transmutada en fuerza productiva, pues, la universidad pasó a ser parte de la riqueza y el poder, en manos de los grandes monopolios.

e. La universidad en el socialismo de control. Con el mismo esquema, la universidad sobrevivió en el socialismo de control fundado en la URSS en 1917, centrada en la ciencia positiva, en las técnicas sociales, en la investigación atada a las necesidades productivas y la cultura al oficialismo "realista" y la propaganda. La nueva sociedad nunca contó, igual que respecto a los valores, con una Idea propia.

Allí, en la gran promesa de la sociedad obrera, el pensamiento y la teoría universales fueron suplidos por el marxismo convertido en doctrina intocable y base de la censura general; los valores fueron suplantados por los intereses del estado y el partido disfrazados de fines proletarios; la verdad fue sustituida por la ciencia, sesgada a veces con la ideología de clase; el humanismo fue diluido en promesa a futuro con la que se justificó la restricción de derechos, la censura del pensamiento y de creación cultural, y los derechos humanos generales.

f. En México... La Universidad Pontificia, ajena a las necesidades y aspiraciones del México independiente, opuesta al espíritu liberal que irrumpía en la marcha del país, es cerrada por la reforma de Gómez Farías-Luis Mora en 1833. La Reforma nacional sienta su nueva base con la Escuela Nacional Preparatoria en 1867.

El porfiriato, en su agonía, en 1910 encarga fundar la universidad moderna al positivista antiliberal Justo Sierra.

"Las escuelas que componen la nueva institución –decía su proyecto- son las profesionales": Preparatoria, Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Bellas Artes y Altos Estudios. (Esta última, para formar profesores universitarios, era un agregado ecléctico de humanidades, "doctrinas" filosóficas, ciencias positivas y matemáticas. A mediados del siglo XX, fue tomada como modelo a seguir por positivistas-marxistas como De Gortari).

Complementariamente, -agregaba- "podrá contribuir, si posible fuere, a la elaboración de la ciencia y el arte en el mundo."

Su posición elitista quedaba expresada en su formulación básica (art.1): "La UNM es un cuerpo docente" encargado de la educación superior nacional. Su centro, por tanto, eran los profesores, figura de autoridad en aquellos tiempos. Su tarea se reducía a "enseñar" para formar profesionales que continuarían la obra del grupo "científico" que, junto con el castrense y el tirano, oprimieron a México durante 35 años.

El frente de su evolución no presentó mayores novedades. Retraída de la vida revolucionaria desatada en 1910, desvaría y en 1921 sólo se le ocurre soñar que "Por mi raza hablará el espíritu".

Lo cual evidenciaba que la UNM padecía una doble alucinación: veía razas donde no había, pues desde la lucha de Hidalgo ésa dejó de ser una distinción nuestra; y veía espíritu donde no había, ignorando que aquel es pensamiento universal con existencia y fin en sí mismo, y no puede ser posesión de ninguna raza.

5. La irrupción de la reforma universitaria. En 1918, un hecho histórico altera la marcha inercial de la universidad. En la misma época de la revolución científico-técnica, el estudiantado, la parte más sensible de la sociedad contemporánea después de la clase obrera, como lo demostraron los movimientos de los 60's, hace su aparición y obliga a reformarla.

Sus propuestas en Córdoba Argentina: reintegrar la universidad a la sociedad, dar acceso a las clases desvalidas, participación del estudiantado en el gobierno de la institución, terminar con el monopolio y la oligarquía profesoral, libertad y cátedra temporal para prevenir el dogmatismo, seminarios y mesas redondas para abrir espacio a las innovaciones, modificación de programas, fundar universidades populares, intervención de los estudiantes como monitores educativos en las universidades populares, vincularla con la población del país y la región, enlazar las universidades de América Latina.

Su marco histórico: la ampliación del poder de las economías imperialistas a través de sus monopolios y trusts, el reforzamiento del dominio sobre los países débiles con los mercados, los avances tecnológicos y productivos de la segunda revolución industrial, la primera guerra mundial (1914-18), la constitución del primer país socialista en la historia en 1917, la ampliación del poder de la comunicación y la publicidad con la radio y el cine.

En tales condiciones, un profundo significado tenía la reforma: era la esperanza de una institución con la que se creía modificar un mundo invadido por la irracionalidad, la injusticia, la opresión, la barbarie y la muerte.

6. La autonomía de la UNM. En 1929, ante un conflicto similar al los que se dieron desde la fundación de la universidad en el siglo XIII, el estado mexicano concede la autonomía a la universidad.

Asignándole fines difusos y asumiendo las líneas generales de la reforma, el artículo 1º. de su Ley Orgánica decía: "La UNM tiene como fin impartir la educación superior y organizar la investigación científica, principalmente la de las condiciones y problemas nacionales, para formar profesionistas y técnicos útiles a la sociedad, para llegar a expresar en sus modalidades más altas la cultura nacional, para ayudar a la integración del pueblo mexicano, llevar las enseñanzas a quienes no estén en posibilidades de asistir a las escuelas profesionales por medio de la extensión universitaria, poniendo la universidad al servicio del pueblo."

"La UNM es una corporación autónoma, con plena responsabilidad jurídica", decía el artículo 2. Esperando que "en lo futuro fuera independiente en lo económico", por un "período cuya duración no puede fijarse", recibiría un subsidio estatal.

El gobierno mexicano, que buscaba la integración institucional de las fuerzas revolucionarias, ante la situación crítica del país luego del asesinato de Obregón en 1928, la unión de las fuerzas políticas en el Partido Nacional Revolucionario, la rebelión escobarista, el final del conflicto cristero y la campaña vasconcelista, se quita un problema de encima, aparece como "democrático" e ilustrado, consciente del trabajo intelectual, cultural y educativo.

No eran los días en que creía necesitar la universidad para la vida nacional: las fuerzas de la revolución estaban en los ejércitos y las clases trabajadoras que iban siendo cooptadas por el control del PNR.

Mas allá de las apologías y leyendas, el contenido de la autonomía, sin la convicción de la reforma del 18 y la ideología de la revolución mexicana, se deja traslucir en un periódico estudiantil de la Facultad de Derecho de mayo de 1919. Con ingenio, la mano confesional decía ante la renuncia de su director: "Hoy, a la tres de la tarde (la misma hora en que se ahorcó Judas), víctima de bilis, se fue muy lejos el alma del licenciado Narciso Bassols. Los estudiantes de leyes lo comunican con gusto y dan las gracias al Altísimo por haberlo hecho descansar. El duelo se recibe en la universidad, y se despide en lugar reservado, con gritos y sombrerazos."

Obviamente, sin un fundamento teórico claro, sin fines sociales y nacionales determinados, sin un compromiso con la Revolución que ingresaba en su etapa institutiva y con el pueblo mexicano que liquidaba los restos feudales, la universidad transitó al margen de la vida nacional y la autonomía no significó nada importante.

Las nuevas áreas del saber nacidas con la revolución tecnológica en la biología, la mecánica cuántica, la ciencia atómica, la física relativista, la lógica matemática, los reflejos condicionados, el psicoanálisis; los problemas del dominio imperial sobre los países débiles, la revolución obrera, el control sindical de los trabajadores, la crisis económica mundial (1929-32), no figuraron en el horizonte de la autonomía.

Después su "modelo" se hizo extensivo al resto de las universidades.

7. La universidad desarrollista. Posteriormente, desde los 40's, en la etapa de protección a la industria y el desarrollismo, México se incorporó a los nuevos esquemas de dependencia. Se vio obligado a importar tecnología y saber, enganchando la economía del país al dólar y los monopolios internacionales.

E igual que el sistema buscó imitar a los países grandes en sus niveles de consumo, impulsó su industria de bienes secundarios y ató México al capital extranjero con las necesidades de materiales intermedios, tecnologías, equipos, medios de producción, saber técnico; convirtió la industria en operadora de la tecnología ajena y la universidad usó el saber en la aplicación no creativa de la ciencia y la técnica.

Entonces, uniformando sus leyes orgánicas, las universidades mexicanas incorporaron otras carreras adaptadas a la división social del trabajo y tergiversó su fines confundiéndolos con las funciones de la docencia, la investigación y la difusión cultural. El cultivo escolar de la ciencia, adosado a la enseñanza, las especialidades, la comunicación, la economía, las relaciones "humanas", la psicología, la administración pública, la estadística y otros saberes relativos a la ingeniería social, mental e institucional, fueron sus aportes.

Sin brújula histórica y convertida en aparato funcional, sus formas de enseñanza y la orientación general del ejercicio profesional siguieron dependiendo de los poderes económicos y estatales existentes.

En su somnolencia, el desarrollo de los negocios y el poder le arrebató su objeto. La industria y los servicios absorbieron la fuerza productiva de la ciencia; el mercado comunicatorio, el turismo y el entretenimiento controlaron los productos culturales; la programación estatal y privada encausó las ciencias sociales; las técnicas lógicas, las doctrinas y los dogmas se enseñorearon de la filosofía.

En todos los casos, la universidad corrió la misma suerte que el esquema desarrollista: elevar la demanda de educación, hacer crecer el mercado de la enseñanza, impulsar la importación de ciencia y tecnología, reducir el trabajo a la operación de los medios de producción, relegando su generación nacional.

Su signo cotidiano: el espejismo del avance, pero sin bases, sin fuerzas, sin Idea.

8. Los 60's. Proyectos de reforma y contrarreforma. Hacia los 60's, la crisis del desarrollismo hizo su aparición. Entre las luchas estudiantiles y los crímenes del 68, la insurrección estudiantil ventiló diversas propuestas para reformar la universidad. La represión policial y militar frustró tales aspiraciones.

Luego del desánimo, la persecución, los encarcelamientos y el temor que invadieron a los centros de estudios, algunas universidades impulsaron proyectos de reforma.

Se reclamó la libertad de aprendizaje, derribar la "torre de marfil" y llevar el pueblo a la universidad, la participación efectiva de los estudiantes en el gobierno universitario, poner la institución al servicio del pueblo y contribuir a resolver las necesidades nacionales.

Sus principios: una universidad científica, democrática y humanista. Significando por ello que no bastaba apropiarse de un saber para usarlo técnica o profesionalmente, sino aprender a generar y construir conocimiento y ciencia; que el humanismo no es el brillo o barniz que decora la sordidez de la vida, sino la fuente universal de vida cargada de sentido, depositada en el trabajo, en el devenir histórico y la marcha de la humanidad; que la democracia es, como lo señala el artículo 3o. Constitucional, una "forma de vida basada en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo".

La UNAM, la UNL, Puebla, Oaxaca, Sinaloa y otras universidades recibieron el mismo trato a inicios de los 70's: la violencia de los grupos fascistas alentada por los gobiernos.

Por su parte, la contraofensiva del poder económico, incrustada en el gubernamental y apropiada de las universidades, previniendo contra futuras rebeliones levantó la torre de control.

Cerró los caminos del gobierno universitario, endureció la burocracia, desideologizó las demandas sindicales universitarias, disolvió las disputas de principios en cuestiones de "currículum".

A través de la Asociación Nacional de Universidades (ANUIES), se planeó y programó la actividad educativa anulando la libertad de cátedra, se impusieron objetivos económicos a las carreras, se subordinaron los planes de estudio a las funciones empresariales, se redujo el perfil profesional al puesto de trabajo.

En pocas palabras: a través del control burocrático y el servilismo de administraciones antiuniversitarias, la autonomía ha sido una farsa. Se trató de una verdadera contrarreforma instrumentada desde las altas instancias del poder.

Con la contrarreforma el estudiante ha sido convertido en un miserable alumno (con la complicidad de los padres de familia) cuya tarea es obedecer; con el rótulo de la "vinculación", la universidad se han atado al carro de la "planta productiva" de las empresas dependientes y antinacionales; se ha abierto un mercado inflacionario del saber con los postgrados que ocultan el desastre de la educación profesional; el profesor es un trepador de la pirámide escalafonaria: abajo se arrastra la sangre nueva que no tiene vías de ascenso, arriba la cúpula decrépita se niega a morir.

Su desenlace: las plazas de trabajo van desapareciendo y el contrato eventual se generaliza, el canibalismo profesoral cierra la puerta a todo intruso que quiera penetrar en su cotos, la universidad se asfixia en su conservadurismo. Es el reinado pleno de la mediocridad.

Dos hechos delatan la política anti-universitaria de la SEP y las cúpulas universitarias en las últimas décadas:

Uno. Además de demeritar la educación popular (puesto que los gobernantes envían sus hijos a las escuelas de paga) se cierra el cupo de las instituciones públicas para inducir al ingreso en escuelas privadas que son de clase y de negocio.

Dos. La corrupción universitaria que comienza con el sueldo vitalicio a las "autoridades" que se reeligen en su puesto y el manejo "discreto" de los recursos "propios" que expolian a los estudiantes.

Lo cual, además de ser contrario a un principio básico de la Revolución de 1910, propicia la transacción, el arreglo feudal entre las pandillas académicas, la subordinación y el servilismo. Acabando por fomentar el estancamiento, puesto que en el podrido medio actual la mejor manera de escalar los puestos es no decir, no pensar, ni hacer nada.

9. La universidad post-desarrollista. Con la crisis del esquema desarrollista, que coincidió con la insurgencia estudiantil, el sistema procuró adelantarse a frenar futuros estallidos. Aplastando los proyectos de reforma académica, a través de la ANUIES se introdujeron cambios administrativos para modernizarla, con meros esquemas de contención. Como decíamos entonces: para "cambiarla para no transformarla".

Sin visión histórica, humanista y nacional se improvisaron diversos "modelos".

La enseñanza modular, haciéndose eco del practicismo, abandonó la búsqueda de la teoría y el concepto para responder a los requerimientos de los empleadores y los alumnos buscadores de "chambas". La enseñanza multidisciplinaria, una muleta para ayudar a caminar a los inválidos especialistas, es la adición de ineptitudes profesionales. La enseñanza de "calidad" y "excelencia", calco de etiquetas de fabricantes y comerciantes que, en el mejor de los casos, en la universidad es mero sueño.

En realidad, a falta de conciencia histórica y nacional, la preparación educativa es un reflejo invertido de la época. Es la expresión de la alienación institucional. En ella, como en todo espejo, las partes de las figuras presentan alteradas sus posiciones (los lados derecho e izquierdo intercambiados, por ejemplo). Así sucede con los propósitos y los hechos de la universidad. Por ejemplo:

La necesaria unidad del saber propia de toda ciencia aparece como un reflejo invertido en la dispersión de los módulos. Estos obedecen al trabajo de las corporaciones mundiales que segmentan la fabricación en diferentes filiales de acuerdo con las ventajas que cada país les brinde.

Separando en diferentes localidades la preparación de materiales, la producción, el ensamblaje, el acabado, la comercialización, etc., usan paquetes de trabajo modulares, que convierten a los profesionales en individuos incapaces de planear, organizar, dirigir, programar, conducir o calcular el total de los procesos. Es el esquema aplicado por las empresas maquiladoras extranjeras pero generalizado. Significa un obstáculo más contra la unidad de los trabajadores.

Obviamente, con eso la aparente facilidad para conseguir empleo significa mayor dependencia del trabajador respecto a una planta particular y el saber profesional se desliza hacia el ejercicio meramente técnico. Por tanto, no es raro el caso del profesionista que realiza tareas menores a su preparación.

Buscando ser "realista", la educación modular es reflejo, "en pequeño", del campo de negocios contemporáneo.

La multidisciplina, en sentido contrario, obedece a un hecho reconocido, aunque casi ignorado por las ciencias sociales: los problemas han elevado su grado de complejidad por la mediación múltiple de las diferentes fuerzas, planos y contenidos de la vida. Sin superar las limitaciones de las especialidades, justifica la división empresarial de las profesiones. Se contenta con ensamblar los saberes complementarios.

Diversa a la división modular, la multidisciplina amplía el campo del saber segmentado, pero la imagen completa del mundo complejo en el espejo profesional se vuelve difusa.

Por su parte, la calidad y la excelencia económicas, como se sabe, dada la estrategia de elevar la circulación del capital con el incremento del crédito y el consumo, son anuladas por el desgaste o la obsolescencia programada de los productos, utilizando materiales sustitutos, baja protección y resistencia, con duración útil prefijada, etc.

Lo mismo sucede en la fábrica de profesionales: lo que éstos aprenden tiene breve vigencia, no pueden transferirlo a otras áreas del trabajo, su acabado "educativo" es superficial, han de ingresar periódicamente al taller de la educación recurrente.

Entonces, a mayor calidad mayor dependencia. La educación continua es la reparación que resana el desgaste de las capacidades y habilidades.

Estas contradicciones quedan ocultas en el saber escolar y sólo se ponen a la vista de la razón nacional. Pero un hecho las delata ante la frustración, la impotencia y el desconcierto de los egresados. Además de haber abandonado su misión histórica, la universidad no es capaz de responder a la más mínima aspiración y derecho de una generación: encontrar un empleo para hacer su vida.

Las pretensiones del "alma mater" acaban por ser imploración.

Y ya al margen de la humanidad (pues la universidad no estudia el pensamiento, la praxis, la conciencia y la vida humana), de la historia (pues sus estudios se hunden en el egoísmo pueblerino de la microhistoria), del pensamiento universal (perdido en la bagatelas de la hermenéutica y el postmodernismo, resucitados ante la crisis de las corrientes filosóficas antes vigentes), de la vida planetaria (pues no parece preocuparse por impulsar las nuevas fuerzas energéticas para desactivar la destructividad de las actuales), la universidad atiende las solicitudes de las empresas dependientes y los capitales extranjeros que diseñan sus perfiles para que responda con "pertinencia" a sus dictados. (Según se expresan los burócratas de la SEP y la ANUIES).

No se da cuenta siquiera que entre las instituciones actuales (privadas o públicas), los grandes problemas sociales, el manejo de las empresas multinacionales y el entendimiento de los principales problemas nacionales y mundiales, va emergiendo un nuevo tipo de saber.

Mientras las profesiones tradicionales son reducidas a pequeños paquetes técnicos, el entendimiento de los grandes problemas públicos, su manejo estratégico y táctico, su conducción en un mundo cada vez más complejo, la amenaza contra el planeta vivo, la sobrepoblación, la inminente crisis de los alimentos y el agua, los efectos de la comunicación y las redes internéticas, el efecto destructor de la clase del capital supranacional, todo eso, induce a integrar un nuevo saber supraprofesional.

Las bases de éste no son la segmentación o la división del trabajo económica tradicional, sino la interdisciplina reclamada por algunos grupos estudiantiles en los 60's.

Finalmente, la universidad no se da cuenta que el saber se va de sus manos porque todas sus áreas están en crisis. Bastaría un breve diagnóstico de ellas para demostrarlo.

II

LA UNIVERSIDAD VICTIMA DE SU CEGUERA

10. La obra universitaria. Con variaciones, el esquema de la UNM se hizo extensivo a todas las entidades federativas del país.

Pero como dice el apotegma popular: honor a quien honor merece. Sus aportaciones a la vida de México son innegables.

Las instituciones laborales, de salud, educativas, culturales, bancarias, las empresas estatales, los servicios públicos, la obra y el equipamiento urbano, la transformación agraria, la construcción de la infraestructura energética, hidrológica, de transportes y comunicaciones, la administración ejecutiva, legislativa y judicial, han recibido la participación de los profesionistas en el cumplimiento de sus funciones.

Su educación fue posible aplicando los recursos públicos y por el trabajo del pueblo que emergió en la Revolución Mexicana como la fuerza y el motor principal del México del siglo XX.

El crecimiento de su ingreso y sus avances académicos se debieron en gran medida a las presiones, y muchas veces a cruentas luchas del sector estudiantil, que abrieron las puertas de la universidad a algunas capas de la clase obrera y campesina.

Así la institución cumplió su papel como vaso de capilaridad en la movilidad social durante la etapa desarrollista. Puede decirse que las funciones del estado benefactor y empresario, el manejo de los esquemas de subsidios, la ingeniería social y demás formaciones de dicha etapa, mucho deben al trabajo de los profesionistas egresados de la universidad mexicana.

11. La tragedia de la desventurada que se sacó los ojos para no ver su infamia. Frente a las anteriores aportaciones, una prevención ataca a los universitarios en nuestro tiempo. En ello va de por medio un "problema freudiano": en medio del desastre, igual que los marxistas no se han atrevido a criticar a su padre, los universitarios no pueden criticar a su madre.

El mecanismo de censura que en ellos opera es elemental: al criticar a sus antecesores deberían criticarse a sí mismos, pues no todos los defectos pueden ser achacados a los padres. Y si en los 60's nosotros respondíamos contra la represión política, ideológica y policial, ahora los universitarios asumen la autorepresión. La figura policial ha sido introyectada y golpea desde el deseo.

La autocensura, por su parte, genera amnesia mórbida. La universidad ha olvidado su origen y su devenir; camina en la oscuridad, pero cegada por la falsa luz del saber utilitario. De tal modo, deslumbrada por los éxitos de la ciencia de las cosas, no tiene con-ciencia del mundo y de sí misma, ni auto-con-ciencia de su misión.

El practicismo subordinado al capital le extirpó los ojos del espíritu. Para prevenirse con seguridad contra el reconocimiento de su subversión y la pérdida de su misión, se volvió ciega. No parece necesitar a la conciencia, el furor pragmático suple a la lucidez; las novedades y el consumo intelectual son un velo de oscuridad que nubla su vista. En tal "cruce de caminos" la furia autorepresiva cierra la puerta de la verdad interior y se siente bien olvidando el problema.

No obstante, ante el ojo de la historia no hay defensa. Algo grave sucede cuando la institución que debiera ser autoconciencia social e histórica padece de amnesia.

El remache de este fenómeno: la universidad no parece tener mayor impacto en la sociedad. De hecho, la opinión no se da cuenta de él. En 1999 la UNM estuvo cerrada, no siguió al rectorado y no siguió a los "ultras"; el gobierno, la "planta productiva", la sociedad, la vieron con indiferencia. Parece un juego de mutuos desencantos. Amor con amor se paga: tampoco la universidad se interesa por el mundo.

Como quiera, sin contemporizaciones innecesarias, lo que parece un defecto ocasional es en realidad un mal radical. Ante la crisis del mundo actual dominado por la rapacidad de unos cuantos países, con un cambio histórico de grandes proporciones cuyo futuro es incierto, con la amenaza de desaparición de la vida sobre la tierra, con sistemas energéticos destructivos, con la inconsciencia y la irracionalidad que azotan a la subjetividad, con la miseria afectiva, espiritual y valorativa que asola a la existencia, con la fabricación masiva de miserables, la indolencia de la universidad es criminal.

Pero, como todo objeto existente, la universidad paga el olvido de su misión con la pérdida de sus fines. Esta pérdida se compensa con sustitutos. El ejercicio del pensamiento teórico, la praxis, la libertad, la racionalidad, la verdad, fundamentos universales del mundo y objeto de la misión histórica de la universidad, son sustituidos por las funciones escolares.

De ese modo, se vuelve un reflejo apologético de la sociedad en turno:

Eleva la ausencia cotidiana de valores al concepto con el relativismo, justifica el dominio industrial y productivista con el saber aplicado, oculta la dependencia tecnológica, económica y mercantil con el desarrollismo, apologiza la máxima extracción del valor del trabajo con el eficientismo y la productividad profesionales, apuntala el saber de la tecnocracia volviéndose torre de control.

El desenlace de su ceguera y contradicciones es fatal. Al convertirse en un reflejo de la situación existente, esfuma su autonomía en la ficción.

Primero, porque no puede trazarse normas propias, pues su ley orgánica la dicta el legislativo.

Segundo, porque la ciencia, la cultura y la técnica que manipula, son fuerzas productivas y responden a las necesidades empresariales desde finales del siglo XIX.

Tercero, porque careciendo de capacidad para generar pensamiento, ciencia, técnica y cultura, es vehículo de dependencia de las corporaciones y poderes imperiales antinacionales.

Cuarto, porque su funcionalismo remite los resultados del trabajo intelectual y profesional al capital que incluso ha industrializado la cultura.

Quinto, porque separada su actividad de la vida pública, nacional y social de México, su coartada de apoliticismo y neutralidad es un servicio tácito al poder privado.

Sexto, porque produciendo profesionales cuyo ejercicio se deja al arbitrio individual, sin responsabilidad ni compromiso con el país, usa los recursos públicos para fomentar el interés privado y otorga un subsidio a la empresa que recibe los beneficios de la preparación universitaria.

Séptimo, porque la organización de sus estudios no sigue el orden propio de la teoría, la ciencia y la cultura, sino de la división del trabajo vigente, organizada en favor del capital y no del trabajo.

Finalmente, viviendo una situación insostenible, ha de apelar a las ficciones para compensar su miseria interior. Vive la irresoluble contradicción del presidiario: no puede salir, pues la preparación que ofrece no corresponde a las necesidades históricas del mundo; pero tampoco estar adentro, pues la jerarquía laboral y los feudos de poder parasitan en sus entrañas impidiendo todo progreso. En tal posición, cualquier "salida" es imposible y se opta por caer en el mundo ficticio.

Así, todo lo tergiversa. Los rasgos generales de su acción lo patentizan:

· Políticamente, al margen de lo establecido en el artículo 3º. de la Constitución de México, que establece los principios de la educación laica, gratuita, nacional, humanista, racional y democrática, la universidad flota en el vacío. Sin destino válido, es estación de tránsito que no ofrece nada interesante a las nuevas generaciones, pues lo que enseña se puede encontrar en muchos ámbitos.

· Humanamente, en lugar de contribuir a la maduración de las nuevas generaciones, propiciando su independencia y abriendo vías para hacer su propia vida, las encierra en el claustro, fuera de la vida pública, civil y mundial, enseñándolas a perder el tiempo, a resistir el tedio y asumir las leyendas de las camisetas profesionales, mientras salen de las aulas por inercia.

· Estructuralmente, una transmutación social se gesta en los engranes de su maquinaria educativa:

Cuando va al pueblo, creyendo en su iluminismo que algo importante le puede enseñar, le lleva el saber y la cultura importada y comercial, convirtiéndose en un vehículo del colonialismo ilustrado. Igual embauca al estudiante con el currículum abierto expuesto en el plan de estudios, mientras le oculta la transmisión de actitudes, ideologías y "valores" para inducirlo a la subordinación.

Cuando deja entrar a los jóvenes del pueblo, bajo el disfraz de la "movilidad y el ascenso social" de los desvalidos, la universidad desarraiga de su clase a los hijos de los obreros y los campesinos. Así, igual que el sindicalismo genera desigualdades al conquistar derechos que no son generales, la universidad distribuye el saber profesional desigualmente obrando contra la unidad de los trabajadores. Engaña con el currículum oculto que destruye la identidad social.

· Funcionalmente, la preparación profesional que brinda es signo de heteronomía. Siendo una mera respuesta a las necesidades ajenas, se vuelve mercado de servicios donde cabe vender cualquier cosa: deportes, turismo, técnicas comunicativas, oficios de servicio. Entonces, guiada por el lustre de la modernización y el servicialismo, cumple una función conservadora, reacciona, no va a la vanguardia.

· Históricamente, sus "productos" típicos, según las épocas, han sido: la formación de élites, de servidores sociales, de funcionarios públicos, gerentes y técnicos de empresa y hoy miembros de las redes y el estamento tecno-científico de las corporaciones. Nunca pensadores, ciudadanos, héroes o seres responsables de la humanidad.

Su saber, sin una concepción del mundo, del hombre y la historia, es utilitario. Su criterio de verdad es la eficacia y el éxito, carente de significado, de sentido, de validez, de belleza y de justicia.

12. Hoy... En estos días, con la globalización imperial, la clase transnacional, la agresión a mansalva contra los países débiles, la desocupación y la miseria crecientes, la inseguridad como signo social y los atentados contra la vida planetaria, la universidad no está en el centro de atención de nadie.

· Los estudios han perdido su alma. Hundida en el consumismo, el servicialismo, la insensibilidad a los valores, el interior de la universidad se ha vuelto sombra, reflejo, imagen y eco de lo ajeno.

Sin espíritu, que es modo de existencia y conciencia con fundamento en el hombre mismo, no tiene fines universales y, por tanto, no tiene valores, que son fines en sí.

Sus funciones han sido demeritadas por la misma marcha de la historia: la docencia por la información, la enseñanza por el ritual y la burocratización profesoral, la investigación por la industria corporativa de la invención, la cultura por la mercancía comunicatoria.

Su saber, descuartizado en especialidades artificiales que obedecen al mercado de trabajo y no al orden propio del conocimiento, padece la crisis de su inoperancia y se ha pretendido integrarlo con bases generales, troncos comunes o áreas básicas de las carreras, para evitar el "desperdicio" vocacional y facilitar la comunicación entre las profesiones.

La conciencia universitaria ha dejado su lugar a la inconsciencia y la alienación. Hace lo contrario a lo que dice ser, logra lo contrario a lo que pretende hacer y piensa sin pensar.

Hipnotizada por el saber positivo y experimental sobre cosas, se guía por el afán de control. Imitando a la industria que produce con medios, métodos, trabajo y recursos a su disposición, extiende su mano cosificadora sobre el saber social, humano, ético, cultural y político.

Entonces se atora en lo verificable y no llega a lo verdadero, en la ley y no llega a la justicia, en el arbitrio y no llega a la libertad, en la componenda y no llega a la democracia.

En síntesis: la universidad sólo ve lo que es, no lo que no es o lo que puede ser.

· El estudiante. Habiendo sido antes aprendiz gremial, una figura social, parte de la clase trabajadora o detonador de la conciencia ideológica, política y social en los 60's, ha devenido en mero alumno, colegial y menor de edad.

La generación "x", indiferente a su destino, juega a la escuelita y, cuando ya es tarde, al egresar siente el sabor de la tierra al darse cuenta que no está preparado para el empleo. A veces porque no hay, otras porque lo que le enseñan no sirve para resolver problemas complejos. Un segmento de ellos no se da cuenta de ello, cae en la "estudiantitis" y cree que los postgrados lo sacarán del hoyo.

La universidad no le ofrece nada importante, tampoco para México y los mexicanos; y él, empujado por las aspiraciones, no sabe por qué ingresa. Hoy, de nuevo, su propia casa le cierra las puertas cuando quiere hacer valer su certificado de preparatoria.

Total: una verdadera comedia de equivocaciones. ¿Cómo explicarla?

La mayoría son engañados por el sistema que instituyó la contrarreforma desde los 70's y por los padres.

Unos les hicieron creer que era más importante la felicidad que la justicia, la inteligencia que el ejercicio sabio y responsable, el éxito que los valores, la persona y no lo público, el puesto de trabajo y no el interés nacional.

Otros: con la mentira del amor a los hijos, les enseñaron a ser cobardes, a no inmiscuirse en cosas públicas, en la vida social, en la lucha ideológica y política de México.

Hoy carecen de espacio para actuar, tomar conciencia de sí y de su responsabilidad. La familia es mercado y campo de combate psicológico, la escuela es campo de aislamiento, la vida pública y el gobierno giran sobre la privatización, los cargos públicos se miden por el valor del cheque, alentado por la "empleomanía" de los partidos.

Pero, reducido a nada, el estudiante tiene la fuerza latente para volver a ser una fuerza societaria generadora de proyectos, acciones, saber, cultura y técnica; históricamente, por su posición en la antesala del trabajo, tiene capacidad para movilizar la conciencia social, para participar en la vida nacional, para trabajar con dignidad en favor del pueblo y de México.

En todo caso, el destino de toda generación verdadera es volverse independiente. El secreto de dicha conversión es la conquista de la libertad por sí mismo.

· La escuela universitaria. El tono general de la universidad es autodestructivo: siendo una institución sostenida con recursos públicos, transpira privatización por todos sus poros.

Al preparar profesionales impulsa la eficacia de los negocios, al cerrar sus puertas propicia el lucro de las escuelas privadas, con sus crecientes cuotas es un mercado de títulos y una oficina recaudatoria que actúan en contra del principio constitucional, al acomodar sus estudios a las "demandas" se hace sirvienta del interés empresarial.

La cultura universitaria, sin un proyecto propio, buscando responder a la imaginación y el placer, cuando no a la distracción como pretenden los medios de comunicación, sigue la brújula de la gratificación, no la valoración estética; obedece a la necesidad ficticia, no a la verdad del hombre y el mundo; al consumo, no a la producción innovadora.

Deslumbrada por la sensibilidad efímera e inmediata, la cultura es consumo de sensaciones y avidez de novedades, o decorado de oropel que empobrece la vida.

En el campo de los valores, pregonando la falsa tesis mercantil que todos los saberes valen igual o son igualmente necesarios, se combate todo criterio valorativo. Sus consecuencias: la subordinación se equipara a la dignidad, la ventaja a la justicia, la adaptación a la libertad, el gusto a la belleza, el éxito a la verdad.

Por eso, en su pomposa "deontología", las profesiones no logran ocultar su carencia de significado humano, social y nacional. La ética profesional tiene ya tiempo de ser una mentira tomada por profesores y estudiantes como un distintivo publicitario.

He aquí. Las ingenierías enseñan a operar la tecnología extranjera, no a generar la propia; las "humanidades" y la filosofía se envenenan en las doctrinas y la repetición de tesis superficiales, guiados sus profesores por la remuneración; la medicina hace circular el capital de las instituciones de salud, los laboratorios, las fábricas farmacéuticas y de equipos médicos; las profesiones sociales, usufructuadas por la administración pública y la ingeniería social, hoy transitan en la orfandad ante la retirada y el adelgazamiento del estado.

El magisterio, por su parte, no puede con el muro de ignorancia e irracionalidad que levantan las sociedades consumistas y los medios, y ninguna obligación es más importante para él que recibir un salario.

III

LA REPUBLICA DEL PENSAMIENTO Y LA CULTURA

13. De la institución a la república. Entre las refriegas por la autonomía y las propuestas de reforma, latía una nueva concepción de la universidad. Hoy ésta queda clara en nuestra propuesta de la república del saber, del pensamiento y la cultura.

Las limitaciones y contradicciones internas de la autonomía universitaria la han transmutado en una ficción. Esta mutación es ostensible si se considera que, además de ser una institución descentralizada del estado, está atada a la situación existente por su carácter funcional.

Ese carácter funcional, por definición, tiene sólo un alcance conservador. Adopta la misma lógica que el cuerpo humano: se compone por órganos y actividades que cumplen una actividad, tales como la digestión, la respiración, la circulación y otras. Su resultado y significado: conservar la vida del organismo.

Del mismo modo, la sociedad (en parte, pues tiene además componentes, formaciones, relaciones, estructuras y fines no funcionales) comprehende instituciones con las que cumple sus funciones: la productora, abastecedora, gubernativa, sanitaria, educativa, de seguridad, etc. Tales funciones responden a sus necesidades generales, subordinadas al sistema de distribución económica y social y, por tanto, a las posiciones de poder del aparato productivo y el régimen de propiedad.

Su alcance: conservar la vida y el funcionamiento normal de la sociedad.

Allí radican la importancia y el límite de la institución universitaria. Ha respondido a las necesidades de la población, del estado, los empresarios, los grupos sociales y se ha enredado en sus redes de poder. Por eso, muchas aspiraciones de algunos profesionistas para transformar las sociedades se han estrellado contra su restringido poder efectivo.

Sobre todo desde los 50's, con la lógica centrípeta del capitalismo que absorbe las fuerzas sociales imprimiéndoles el sello del valor económico, la funcionalidad de las carreras corre pareja a su refuncionalización por las instituciones alineadas al negocio. (La misma lógica matemática es capitalizada por el aparato formal que sostiene la cibertécnica, el estudio de las emociones es aprovechado por las empresas de seguros, etc.).

El ciclo histórico, por tanto, se cierra. La universidad obedeció a distintos intereses en turno de acuerdo con las fuerzas que irrumpieron en la edad moderna, entre ellas las del pueblo, la nación, la razón y el bienestar, el lucro, el capital y el dominio.

Al surgir el poder económico financiero omnipresente, transmutable en sus formas, con capacidad para penetrar en todos los ámbitos de la vida social, incluso los íntimos, tanto el saber como la educación, las aspiraciones, las motivaciones, la administración y el subsidio económico de la universidad, sin proponérselo sirven a dicho poder. Por ende, como institución, su función es de servidumbre, no de autonomía. Carece de capacidad rectora.

En esa condición se levanta la necesidad de constituir una nueva entidad social que cumpla con la misión que históricamente correspondía a la universidad. Tal es la razón de nuestra propuesta de fundar la república del pensamiento y la cultura.

Su determinación principal está a la vista: una institución es una parte funcional de la sociedad, la república es un fundamento, condición o base general que hace posible la vida plena colectiva y la de cada quien.

14. ¿Qué es la república? Igual que se ha manoseado entre los aprendices de políticos la figura de la "Convención", entre las rutinas legaloides de la administración pública se fue esfumando una figura moderna de la vida nacional: la república. Es urgente recuperar su estricto contenido.

Por supuesto, una república no se organiza en torno a un monarca, a los intereses feudales o los negocios. Su nombre original lo dio Platón: politeía, que Cicerón tradujo por república. Es la "cosa pública", que significa la "cosa del pueblo", la base permanente que mantiene la vida en común contra los vaivenes y caprichos de los gobernantes y del pueblo mismo. Allí reside la unidad social moderna, no en los estamentos o los señoríos feudales.

Sus componentes: los fundamentos o principios de la vida común de la ciudad, las características de sus partes, sus obligaciones y derechos, su forma de gobierno y de organización, los fines de la vida social, su orden y su modo de vida. Tales son los contenidos principales de la Constitución Política de toda república.

Su génesis: como lo señaló Rousseau, la responsabilidad que un pueblo se echa a cuestas cuando se constituye en el mundo en un momento de su historia, cuando toma el destino en sus manos y gesta su modo de vida y sociedad. No por el mando del monarca, de la fuerza militar o la voluntad oligárquica de unos cuantos. (México, en su fundación original en 1325 y la actual de 1810).

Sus ámbitos:

* Lo público son obras reales, espacios, instituciones y servicios, para la protección a los bienes y personas, para hacer posible la convivencia armónica en común, la realización de los fines de las personas, individuos y ciudadanos, y la unidad nacional.

* Lo público es el equilibrio social de justicia cumplida por la norma consuetudinaria y jurídica, establecida por la deliberación y acuerdo público del pueblo mismo que ejerce su soberanía a través de su organización y representantes, con garantías para ejercer la libertad y la igualdad en las relaciones y la utilidad común.

* Lo público es conciencia racional, ajena a las creencias confesionales que son asunto de convicción privada, con centro en el pensamiento y la conciencia universales, base para entender y conducir la vida común con imparcialidad, sin los sesgos de la vida particular. Conciencia sin imposición, sostenida en el diálogo racional, el análisis y la crítica publicitadas, ajenas a todo secreto u ocultamiento de secta o claustro.

* Lo público es soberanía, la instancia colectiva donde emergen las determinaciones efectivas sobre el rumbo, el interés y los problemas de la sociedad. Sin la obstrucción del abuso, la corrupción o la arbitrariedad.

* Lo público es acción colectiva, praxis organizada de fuerzas nutrida por la deliberación, que reúne el trabajo de todos los sectores, la actividad funcional y el poder estatal, inspirada en los principios constitucionales y de la cual brota el plus de humanidad, socialidad y mundanidad.

* Lo público es intervención ciudadana, educación, conducta y opinión común en torno a los asuntos que competen a todos, voluntaria y racionalmente determinada, guiada por la virtud cívica, el interés y el amor al compatriota. Protegida contra la interferencia del temor, las pasiones ciegas, la coacción o el interés egoísta contrapuesto al común.

La cosa pública, en pocas palabras, es el centro colectivo del mundo que hace posible la consumación plena de los fines de la vida humana. Aunque haya sido apropiada por el capital, no debe ser propiedad ni recurso de nadie, es condición universal necesaria para la vida de la nación. (En el orden civil, por ejemplo, es la justicia, la garantía de convivencia libre y racional, la educación, la salud universal, la seguridad y la protección a la vida; en el político es el orden democrático, las instituciones para cumplir con el derecho, la participación colectiva y nacional; en el personal es la garantía de contar con los medios para el ejercicio general de los derechos comunes a la humanidad).

15. Bases constitucionales de la república del saber. Como república, la del pensamiento y la cultura tiene los mismos fundamentos. Su objeto particular es la sabiduría, la cultura y la técnica.

Tiene el orden propio que emerge de esos fundamentos, respecto a los cuales la ciencia, el saber técnico y el arte son funciones que deben ejercerse para engrandecerlos. Funciones que deben proyectarse al porvenir, dado que hoy la información, las nuevas formas de pensar, de saber y de sentir, han impactado la enseñanza, la difusión y la investigación.

En tanto entidad histórica, esta república es una Idea, esto es, totalidad de posibilidades abierta a la adopción de determinaciones particulares según su ensamble con las condiciones epocales, nacionales y sociales en cada caso.

No es una utopía o proyección de un buen deseo que se cancela con la convicción de ser irrealizable; es una tendencia objetiva cuya figura que se perfila en el futuro de manera efectiva. Como tendencia, no es una ley que se cumpla contra la voluntad, será la praxis consciente de la sociedad su fuerza fundadora. Y no pretende imponerse de modo eficaz por la vía dictatorial.

Es por ahora un concepto, pero a la altura del devenir histórico y los problemas del mundo y el planeta, su constitución es una necesidad histórica. Sin ella, la humanidad y la civilización transitarán carentes de brújula y destino justos y verdaderos.

Sus bases generales son:

® El cumplimiento de los principios de laicidad, gratuidad, racionalidad, humanismo y nacionalidad, inscritos en el artículo 3º. Constitucional, en todos los campos de la vida teórica, cultural, académica y administrativa.

® La forma de pensar basada en la libertad de pensamiento, la crítica, la objetividad cognoscitiva, el significado humano y social de mundo, el devenir de su concepto, el estado actual de su problemática y sus perspectivas futuras.

® La forma de vida ajena a toda servidumbre, al fanatismo, al instrumentalismo, la frivolidad intelectual, la coacción, el anarquismo y el desorden destructivos, que reconozca como autoridad a los valores, los principios y reglamentos de la república, sin protagonismos ni figuras caudillistas o la imposición represiva.

® La convivencia corresponsable y el cumplimiento estricto de los principios y las reglas propias de la entidad por todos sus miembros sin excepción.

® La publicidad y deliberación sobre los acuerdos, decisiones y resoluciones, tomados de conformidad con una reglamentación estricta y la voluntad común.

La anulación del misterio de la administración (del poder oculto que guía a trasmano el saber y el interés de la universidad), exige la anulación de la administración del misterio, de las transacciones y componendas de los feudos académicos, sindicales y burocráticos.

® El cumplimiento estricto de las normas, procedimientos y obligaciones del personal y la anulación del poder burocrático.

Estas bases obedecen al carácter problemático de tal entidad. Su existencia no puede ser una prolongación de la realidad ciega, la ley fija o la necesidad fatal, sino de la libertad, la conciencia y la praxis humanas que, al mediarse, generan las fuerzas de transformación y constitución de nuevas formas y modos de engrandecer la vida humana. Su modo de ser, por tanto, es un devenir que ha de estar en consonancia con la marcha universal del mundo y la humanidad.

Las formas de vida y del mundo humanos no son dados de una vez. Sus modos están abiertos a transformaciones que sólo el último hombre que exista sobre la tierra podrá conocer en su totalidad. Por eso toda fundación de algo nuevo, toda acción pública o institucional, implican la suprema responsabilidad de conducir y hacer cumplir los fines en beneficio de dicho mundo y la humanidad.

Y por eso la pérdida de la misión universal y nacional de la universidad, además de beneficiar a mafias, gobiernos o grupos, es un atentado contra los derechos de la humanidad y la historia.

16. Su misión y sus fines. En tanto entidad histórica la república del pensamiento y la cultura debe tener una misión: la conservación, protección, impulso y generación de teoría, ciencia, cultura, técnica, humanismo y modos de vida superiores. Allí reside su unidad, no en el interés de los feudos académicos, departamentales o rectorales.

Su praxis no puede dejarse al arbitrio de la decisión "autónoma" de juntas de gobierno, consejos, rectores o academias. Su autonomía ficticia es una coartada para que el poder económico y burocrático se apropien de ella a trasmano. La pregonada "sociedad del conocimiento" por las burocracias actuales significa esa sumisión.

Con el conocimiento, la educación y la cultura sustentados en el principio público, quedan claros sus contenidos: no son los saberes particulares de los colegios profesionales, no son los saberes técnicos subordinados a la propiedad de los grandes medios productivos, no es la cultura de la minoría instruida.

Y por eso la república del saber no podrá ser mera institución educativa o escolar. Aunque, como actividades de servicio, cumpla las funciones de educación, investigación y distribución social de sus resultados.

De dicha misión emergen sus fines. Estos son:

® Generar pensamiento y teoría universales para engrandecer la humanidad y hacer figurar a México en el concierto de las naciones. (Conservar, organizar, analizar y generar nuevas formas de pensar y principios teóricos).

® Generar ciencia, tecnología y cultura para sentar las bases de la soberanía tecnológica, productiva y cultural de México. (Transferir, innovar, reformar, generar saber y obra original).

® Elevar los modos de vida, la convivencia social y la comprensión personal con las creación humanista de obras, actitudes, costumbres y modos de percepción y sentimiento. (Normas de vida, hábitos, aspiraciones, propensiones y, sobre todo, los altos valores de la verdad, la belleza, la dignidad, la justicia, la libertad y la racionalidad).

® Preparar profesionales o funcionarios sociales capaces de resolver los problemas de la vida civil y nacional con eficiencia, responsabilidad y abnegación. (Fundar una educación cuyo egresado tenga la obligación de servir a la sociedad, de modo organizado, normado y supervisado por la sociedad misma).

® Contribuir a la autoformación de seres humanos plenos con el desarrollo de sus aptitudes, facultades, capacidades y habilidades universales. (La asimilación del saber, el ejercicio técnico y la acción cultural serán un medio para este fin).

® Propiciar la autoconciencia política, la participación ciudadana y la autoconciencia histórica de sus miembros.

Con su misión y los fines enunciados, la república del saber no será un templo, un comité partidario, un club "social" o una oficina de burócrata, sino un espacio de creatividad, responsabilidad y compromiso universales y nacionales, con respecto irrestricto a sus miembros, pero a salvo de sus propensiones personales.

Tampoco será una "comunidad" de enseñanza-aprendizaje, como dicen los burócratas de la academia, pues su actividad no dependerá de la voluntad, la componenda o el acuerdo arbitrario de sus miembros. Como entidad pública, con principios, normas, dirección, obligaciones y responsabilidades ante el pueblo y la nación, sus miembros, incluyendo sus directores, deberán sujetarse a su orden general.

17. El saber de la república. La universidad que elude su compromiso con la nación mexicana y los mexicanos vive en la ficción y gira sobre un saber, una organización y un interés privado donde fermenta el sinsentido y la tentación a tergiversar la verdad. Y lo que es peor: transmite esa podredumbre a las nuevas generaciones de estudiantes.

La república del saber, al contrario, hace explícito dicho compromiso sustentado en dos planos:

Primero, en los fundamentos del mundo existente: la aptitud universal para pensar y actuar libremente, la realidad del mundo que incluye la conexión racional con la naturaleza y la humanidad autodeterminada con la justicia como fin.

Segundo, en los principios estampados en el artículo 3º. de nuestra Constitución, que las instituciones, autónomas y no autónomas, han eludido. Reiterando, éstos son: la gratuidad, la separación de todo credo religioso, el humanismo, el nacionalismo, la racionalidad y la democracia. Sus fines son su correspondiente faro: la soberanía social, la soberanía del pueblo y la nacional.

Estos planos son la fuente donde emana el orden de la universidad organizada como república del pensamiento y la cultura, no en la división feudal del trabajo profesional que obedece a los negocios, la industria, la agricultura o los servicios que son peones del capital. Su cima es la formación de una existencia, una comportamiento, una praxis y un sentimiento de acuerdo a sus fines.

Que no espanten los términos. Así hemos dejado de usar las palabras "patria", "obrero", "amor", "viejo" y otras. El positivismo y el practicismo han navegado en favor de la cosificación y el pragmatismo, relegando la vida basada en los valores universales de la dignidad, la belleza, la verdad, la justicia y la libertad.

Estos no son medios o instrumentos para ejercer una carrera, aplicar una técnica o ganar dinero: son fines en sí mismos y eso significa que son bienes espirituales en sentido estricto, esto es, emergen autónomamente de la vida humana que conjuga la más alta conciencia, la praxis más racional y la existencia auténtica. Su contenido es público: contribuyen a engrandecer la vida.

Sobre su base, la ciencia, la técnica, el arte, la cultura y todos los estudios superiores, adquieren la orientación y la fuerza que la nación y la sociedad mexicanas necesitan para constituir su merecido futuro.

El objeto central de su trabajo es la sabiduría.

® Dicha sabiduría es el pensar, base de la teoría o saber de fundamentos (sophía), que transmite su validez al resto del conocimiento.

® Es el pensar que capta el mundo constituido por el hombre y guía a la praxis (phronesis, o razón práxica), con la que el hombre interviene en el mundo poniendo el sello de su conciencia a las formas de organización social, de vida y de gobierno.

® Es el saber de los principios (epísteme) que otorgan validez a las áreas del saber científico.

® Es el pensar científico, ocupado de conocer la naturaleza, los objetos y cosas con leyes y procesos regulares y necesarios, con fines de aprovechamiento a través de las técnicas, y de beneficio para la humanidad y el planeta.

® Es el pensar sobre la especie y el género humano, su modo de existencia racional, su destino, libertad y vida axiológica.

® Es el pensar sobre la historia de la humanidad y el mundo constituido, el devenir donde se tejen los grandes hechos y configuraciones, su conexión consciente con el cosmos y la naturaleza.

18. La cultura de la república. Como república de la cultura su objeto no son las obras y servicios para el entretenimiento, la diversión, la decoración, el ocio, el uso del tiempo inútil o el gusto "refinado". Menos para corromper, sobornar o comprar a los grupos culturales que venden su apoyo en las instituciones a cambio de becas, puestos y prebendas.

Su cultura es el cultivo de la base de la vida de todos los seres humanos: sus capacidades sensoriales, sus formas naturales de convivencia y de acción.

® Primero, comprehende, los hábitos perceptivos, de relación y convivencia, de sentimiento, preferencias, propensiones, aspiraciones y propósitos cotidianos, resultados de la educación de los instintos, sentidos naturales del gusto, el olfato, la vista, el oído, el tacto, el erótico, además del sentido propioceptivo e interoceptivo.

La dignidad y elevación de la convivencia respetuosa, la acción racional, responsable y socialmente útil, forma también una base común de la cultura.

Su fuente fundamental es, por tanto, la vida, el trabajo y el pensamiento directos del pueblo. Su resultado son los modos de existencia humanizados dotados de nuestra idiosincrasia mexicana.

® Segundo, sobre la base anterior, se levantan los modos de percibir, producir y apreciar la cultura artística de los oficios "menores" aplicados al vestido, el mobiliario, la gastronomía, las artes gráficas, el decorado y el diseño; así como la cultura de las bellas artes en sus diversos géneros (arquitectura, pintura, prosa y poesía, música, danza, teatro, cine, etc.).

Su fuente es la vida de las costumbres e instituciones de los grupos, los sectores sociales, el lenguaje y la tierra nacional. Las obras de los artistas mexicanos, desde las culturas originales hasta nuestros tiempos, son su manifestación.

® Tercero, la cultura del espíritu, depositada en obras inspiradas en los valores de la belleza, la verdad y la comunidad humana, con fines y valores en sí mismas, que concentran los grandes ideales humanos como fines a seguir.

La fuente de ésta son las formaciones universales del género humano y sus modos de vida particulares adoptados en el enclave nacional de México.

Por supuesto, la "difusión" cultural, por definición, no tiene destino claro ni cierto. Y menos cuando se ocupa de esparcir el contenido de las obras de la industria cultural, la comunicación y el comercio de modas, sin criterio valorativo y sin fines sociales determinados.

La república de la cultura no podrá continuar con esa función mercantil. Habrá de liberarla del mercantilismo y establecer un verdadero sistema democrático de distribución de los bienes y las capacidades culturales entre sus miembros y la sociedad en general, promoviendo, sobre todo, la aptitud para generarlos con orientación social, humanista y nacional.

19. El humanismo. Teniendo a la sabiduría y la cultura como objeto, que son atributos del ser humano, el humanismo será un contenido esencial de la república del saber.

Aunque es válido aclarar que el humanismo no es el ornamento que disfraza la vulgaridad, el oropel que barniza al empirismo, la decoración que disimula la barbaridad, o el complemento de una enseñanza carente de valor, de fines y sensibilidad.

El verdadero humanismo brota del contenido mismo de su objeto.

® En el pensamiento y la teoría de principios el humanismo es el modo de existencia del hombre. (Su conocimiento, las aptitudes, facultades, capacidades y habilidades de la especie; el lenguaje que reconstituye al mundo en el interior subjetivo; la acción ideadora que reconstruye a los objetos con las formas y categorías de la razón).

® En la cultura, al elevar el significado y el sentido de la obra y la vida, humaniza al mundo, al cuerpo, al trato y las fuerzas naturales que son base de nuestra existencia. (La estetización, los valores que otorgan significados y sentidos propios del plano humanizado, el juego y los fines no utilitarios, hasta llegar a los fines en sí mismos característicos de la formación espiritual).

® En la técnica, el humanismo proviene del modo de actividad que proyecta la idea en su cerebro, aplica las leyes naturales y realiza la obra en beneficio del ser humano y la sociedad; en la actividad productiva, para facilitar la evolución de la especie con el trabajo intelectivo; en la praxis, para recuperar la aptitud de constituir un mundo propio a la medida de la formación humana.

® En la totalidad institucional el humanismo se recupera al enlazarla como un núcleo del mundo en devenir; en las profesiones con el compromiso y la responsabilidad con la sociedad, el mundo y la naturaleza; en la educación con la incorporación de las nuevas generaciones a la obra común del hombre y la historia.

® En la convivencia diaria, el humanismo se hace manifiesto generando nuevas necesidades estéticas, afectivas, de reflexión, axiológicas, espirituales, intelectuales, de convivencia personal, civil y política. Dicho humanismo será objeto esencial de la república del saber.

20. El poder constitutivo de la república del saber. Visto el limitado "poder propio" de la autonomía, se pone a la vista su forma, su nomos, su "ley". Su secreto se descubre fácilmente: el gr. nomos viene de nemo; del indoeuropeo nem, que es arreglar, distribuir.

Su significado profundo, por tanto, es distinto a constituir, que es fundar, establecer la condición necesaria de algo. De allí la diferencia entre un principio constitucional y una ley: aquél contiene la base de una nación y un pueblo, la legislación regula o distribuye el principio a los ámbitos particulares (económico, civil, penal, etc.).

La autonomía, por tanto, es meramente el poder de distribuir educación, no de constituirla; de repartir entre los vasallos los recursos públicos que se entregan, no de producirlos; de transmitir saber, no de generarlo. Tal es el papel de sus "autoridades". No tienen siquiera el título de "representantes", son designados o nombrados por una junta de notables.

No se olvide: no hay palabras inocentes. El destino de la "autonomía universitaria" es trazado desde sus mismos términos.

Su trayectoria incuestionada penetra la organización de los estudios. Una anécdota aquí dice todo: un amigo, al terminar los cursos, pregunta a otro "¿qué vas a hacer?" La respuesta justa: "ponerme a estudiar".

En efecto, quien ha culminado una carrera sabe que al terminar llega la hora de ponerse a estudiar en serio; durante los cursos todo es la carrera contra el tiempo, la calificación y la obligación escolar. Con las rutinas nada se constituye allí.

Las aptitudes, facultades y capacidades pierden en muchos casos su fuerza y orientación con los filtros que se aplican para evitar la libertad de pensamiento, con el diseño de los puestos de trabajo y las funciones profesionales que los empresarios turnan a sus vasallos para que las implanten en los planes de estudios.

Conservar y reforzar el poder constitutivo en todos los ámbitos de la república del pensamiento y la cultura es su divisa principal.

21. Los estudios. Un halo mítico rodeaba al saber universitario moderno: el calificativo de "científico". Ante la ignorancia era ilustración, ante el fanatismo era demostración, ante el dogma era método, ante la fe era conocimiento, ante la futilidad era aplicación técnica o práctica.

Así nació el mito del cientismo, que invadió al mismo socialismo "científico" de Marx y Engels. Bajo su guía y negando una dialéctica propia a la vida diaria, la conciencia pública y social, se sometían todos los problemas al juicio del saber positivo.

Hoy es claro que eso era el traslado del avance industrialista que, incontenible, arrasaba con las formaciones naturales de la agricultura y las fuerzas de la vida espontánea. Tesis que apuntaló la identificación del socialismo cientista con el productivismo, la tecnificación y el control político y civil.

El objetivismo positivista del saber era, en realidad, la puerta para cosificar el mundo y la vida. Tanto el método experimental como la industria parten del mismo principio: el cálculo de resultados teniendo a disposición los materiales, los medios y el método.

Eso no puso la ciencia a salvo de ser apropiada por los grandes monopolios que la hicieron fuerza productiva, por el socialismo de control y su "ciencia de clase", por el nazismo que la transmutó en magia para realizar fantasías biologistas, o el maoísmo y sus sueños de producción alimentaria sin límite.

Su mitificación tocó a su fin al volverse mero saber utilitario en manos del profesor, manuales, libros de texto y lecciones de aula.

Con ello perdió su halo místico, pero a la vez cayó víctima del positivismo de la verificación observacional y la cuantificación. Toda afirmación que no se sometiera a tales requisitos, quedaba fuera.

Así fue como se impuso la reducción del saber universal al cosismo materialista indiferente a los valores en las ciencias positivas. Pues las cosas que sólo abrigan la positividad, no la posibilidad, la negación, los valores y la libertad, no son bellas ni feas, buenas ni malas, justas ni injustas. De ellas no se desprenden lecciones para la vida humana.

También, en las ciencias sociales, la cuantificación estadística, la encuesta de opinión, la información empírica, relegaron a segundo plano las configuraciones históricas y humanas, las estructuras, tendencias y totalidades del devenir, para quedarse con las cuantificaciones requeridas por la planeación, la proyección y demás técnicas de control social.

Las ciencias formales, sobre todo las matemáticas, han oscilado entre su trabajo puro, ajeno a la verdad, la realidad, la vida y el significado humano, y su aplicación como técnicas de cálculo que asumen sin saberlo los intereses de quienes se sirven de ellas.

Las ciencias reflexivas, sobre todo la filosofía, sus ramas y saberes particulares, respondiendo frívolamente a las demandas, oscilaron entre un saber decorativo "humanista", el empirismo de la erudición, el logicismo técnico y el doctrinarismo materialista, teológico y metafísico. Hoy naufragan en la hermenéutica que es fachada del pensamiento religioso. (Dufrenne, Ricoer y Gadamer tienen esa fuente de origen).

La universidad, por tanto, está muy lejos de cultivar la ciencia con todos sus componentes y complejidad.

La república del saber, en consecuencia, habrá de rescatar a la ciencia como un producto del pensamiento, de la vida humana y del mundo histórico. Reintegrándole sus valores intelectuales y sociales y fortaleciendo su carácter riguroso y estricto, esto es, que agrupe al saber hoy diseminado en carreras en áreas o nódulos dotados de sus métodos, objetos, formas de conocimiento y teorías propias.

Sin esa base, los "modelos" académicos que se elaboran bajo pedido por gentes ajenas al saber y versadas sólo en la pedagogía y la didáctica, son meros instrumentos escolares.

Hoy, la organización de la ciencia universitaria navega en el desorden de la división trazada desde las técnicas del poder y los negocios. Así como éstos proceden sobre las sociedades, así la organización de los estudios procede sobre el saber científico.

Según se reseñó, la multidisciplina es un traslado de la empresa multinacional y los grupos de trabajo de las grandes corporaciones; la escuela modular es un calco de la fábrica modular; la transdisciplina prolonga a la empresa transnacional que superpone su esquema a la producción nacional particular; la isomorfía es el esquema sistémico centrado en los procesos formalmente comunes a varios campos, por encima de sus contenidos propios, igual que la globalización que impone su poder supranacional arrasando las diferencias nacionales; la simulación modelística, separada del saber objetivo, construye y reconstruye camisas de fuerza sin importar el contenido de los objetos, sólo su puesta a disposición; la reducción que pretende unificar el saber explicando los planos del mundo por sus bases inferiores y negando el carácter específico de cada uno (la vida social por la economía, la psicológica por la fisiología, la orgánica por la bioquímica del ADN, etc.).

Y, es obvio, cualquier intento de negar el carácter y la esencia específica y particular de los campos objetuales (el positivo o natural, el social, el reflexivo y el formal), deformará el conocimiento, el uso y la realidad del saber correspondiente. Tratándose del campo humano, de su subjetividad, de su historia y de la naturaleza, la aplicación de tal saber cosificante aproximará la muerte de la vida sobre la tierra.

No hay duda, por otra parte, que la diversidad de los objetos del mundo implica una misma fuente: la naturaleza y el ser humano con su equipaje subjetivo. La unidad creativa del saber es posible si se admite la particularidad o diferencia de sus áreas. La unidad de sus fines sociales y nacionales traza la orientación de su actividad.

A la vez, la reducción de la ciencia al conocer, al resultado temático del saber o la aplicación técnica, debe dejar lugar al conjunto que ensambla el saber, el método, la forma de conocimiento y la teoría o sistema. Así como, en tanto conocimiento, debe recuperar su trasfondo cultural, histórico y técnico.

La investigación, en consecuencia, ha de seguir la misma lógica.

El pueblo no merece que le den migajas universitarias. Es la justa distribución de la ciencia, la técnica y la cultura entre los miembros de la sociedad lo que la república del saber debe organizar.

Y, por estas razones, en lo que respecta a los estudios, la república del saber deberá terminar con la desigual distribución de esos bienes. La única manera de lograrlo es generalizar la educación superior para todo ser humano.

La tendencia del trabajo a volverse actividad intelectual exige su profesionalización general. Los avances tecnológicos harán posible descargar el uso de la fuerza en las máquinas y la actividad laboral podrá suplirse con el cálculo intelectivo, la producción inteligente y la creación cultural.

22. El ciudadano de la república del saber. Obviamente, a una republica le corresponde una base ciudadana, que es el verdadero sostén de todo poder público.

La enseñanza que se entrega al siervo, al alumno, en la ficción del "proceso de enseñanza-aprendizaje", es la señal de la cadena que la educación impone al cerebro y al corazón. Las jerarquías basadas en el decanato, los premios y las distinciones que no sean respaldadas por las obras, deben ser erradicadas. Los sistemas de becas sólo son justos cuando son igualitarios.

La verdadera educación no se consuma por el plan de estudios, radica en el "curriculum oculto", es decir, en las actitudes, hábitos, ideología, reacciones y modos de adaptación que las instituciones transmiten. El saber que el estudiante recibe hoy es tan exiguo que no vale siquiera el tiempo perdido para adquirirlo. Los libros, la realidad y el internet enseñan más que los profesores.

Por eso se debe develar el misterio del legislativo que ha "distribuido" derechos a todos los segmentos sociales, incluidos los animales. Excepto a los estudiantes. Tal es el odio y el miedo que los sistemas tienen a las nuevas generaciones.

Y por eso, el tiempo de enseñanza debe dejar su lugar al tiempo del autoaprendizaje. El eje del trabajo debe ser el estudiante, el profesor debe ser un facilitador. Nunca un tutor. Si la libertad de cátedra o enseñanza ha muerto con la regulación impuesta por la burocracia de la ANUIES, que la entierren sus muertos. La libertad y la autogestión del aprendizaje es la llave de la educación del futuro.

Claro, el verdadero aprendizaje exige la participación organizada y debidamente normada del estudiante en todos los asuntos. Organizar la autogestión académica es ahora lo importante. Sustentada en la asimilación de las teorías, los conceptos, los métodos y las técnicas de investigación; inspirada en la fuerza del espíritu depositada en las bases culturales, los valores, los grandes fines de la nación y la sociedad mexicanas.

El profesor debe ser un colaborador. El verdadero maestro no es una figura escolar, es una pieza del devenir humano.

Por lo pronto, el objeto de los estudios exige una transformación radical. De la información y las fórmulas debe pasarse al concepto y los principios, de la transmisión del saber a la producción de conocimiento, del uso y aplicación a su generación. De otro modo, por más elevado que sea el nivel de los estudios, la universidad será un agente de colonización y dependencia.

Con la humanidad, la justicia y la dignidad como principios, la autogestión deberá ser la bujía para resolver los problemas nacionales, sociales, naturales y humanos, basándose en una división del trabajo igualitaria que se ocupe de los grandes problemas de México, no del dictado y la rutina escolar.

La verdad, fundamento, medio y fin de la vida humana y el saber; mediación de la praxis, el mundo y la existencia humana, no se aprende en el aula ni en la lección escolar. Si el estudiante no se asoma al mundo, al medio en que vive, a sí mismo y la humanidad, sus estudios estarán al margen de ella.

La misma palabra devela el secreto de la verdad. En náhuatl se dice neltiliztli. Significa "fijamiento sólido y enraizamiento profundo", como el que necesitaba el pueblo mexicano para asentarse sobre el suelo lacustre y pantanoso del Valle de Tenochtitlan. Fijamiento sólido y enraizamiento profundo que el pueblo y nación mexicana exigen hoy para transitar a su grande y luminoso porvenir.

Sólo así, fortificada en su raíz, la universidad podrá transitar hacia el futuro. Y el estudiante, que es su actor principal, podrá ser ciudadano que, por derecho y responsabilidad propios, entregará a México su esfuerzo.

***

En conclusión: si las formas del estado moderno, de la escuela, de la empresa, la propiedad, el derecho y el saber han concluido su ciclo de vida en el transcurso inexorable de la historia, la universidad no escapa a esta dialéctica.

Debe dejar su posición a la república del pensar y la cultura. El contenido de ésta deberá tener la aptitud adecuada para reintegrar al estudiante sus derechos y cumplir con la misión y las funciones de aquélla.

¡No merecen menor herencia México, el esfuerzo de la humanidad, los trabajadores y las nuevas generaciones que heredarán la tierra y el mundo!

Noviembre de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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Categoría: PROSCENIO

Creado en Miércoles, 26 Octubre 2011 12:31 Publicado el Viernes, 25 Enero 2013 06:03 Escrito por Fernando Buen Abad

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El orgasmo será revolucionario o será nada

"Preparemos el lecho que entre sus sábanas esconda un arco iris" Picasso.

Felizmente el coito es ese territorio real y surrealista "...punto en el espíritu desde donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo cesan de ser percibidos contradictoriamente..." [1] Canto de carnes y almas en un desplante de vida que hace fluir sus néctares sobre la faz de lo cotidiano. Coreografía de fugas que se electrizan para que estallemos como arco iris insurrectos entre orgasmo y orgasmo. El coito es revolucionario.

Entre las muchas calamidades confabuladas contra el coito hay que inventariar al empirismo y al criticismo, al simplismo, al reduccionismo, al facilismo y al oscurantismo. Ideologías de pajas en ojos ajenos sobre la mesa de las pulcritudes metafísicas que acompañan voluntariosas al autoritarismo macho, al institucionalismo ceremonioso, a la frigidez burocrática, al miedo culpígeno, al cientificismo psicoprofiláctico, al oscurantismo iluminista y al reglamentarismo del usuario feliz promovido por la moral burguesa de algunas "revoluciones sexuales" de la autoayuda. El capitalismo destruye también las fuerzas productivas del coito.

Contra el coito obran designios ideológicos interminables alimentados por cierta perversión enfebrecida que se encaramó en la historia para traicionarlo todo. Se trata de una lógica de la omisión y el ninguneo empeñada en malversar, reprimir, desfalcar, reglamentar, ocultar y vulgarizar. Lógica de la omisión para esclavizar instintos y vidas. Lógica de la barbarie que ha dejado dividendos monstruosos: un imaginario histórico del coito alienado y alienante, ignorancia, culpas, miedo, negación de los cuerpos, entumecimiento brutal de los placeres y una multiplicación descontrolada de patologías y obscenidades. Prostitución y esclavitud burguesa, la alienación coital conduce a un cogedero miserable que ha victimado a sociedades enteras. Cogedero que es la barbarie hecha negocio.

Pero el coito es una misa de cuerpos presentes con liturgias no metafísicas que entre mareas y marejadas incontrolables da resurrección a los instintos más libres. Homilía de carnes, agujeros, pelos, pliegues, sudores, olores, aguas, sístoles y diástoles. Rito concreto de los deseos donde los cuerpos son hostias mojadas en efluvios de placeres. Fiesta religiosa con inciensos abisales, confesiones cósmicas y evangelios telúricos. Piedra filosofal con revelaciones promisorias que orientan la vida durante los jadeos de la libertad coital, en viento y marea... contra viento y marea. Todos los enigmas de la naturaleza retozan en el coito para reactivase a diestra y siniestra.

El coito es psicosomático, se nota, es acto ampliador de las realidades que contiene. Acto de naturaleza y cultura tejidas con sus propios paradigmas. El coito es un lenguaje. En el coito se excitan los fundamentos humanos más francamente revolucionarios, las fusiones y correspondencias, las analogías y divergencias consustanciales del juego... del hecho lúdico. Lo distinto integrado dialécticamente para una resolución estrictamente necesaria: la vida misma. Es el habla de la libertad en una de sus modalidades más seductoras.

El coito es un lenguaje que suelta chispazos incendiarios sobre las fantasías y las emociones. Sirve para reunir incluso lo rabiosamente disociado, no con discursos de "igualdad" demagógica sino con diferencias animadas por un encuentro de lenguajes particulares. Lenguas vivas. Unión entre conjuntos de conjuros que crece según la proliferación de frases siempre nuevas. Lenguaje de intensidad y fuego nuevo. "En la vida sólo es digno de existir lo que es capaz de arder" Arqueles Vela.

El coito es un caldero de brujas donde hierven cuerpos y almas entre vocablos de lenguajes nuevos. Arte de artificios para un diálogo sin cánones en aquelarre permanente que niega todo lo que no provenga de sus magias propias. Así es, o debería ser, a pesar de los silencios y los manipuleos. Así es, o debería ser, contra las prácticas atemorizantes o torcidas. Porque cada coito ofrece puntos de fuga sobre un horizonte carnal e inmediato lleno de promesas. Sin manuales poblacionales, sin prejuicios inquisitivos, sin dogmas de convenciones sensibleras, sin chantajes nupciales, sin dictaduras de status, sin ignorancia, sin vigilancia, sin sida...

Nadie puede dar demostraciones definitivas sobre la identidad si no se pone al corriente con los coitos necesarios en cada vida, si no ahuyenta incertidumbres, sombras con fuego de coitos que son lenguajes de ojos, vientres, expresándose como principio afirmativo. Todo coito ofrece imágenes espontáneas ante las cuales la razón reconoce otras fuerzas que tienen por cometido reprimir sus facultades. Uno sabe tarde o temprano que el coito es un estado de realidad absoluta resultado de la fusión de dos estados en apariencia contradictorios. Es el automatismo real del deseo dictado por la vida en complicidad con esos controles especiales de la razón que no están al margen de los placeres estéticos e incluso morales. El coito demuestra que en la humanidad habitan ciertas capacidades creadoras que pueden ser develadas mediante lenguajes complejos que habitan, aunque se les reprima, muy en la superficie de lo cotidiano.

También el coito activa y renueva al deseo, inyecta energía al el ser y modo de ser humano porque es como la metáfora por excelencia donde se verifica en síntesis la multiplicidad de formas realmente existentes en el Universo y, aunque parezca a veces caótico o individualista, su inspiración y morfología descubren la diversidad unificada en lo biológico, en lo psíquico, en lo social, en lo cultural... para generar formas de conciencia y emoción, de sensación y emoción que en su dialéctica ganan enriquecimiento, en profundidad y en extensión, gracias a sus posibilidades cambiantes siempre. La materia en movimiento.

Debido al principio de unidad de lo diverso hacemos singular la diversidad de experiencias coitales. Incluso sus ritmos. Escenarios, personajes y acciones de un relato fantástico que renueva fetiches renovándose ellos. En sus magnificencias el rito coital emerge astucias de sobrevivencia para ponerse a salvo frente al repertorio de insatisfacciones, mercenarismos, prohibiciones y reduccionismos desatados por la todas las tácticas de la alienación.

Todo lo que rodea el coito es material inflamable.

El coito requiere una guerra de guerrillas semióticas, no didáctica, no panfletaria, no ingenua. Pide derrocar los poderes inquisitivos de las jerarquías morales, desde la ciencia hasta la subconciencia, desde el machismo hasta el reproductivismo, desde el pulpito hasta el pálpito. El amor por el coito es una forma de amor que mantiene vivo el hervidero de los instintos que transforma al logos. Su papel transformador y liberador supone estrategias que ningún régimen paternalista es capaz de enfrentar porque le teme. Su mejor pedagogía está en el uso inmoderado del estupefaciente llamado coito. Entre cómplices.

No es "coital" sólo el contacto genital. Más allá de la física coital están todas las otras físicas anteriores y posteriores que se resuelven objetivamente en cada una de las experiencias eróticas. La garantía del misterio radica en que es un juego de voluntades en búsqueda y fusión licuadas en la praxis de sus símbolos y arrebatos del deseo profundo personal o histórico. Los lenguajes de coito se distienden y contraen en saltos y asaltos que no se arderán con discriminaciones. El latigazo eléctrico del deseo isunfla descargas fosforescentes en el ser total de los llamados al coito.

Esa espontaneidad que tiene el coito se aprecia siguiendo el acercamiento repentino e insólito de ciertos arrebatos convulsivos como la belleza de cierta chispa incendiaria despótica y anhelada. Es un instante que procede de cierta mística concreta y azarosa, fulgor interior que escribe las fábulas místicas de los instintos entre moralejas épicas de placer dialéctico. El coito no es un fin, sino un medio; un medio para encender la luz interior sobre un punto donde no es posible que cierto racionalismo utilitario imponga su lógica absurda. El coito no es un fin justamente porque en su dialéctica los contrarios se concilian sólo para afirmarse en una unidad y totalidad comprensible y constante. Hacia delante y hacia atrás.

Cualquier pretexto hace contexto en las situaciones e intenciones de los individuos como respuesta y propuesta multiemocionales. La génesis de cada coito es facturada lúdicamente el repertorio de intensidades que los sujetos ponen en juego. Alguien abre un nicho que otro llena con una nueva apertura. Cara a cara. Entonces en cualquier momento, más o menos impredecible, sobreviene la danza de los horizontes encaramados entre montañas de mares inversos. Gira la ruleta blanda, tibia y húmeda de los orgasmos.

Todo coito se comporta como enjambre eléctrico en tinieblas o a pleno sol, tiene raíces de abismo, de temblor y cataclismo. Vive como un río de luz entre manos y labios con fulgor persistencia pleno de palabras impronunciadas silenciosamente pero erguidas como monumento extremo. Todo coito es enjambre eléctrico deshojado en esperas atónitas y catástrofes de olvidos. A veces el coito tiene un aspecto severo, y, sin embargo, suave con una intensidad de mutación y de ruptura ligada a la indiferencia. Pero uno no puede entregarse a la inmovilidad por cualquier causa. Se trata de una fuerza contradictorias que en sus horizontes da la sensación de cierta vehemencia del movimiento. El coito es también una penetración lírica y teorética íntimamente conectada con las fuerzas más ignotas de la creatividad y la necesidad de reordenar mundos interiores y exteriores maravillosos gracias a una investigación metódica que conduce a comprender que no se puede traicionar la vida. Por eso busca al amor.

Cuerpos con vocación de cuerpos balbucean los arrebatos arremetidas y pálpitos de los genitales representantes plenipotenciarios de los lenguajes más poderosos que son idénticos arriba y abajo. Jalones intermitentes de aguas coreógrafas cuyo tema recurrente es la búsqueda. Nada se queda quieto. Especies en intercambio de sí con espasmos rítmicos de la vida que se vuelve latigazo eléctrico en las caderas. Se atienden con urgencia los enigmas primordiales para que vengan otros nuevos. Coros de esfínteres aferrados al soplo de los instantes inéditos siempre. Vulvas, falos, miradas, tactos, líquidos enardecidos en panal de turbulencias que hacen de todo. Uno dispuesto a estallar en miles. Nada se queda quieto, adentro y afuera rachas de aliento sexual alborotan los pelos de las vulvas y las vergas mojadas. Sienten que es la vida lea habla. Nada deja de crecer entre tanto estremecimiento definitivo sobre la piel de cada milímetro y viceversa. Se recomienda su uso con frecuencia.

Cada músculo, vena pelo, gota, olor... resbalan comprimen, expanden hinchan su todo y nada en un vaivén de trasatlánticos siderales a punto de naufragio divertido entre lenguas de fuego que lamen el aire de los jadeos telúricos. Todo es cómplice de las ánimas invocadas hasta las pasiones desbocadas. Caben todas las leyes decretadas en la danza de los cuerpos que se sumergen mutuamente en las cavernas alteradas de cada cual. Es diálogo de vidas contándose maravillas entre sí para que se incendie de una vez por todas lo que ha de mantenernos vivos. Se exaltan arribazones del mar en playas con soles y lunas simultáneas. Nada queda en su sitio. El coito es portátil. Rompe las meninges del microcosmos con relámpagos de ánima exaltada que se trepa a la punta de todas las cordilleras emocionales para tirarse al vacío lleno de sentidos.

Quien atenta contra el coito atenta contra el universo.

Hay una ciencia del coito, tatuada en los ensayos de sus lenguajes y símbolos, que se repite en muchas ocasiones gracias a la sensación beatífica del orgasmo y a su necesidad de crear un orden simbólico del coito renovándose siempre mientras los fulgores de la vida se sienten urgidos de interioridad y saltos cualitativos. Esa ciencia coital no establece sólo relaciones entre "horizontales" siguiendo cánones estereotipados sino que incluye "verticales" en un mismo ritmo de correspondencias no indiferentes a la realidad por ejemplo, de los animales, plantas... son correspondencias que provienen de la unidad indisoluble del universo. Así el coito hace brotar de una conciencia infinitamente sensible una justificación objetiva, desde la carne hasta las emociones, basada en las correspondencias concretas de los cuerpos que se empujan rítmicamente con la fórmula del principio de identificación necesaria.

Nadie se hunde en el mismo coito dos veces. De ahí esa luz fosforescente que delata a quien resucita asiduamente del coito. De ahí tanta libertad de códigos secretos y tanto brillo emergente de y hacia las fantasías más creadoras y renovantes. Felizmente el coito tiene su propia multimodal estrategia clandestina, con sus apóstoles y feligreses, para descubrir siempre la vida misma, su calidad y dignidad. Por el pasado, por el presente y por el futuro. Felizmente coito eres y al coito volverás y si todo marcha bien el coito encontrará en las caderas lo que los pájaros buscan en el aire.

[1] A. Breton. "Todo conduce a creer que existe un cierto punto en el espíritu desde donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo cesan de ser percibidos contradictoriamente. En vano se le buscaría a la actividad surrealista otro móvil que la esperanza de determinación de este punto." "Tout porte à croire qu'il existe un certain point de l'esprit d'où la vie et la mort, le réel et l'imaginaire, le passé et le futur, le communicable et l'incommunicable, le haut et le bas cessent d'être perçus contradictoriament. Or, c'est en vain qu'on chercherait à l'activité surréaliste un autre mobile que l'espoir de détermination de ce point."

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

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Categoría: PROSCENIO

Creado en Viernes, 13 Mayo 2011 13:50 Publicado el Viernes, 25 Enero 2013 12:00 Escrito por Francisco Veloquio
veloquiosexEL LABERINTO DE LOS ESPEJOS

Introducción

Si existe una entelequia, "esencia realizada", que ha llevado a una crisis sin igual al pensamiento occidental, ha sido precisamente el grito juvenil de la década de los años sesentas: sexo, drogas y rock and roll. Surgida como respiro desesperante frente a los acontecimientos bélicos de la época y como necesidad de liberación del espíritu y de la imaginación. La cultura de la psicodelia se constituyó en el motor ideológico que abarcó al arte en sus diferentes manifestaciones: música, pintura, cine, teatro y poesía. También la psicodelia extendió su influencia a la ciencia médica y psicológica. Una mirada en retrospectiva nos lleva sólo a observar cómo el "Hermano Mayor que todo lo vigila" (las jerarquías verticales neoconservadoras), ha hecho suya la deformación y llevado al caos, y no al cuestionamiento racional, a dicha entelequia. Al capitalismo sólo le interesa devorar, asimilar y sacar provecho de los símbolos que han cuestionado su existencia.

Así podemos acercarnos a un sin fin de caminos equivocados e irracionales que la juventud sesentera nunca imaginó que podrían suceder. Las entelequias son también hermanas de las probabilidades, porque ambas emiten juicios predictivos, a veces aciertan otras yerran, podrían existir opciones de si o no; pero como en el pragmatismo americano que sueña con alcanzar la racionalidad científica, en su lucha por lograrlo sólo se da cuenta que la ciencia es una arma de doble filo que depende de quien tenga el mango del sartén en sus manos. También la democracia tiene su lado irracional.

El sueño sesentero sintetizado en la entelequia de sexo, drogas y rock and roll, no tiene nada que ver con la pesadilla que hoy vive no sólo la sociedad mexicana sino el mundo entero. Intentaremos acercarnos al análisis de las características del cómo una entelequia se fue transformando en una pesadilla terrorífica cuarenta años después.

No obstante el fantasma de la psicodelia continúa ahí. A pesar de que lo dieron por muerto.

El Hermano Mayor hace jugar a la gallina ciega a su hermano menor

Uno de los mayores problemas preocupantes de la sociedad mexicana actual es la transición nunca terminada por la que sus ciudadanos atraviesan hoy día, y es que la desconfianza y la falta de credibilidad en el discurso de los políticos, aunado a la decepción y pánico de una guerra sin cuartel, ha estado provocando la inmovilidad social; un estado catatónico que no sólo esta siendo aprovechado por grupos de poder con la tentación totalitaria de instaurar un gobierno autoritario. Donde el intervencionismo humanista de los Estados Unidos de América tendría la posibilidad de jugar un gran papel protagonista del episodio de las relaciones bilaterales de la actual coyuntura entre ambos países.

La mirada de la tanatologia*

El hecho que en la presente guerra contra las drogas haya provocado el deceso de 35 mil muertes contabilizadas hasta este momento, debe de considerarse como una gran herida que tardará varias generaciones en sanar. Es toda una patología social que ha ido instaurándose de una forma graciosa por el despiste de la clase política y cruel por los hogares enlutados, que lleva sus buenos años en el proceso de construcción, valiéndose de sus lazos con todo un sistema de corrupción institucionalizada: centros penitenciarios, centrales de policía, juzgados donde se imparte supuestamente la justicia, pasquines publicitarios, etc.

La guerra contra las drogas en México como en el mundo, ha generado un duelo patológico complejo que será difícil resolver a corto plazo, porque el daño está en el quebrantamiento del tejido social en el divisionismo de la sociedad, a lo cual tampoco escapa la siempre ambigua American Way Of Life quien ha sido su principal promotor.

La manifestación de esta patología social se refleja en mayores incrementos de delincuencia de todo tipo y de violencia entre los jóvenes y adultos, en las autoridades y sus sociedades. Así, hemos pasado de haber perdido la sensibilidad a la vida que buscaba el sueño juvenil sesentero que hoy se traduce en dejar atrás (mediante la represión política y el miedo) la biofilia, amor a la vida, para hacer cada vez más presente la necrofilia, amor a la muerte. El deterioro de los valores sociales es otra consecuencia de cronicidad patológica de un sistema social de globalización económica que se niega a transformarse en una perspectiva de bienestar y progreso social para los ciudadanos. De ahí que el llamado "intervencionismo humanitario" estadounidense se haya vuelto una moneda con múltiples caras.

La cantidad de muertes ya rebasó los limites conocidos en México, motivo por el cual no se puede hablar sólo de daños colaterales, sino de una ola brutal que ha reventado el tejido social, lo ha fragmentado y erosionado a tal grado que será difícil rehacerlo, porque tampoco hay apoyos institucionales confiables, sólo hay manipulación de la información en los medios mediáticos del control del poder, segregación de las voces criticas y endurecimiento político por parte de las autoridades.

Sin embargo, existen corrientes ideológicas analíticas y de opinión desde una izquierda más cultural que política que intentan incidir en fórmulas de solución para este gran mal social: la guerra contra las drogas que tiene su origen en los Estados Unidos de América (EUA) y ha comprometido a sus aliados como es el caso de México. No se ha hecho esperar la militarización de la sociedad como del divisionismo de la misma, recreando las viejas polarizaciones de los grupos sociales; el sector neoconservador siempre ha sido aliado al neoliberalismo y respiran ambos su segundo aire.

De nueva cuenta resurge la gran epidemia, nunca reconocida oficialmente por los voceros del Hermano Mayor: La plaga emocional. La cual tiene entre sus funciones destruir la vida saludable del individuo y, por supuesto, se extiende a la vida de la sociedad llevándola a un proceso de degradación de niveles infrahumanos de su existencia; sólo basta consultar los efectos de la globalización económica y las consecuencias que ha traído, por ejemplo, el aumento de la pobreza en todos sus niveles de expresión en el mundo y en México.

La epidemia psicosocial de la plaga emocional fue descubierta por Wilhem Reich durante los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial: los turbulentos años de existencia del fascismo hitleriano y estalinista, y la Segunda Guerra Mundial.

No sólo en los Estados Unidos y en México ha sucedido esta catástrofe, sino también en el mundo en general. Sin embargo, aún no se reconoce oficialmente como una expresión de patología social con dimensiones epidemiológicas. La plaga emocional y sus efectos tienen consecuencias más destructivas en los estatutos del ejercicio del los liderazgos políticos, pero alcanzan su nivel más alto en las formas de control ciudadano, como está siendo observado el ejercicio del poder global, en el control de las políticas antidroga, sobre todo por las divisas económicas que produce en los países agobiados por la recurrente peste del crimen.

La cuestión reside en que el uso y abuso de las drogas llamadas ilícitas por parte de la oficina antinarcóticos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha llevado a una guerra civil a las sociedades, y a su vez dicha política también ha conducido de manera indirecta a la deformación del placer sexual y, por supuesto, también el advenimiento negativo de las actitudes juveniles hacia la vida, optando más por la muerte que por la vida. Así lo expresan a través de su atracción por géneros musicales estridentes y letras diabólicas que hacen frontera con la irracionalidad y con las ideologías de la violencia. La presencia de armamento americano de alto calibre en las calles de México, como en el mundo, recién empieza a ser cuestionado por la ciudadanía como uno de los factores de violencia social que subyace en la estructura social, pero éste ya tenia años de existir en entornos vulnerables como fue el caso de Colombia y la dictadura Somocista, previo al levantamiento de la Revolución Sandinista. Seguramente alguien que conoce al Hermano Mayor se hacia de la vista gorda.

Uno de los principales síntomas de la plaga emocional consiste en prolongar, deformar y aniquilar toda esperanza de alcanzar una vida basada en la solidaridad y la tolerancia e incluso en su derecho de llevar una vida propia autónoma del individuo. El crecimiento del uso ilícito de las drogas es uno de los signos más importantes de la crisis del autoritarismo social. Para el individuo el resultado es dramático porque reduce su funcionamiento psicosocial particularmente limitando su contacto con su propia realidad social y con su ambiente natural, empezando a disminuir sus emociones y sensaciones de libertad. El efecto destructor de las drogas va acompañado de una inducción falsa de sensación. Las drogas ilícitas de hoy en día son sustancias químicas con grados de adulteración que van más allá de lo que en realidad se pensaba de las drogas naturales no sintéticas que irrumpieron en los años sesentas. Las drogas hoy en día son mucho más letales por su potencialidad de químicos sintéticos compuestos y no por su naturaleza botánica.

Pero también tendríamos que agregar la existencia de un gran campo de experimentación de las mismas a todos los niveles sociales y para todos los tipos de ocasión: drogas para interrogar prisioneros, explotación laboral, lavado de cerebro, experimentación nunca dicha, etc. Pareciera que en el fondo existe una inversión de campo: una guerra de baja intensidad: aniquilación de sectores sociales que se encuentran fuera del modelo económico neoliberal. Se cierra un ciclo vicioso haciendo más necesarias las drogas y su dependencia para el control social y, por supuesto, la degradación de la vida del individuo y de la sociedad. No obstante, la droga entendida como sustancia sintética antinatural no causa una satisfacción en el individuo consumidor, mucho menos una solución a sus problemas, de ahí que se insista como discusión de la droga problema, como foco sintomatologico de una sociedad enferma, diagnosticada desde una oficina de antinarcóticos de los (EUA). Así, la prevención como estrategia de guerra contra las drogas ha provocado pasar de un problema civil de salud publica a un problema de seguridad nacional, lo que ha llevado a una guerra civil sin precedentes.

Nunca deseado por los jóvenes sesenteros, ha sido impuesta por el Hermano mayor a los jóvenes de los noventas hasta la actualidad. Y es que el Hermano Mayor si sabe jugar a la gallina ciega, así lo documenta su "intervencionismo humanista" en el mundo.

El problema consiste en ¿qué hace la droga sintética ilícita para ser atractiva e importante para la gente? obviamente cada vez existe más demanda social, como si la droga entendida de esta forma no fuese un problema de salud pública, el enmascaramiento institucional de su negación lo dice todo. La cuestión básica es que la droga sintética antinatural ha ocasionado serios problemas de salud publica por ser mucho más demandada que en los nacientes años sesentas, y algo mas que en los setentas, creciendo su popularidad hasta inicio de los ochentas. Pero los problemas ocasionados en los sesentas no pasaban de reivindicar por parte de los usuarios un uso medicinal o de un aprendizaje de un ritual indígena o de entretenimiento, al igual que muchos sectores sociales de hoy lo siguen haciendo. Hoy, los problemas de las drogas sintéticas han conformado una visión nociva, pues éstas pueden ser utilizadas para inducir comportamientos peligrosos, ultra violentos para la sociedad.

La razón por lo que tienen demanda las drogas ilegales. se debe en parte a una razón real: a partir de los sesentas el autoritarismo social fue casi intocable, sólo basta recordar los gobiernos mexicanos y sus similares americanos maniqueístas de la época. La estructura social como condición efectiva de su funcionamiento no tardó en ser un espacio más para la manipulación, dado que el contenido secundario de la destrucción de los impulsos juveniles y de adultos fue un gran descubrimiento de la clase política, pues ahí basaron todas sus formas de control social, sustituyéndolas por cuestiones artificiales como la alineación, el consumismo y la aspiración de pertenencia e identidad a la jerarquía conservadora. La base racional para el autoritarismo social fue la negación de la misma y los procesos de estigmatización de los usuarios de drogas, porque esto permitió que la gente escapara a una vida natural y se conformara con una artificial de muchas inercias mentales innecesarias, pero útiles para el control político.

Castigo terrenal: expectativas canceladas para los jóvenes

Cuando la sociedad es transformada desde un autoritarismo a un antiautoritarismo encubierto, como fueron los sucesos de los turbulento años sesentas, enormes cantidades de energía sexual, laboral y educativa bajaron sus niveles de respuesta óptima. En efecto, bloquearon las capacidades creativas del individuo y la sociedad, conformando un discurso político académico: la cientificidad del pensamiento único en el control de adolescentes y jóvenes adultos. Lo trágico de dicho esquema consistió en una intensidad prolongada de sentimientos fríos no gratificantes y de mucha frustración en los anhelos al derecho de llevar una vida autónoma.

El slogan origen de rebeliones juveniles que proclamaban sexo, droga y rock and roll, y la ilusión de llevar a cabo la revolución sexual, no pudieron materializarse como se supuso en los sesentas que traerían felicidad, amor, salud mental, sino todo lo contrario, porque la gente se cargó más de sentimientos negativos y de ansiedad sexual, propagados por el Hermano Mayor a través de sus relaciones mediáticas. La energía física y mental del individuo social se convirtió en destrucción, y el paso del autoritarismo al anti autoritarismo social lo entendió muy bien el Hermano Mayor, reaccionando con violencia. Desde entonces no sólo la sociedad americana, sino también la mexicana que sueña en gringo, como sus aliados satélites responsables de propagar necesidades de elites oligárquicas, necesidades de la globalización, de la economía, se volvieron letales para los ciudadanos del mundo.

La crisis nerviosa del autoritarismo social falló en contra de la revolución sexual de los años sesentas, provocando así que las manifestaciones de los jóvenes adultos y adolescentes tuviesen emociones alineadas y fueran acostumbrándose al negocio de la prostitución; incluso llevada a casa desde algún lugar del ciberespacio, y más tarde a la trata y trafico de humanos. Como se pueden ver las políticas antiemigrantes de la Unión Americana y sus efectos nocivos de corrupción institucional en todo el orbe de su influencia.

En todo el mundo no se hicieron esperar actos de protesta anti americanos, como fue la quema de banderas norteamericanas en las afueras de embajadas y consulados. Los activistas involucrados en actividades contra la guerra en Viet Nam y en otras demostraciones antiamericanas, significaron un activismo político como una necesidad de descargar la tensión acumulada de las luchas sociales contra el establishment, que se habían prolongado durante años en las luchas por los derechos civiles, y más tarde en la lucha contra la guerra. La sociedad mexicana no escapó a esta realidad; sus activistas durante los sesentas ya se encontraban entrados en años y, por supuesto, los jóvenes tuvieron opciones de comprometerse con la continuidad de las luchas o bien aislarse de las mismas. Sin embargo, aun así siempre la autoridad ha ocultado el mundo indígena y sus rituales donde empleaban plantas sagradas para la alteración de sus conciencias. Así lo indican las largas listas de detenidos durante los años ochentas e inicios de los noventas para justificar ante los Estados Unidos (EUA) la lucha antinarcóticos en México.

La política del retroceso pan de cada día

Los años noventas han significado un gran retroceso, pues el discurso científico de la biotecnología no pasó de ser un buen negocio de piratería profesional e internacional. La automedicación de fármacos diseñados por la industria trasnacional fue impuesta a través de grandes impactos publicitarios, pues eran necesarios para el control poblacional con fines de obtención de relax sexual de la tensión y desparecer así sensaciones y ansiedades. Al respecto puede observarse todo tipo de artefactos y estimulantes anunciados por la televisión ya entrada la noche. Al mismo tiempo, la música rock, que fue importante por sus mensajes de amor y paz y muy popular entre los jóvenes en esos tiempos, empezó no sólo a cambiar de piel, sino también hizo desaparecer mediante el género metalero, la estética de sentimientos y emociones sexuales, creando una alineación, una pesadilla que aún no termina, pues sus letras y el ritmo estridente hablan de una imaginería diabólica y de violencia sexual. Que por supuesto en los años sesentas no eran así. Sin embargo, tampoco se quedan atrás géneros como el pop sensiblero que logró grandes ganancias en el reciente festival Latino, y la música grupera que en mucho exalta el machismo y el atraso ideológico; y otros géneros que quedan en la raya de lo comercial.

Por lo tanto, más que una revolución sexual entendida como una rebelión de jóvenes desde abajo, fue una trampa puesta por los intereses bélicos americanos y el uso de drogas ilegales llevó a la promiscuidad sexual de la misma y a un control social a los jóvenes, tanto mexicanos como americanos, enmarcados en políticas de oposición a los sistemas políticos dominantes. Es por eso que ante el atraso político cultural de izquierdas tradicionalistas y nacionalistas de tipo cerrado, ha provocado el surgimiento del ave fénix: el fantasma de la contracultura. Donde sólo una parte y una parcela de la transformación de la entelequia ocurrieron en ese tiempo de los jóvenes contestatarios, pero tuvo una vida efímera a pesar de los buenos deseos. No obstante, una contracultura hermanada del discurso del socialismo libertario ha surgido por la influencia de las tecnologías de la información como oposición y fobias sociales a los efectos nocivos de la globalización económica.

El uso de drogas ilegales desde la manipulación del poder recrea dos síntomas consistentes en dos componentes: una expresión secundaria de impulsos en la contemplación del autoritarismo, entendido como una pasividad; y otra en el tiempo defendiendo la expresión de impulsos sexuales no satisfechos, con o sin consentimiento del anti-autoritarismo encubierto, apenas logrando una cierta conciencia en la transformación de la sociedad y de sus limites. Así, las drogas que combate la oficina antinarcóticos de los Estados Unidos (EUA) solo representaron un falso problema en los sesentas, pero a partir de los años noventas el Big Brother lo convirtió en un problema necrofilico de alcances crónicos.

El origen siniestro de la guerra contra las drogas

El tráfico de las drogas ilegales es el primer ejemplo del trabajo de alineación que hace el poder para controlar y llevar a la destrucción a la sociedad de individuos que se oponen al control. El antiautoritarismo dirigido transformó la sociedad y, por lo tanto, la ansiedad social, reproduciendo una generación de jóvenes domesticados, contribuyendo de esta forma a un proceso prolongado de disociación de la sociedad en dos grupos: uno, que continua identificándose con el viejo orden social primario conservador; y otro, que ahora se identifica con el antiautoritarismo y una política cultural primaria liberal y democrática como característica. Este último grupo aboga por el uso legal de las drogas ilegales porque consideran que ayudan a controlar la ansiedad social, y mucho en convertir las viejas frustraciones en nuevas formas de creatividad social y artística.

Sin embargo, para la izquierda oficial tradicional mexicana éste parece ser un tema distractor. No así para la nueva izquierda radical de los Estados Unidos (EUA). Existe un gran abismo temático de prioridades entre las agendas de las corrientes políticas de izquierda de todo tipo de ambas naciones.

Hacia un renacimiento de la forma contracultural

El grupo de la contracultura formado en las luchas sociales en los últimos años, en los dos países de referencia, durante este último tiempo ha planteado el conflicto como una expresión del autoritarismo, la intensidad de la hostilidad y su oposición a fuerzas armadas en conflicto porque consideran inviable la militarización de la sociedad.

Sin embargo, la guerra de la droga es una necesidad del mercado capitalista, la gente tiene necesidades emocionales y es por ello que crean valor económico para las sustancias ilícitas. El usuario de droga tiene que soportar al vendedor callejero y exponerse a riesgos policiales, e indirectamente los cárteles, que están atrás del narcomenudista son quien hacen que se continúe produciendo la droga, un tanto protegido por el gobierno y negado por el mismo en ambos países. Es la gran mentira de la guerra contra las drogas.

El estado de atracción entre los grupos opositores: usuarios y no usuarios, existe porque la inseguridad en ambos crea una psicología del miedo propagada a granel por los medios de comunicación masiva.

La marihuana, por ejemplo, tiene como aliados no sólo a sus usuarios que no deja de ser un porcentaje significativo; los mismos liberales que optan por la democracia prefieren el estado de oposición antagónica porque esta ayuda a prever los problemas que pueden derivar de la guerra. La extensión potencial posible de usuarios de drogas tiene su historia en la influencia del cine americano en los mismos, sucede desde los Estados Unidos y tiene la ilusión de crear otra nación en la forma de una contracultura. El caso que lo ejemplifica es la nación Woodstock y otro tanto el Avándaro mexicano, pero en México el consumo de la marihuana ha existido desde tiempos inmemoriales, su documentación esta expuesta en la historia de la Conquista hasta nuestros días.

Pero ha sido la acción de Hollywood a través de sus películas quienes han promovido el uso de la marihuana como un uso normal y positivo entre los jóvenes adultos y adolescentes. Porque desde ahí señalan que el problema de la televisión es mucho más siniestro. Esencialmente el mercado de las películas y las cadenas televisivas americanas llevan implícitamente la creación de una nueva nación separada de los viejos cánones de los Estados Unidos. El conflicto norte-sur y este-oeste, son sólo la prolongación del separatismo sonámbulo existente en aras de un enriquecimiento territorial, porque las drogas, dicen los voceros norteamericanos, merecen tolerancia y consideraciones especiales pues sus polarizaciones así lo indican: unas veces a favor y otras en contra.

En este sentido se conoce la tradición de la industria en Hoolywood, dirigida por los liberales con filosofías abiertas al multiculturalismo. En efecto, concurren varios grupos raciales: negros, hispanos, blancos, mujeres, homosexuales. El derecho de la sociedad a vivir en otra cultura más permisiva. El mensaje, en el aparato de difusión, acerca del uso de droga es que causa una destrucción mínima. La ideología del control político es racionalizada desde la tolerancia, en la tradición americana el vive y deja vivir, es algo aceptable a la población en general. Pero en los países con economías dependientes no sucede lo mismo; la vulnerabilidad, los riesgos y la polarizacion poblacional hace de esto una realidad mucho más dramática.

En el caso de la guerra contra las drogas en los Estados Unidos (EUA), la legalización aparece como una contradicción en la nación americana, es por ello que exporta dicha contradicción a los países que cree le pertenecen para protegerse de enemigos reales e imaginarios y así tener seguridad nacional, erosionando así a un conjunto amplio de sociedades y posibilitando la aparición de un último colapso como amenaza para quienes no se sometan a sus dictados. Y esto sucede porque la agenda sociopolítica de los liberales democráticos podría determinar la aparición de una nueva dirección en la recomposición conceptual y política de la autoridad en América y, por lo tanto, tendría consecuencias graves para los conservadores a nivel nacional e internacional.

La guerra contra las drogas tiene una significación mayor entre los usuarios porque plantea: ¿si los usuarios serian requeridos para la guerra contra la droga porque económicamente son los que la soportan y así seria mucho más fácil ser acusados de criminalidad? Un buen pretexto para deshacerse de los consumidores. Así, parece que dicha guerra es insoluble como conflicto entre la oficina de narcóticos y los usuarios. La guerra contra las drogas envuelve a los ciudadanos en aspectos importantes de la sociedad y en lo económico, y también en la vida de la población no usuaria, porque hay una proyección política que incluye además de la degradación social dicha, el deterioro del medio ambiente y de su ecología; además de la parte personal y emocional está la cuestión financiera a costa de amistades y usuarios relacionados con la adicción a drogas y abusos de la misma. La moneda esta en el aire.

Para el caso mexicano, políticos oficiales también han considerado el servicio militar obligatorio para una generación de jóvenes denominados (NINIS), ni trabajan ni estudian. Sin embargo, la existencia de los otros (NINIS), ni gobierna ni dejar vivir, parece ser que todo indica ir hacia los retrocesos permanentes de la sociedad mexicana en materia de legislación de reformas estructurales políticas, económicas y sociales que den realidad y cambio a la misma.

El peligro y la mentira siempre están presentes, la demanda ilegal de drogas desde hace tiempo ha crecido a través de una gran cantidad de generaciones jóvenes. Entre 1992 y 1999 creció el uso de drogas, el uso de marihuana aumentó mucho más, la situación es que también se introducen mas niños a temprana edad. Este dato es real, pero también el crecimiento demográfico es real. Sin embargo ha sido explotado con fines terroríficos. El uso de drogas ilícitas de químicos sintéticos, es una cuestión con consecuencias sociales y económicas, y eso habla de la necesidad de publicitar más las adulteraciones de las mismas, con la finalidad de contener una epidemia que puede llegar a extenderse a propagarse con una volatilidad sólo vista previo a los años de la Segunda Guerra Mundial. Así, el retorno de la plaga emocional a gran escala es posible.

Dos efectivas aproximaciones al problema de la drogas ilícitas en cuanto al diagnostico que presenta a diario y posibles soluciones: la necesidad de una educación pública efectiva en el foco de la seguridad en lo personal y social de las drogas; y enfatizando la importancia de las adulteraciones; y manteniendo información científica realista de sus riesgos mediante el estatus ilegal con vigor de la ley, quitándole toda la estridencia histérica amarillista que hacen los medios de comunicación masiva. La segunda aproximación es más lejana y requiere de la prevención de la patología social del carácter en los individuos promoviendo salud emocional de los mismos, que no necesitan drogas ni paliativos informativos. Es decir, anexar a través de la enseñanza, contenidos dirigidos a inducir el autoconocimiento del carácter impulsivo para reducir así la posible existencia de violencia social. Sin embargo, esta segunda aproximación es muy lejana al problema porque tendría que incorporar como necesidad apremiante un modelo mega económico basado en políticas anti Fondo Monetario Internacional, como una forma de reactivación económica heterodoxa y dar seguridad económica y confort a la población que se encuentra en la pobreza y en la extrema pobreza y, así, detener la constante aparición de variedades de clases sociales. La conciencia de la ciudadanía de estos problemas hace tener en sus manos las decisiones para cambiar la vida de un destino macabro.

Desvaríos científicos y políticos del Hermano Mayor

La ciencia promovida por la globalización económica, tiene entre sus cualidades una potencialidad patógena, pues uno de sus fines es la creación de una gran confusión respecto a la solución de problemas de las necesidades esenciales de las grandes mayorías, y como resultado de la misma, es extender un gran manto de ignorancia necesaria para no distinguir los usos y abusos de este tipo de ciencia. De ahí se ha originando una serie de limitaciones para el entendimiento del carácter de la persona, así como del comportamiento social en condiciones de convulsión política, escenarios siempre posibles en realidades vulnerables como la mexicana. Todo esto forma parte de una estrategia que insiste en presentar los aspectos derivados de la guerra contra las drogas como una categoría severa y necesaria para el funcionamiento de la globalización económica. De esta forma, la educación sólo aparece al margen de la misma, mientras la información real se dirige a las oficinas de donde salen las políticas de control ciudadano (ONU). El tema de la existencia de varias substancias en relación a su información real no está disponible o de fácil acceso, como es el uso de la capacidad de destrucción o uso con fines medicinales del efecto de narcóticos como cocaína, LSD, y otras drogas duras que no tienen posibilidad de ser legalizadas.

La marihuana es otro tema porque ha creado una confusión y una controversia con respecto a su capacidad curativa de múltiples enfermedades y, entre tanto, de su posibilidad de legalización. La legalización de la marihuana se ha convertido en una ideología frente a la ideología de la guerra contra las drogas y se define positivamente contra la guerra civil; el conflicto entre quienes se oponen y están a favor de la legalización, es parte de la oposición de una cierta suerte de cuestionamiento al poder político. En adicción al daño inherente en un individuo susceptible que prueba la marihuana, señalado por los prohibicionistas como la introducción a otras drogas más duras, ha demostrado ser una falacia. La documentación del uso de la marihuana con fines medicinales lo ha demostrado así.

La existencia de una gran confusión científica médica y psicológica, respecto al uso y efectos que causa la marihuana, los alucinógenos no sintéticos, como los ataques insidiosos de la droga dura en el aparato perceptual del individuo que destruye su capacidad emocional para tener contacto con su yo y su ambiente; son grandes dilemas, grandes incertidumbres, grandes controversias. Sin embargo, la criminalizacion, la prohibición y la guerra, empequeñecen las alternativas que podrían llevar a transitar a una civilización sin violencia.

Referencias bibliograficas.

*Nota de Olmos Gil José: Advierten que violencia enferma a la sociedad. De las páginas de Proceso. El Norte 20-2-2011.

CHOSSUDOVSKY Michel (2002) Globalización de la pobreza y Nuevo Orden Mundial. Siglo XX. Mexico.

DANCOURT, Oscar, (1987), Cuando se abandonan las políticas fondo monetaristas. Reactivación y Política Económica Heterodoxa, Lima, Fundación Friedrich Ebert.

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LORA, G., (1998), Política y Burguesía narcotraficante, La Paz, Mi Kiosco.

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McKENNA Terence (1993). El Manjar de los Dioses. La búsqueda del árbol del bien y del mal. Una historia de las plantas, las drogas y la evolución humana. Paidos. Barcelona.

REICH Wilhem (1989). Psicología de masas. Ed Burguera. Madrid.

STRASSMAN Rick (2001). DMT: The Spirit Molecule. Park Street Press. EUA.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. from the Newsletter of the Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies.

www.veteransforpeace.org ver su documento "Humanitarian Intervention".

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Categoría: PROSCENIO

Creado en Lunes, 04 Junio 2012 16:42 Publicado el Lunes, 04 Junio 2012 01:00 Escrito por Héctor Camero Haro

 halcones10dejunio

10 de junio: La Autonomía de la UANL nació bautizada con sangre.

40 años de "Autonomía" de la UANL.

Las autoridades universitarias conmemoraron el pasado 6 de junio el 40 Aniversario de la Autonomía de la UANL.

El torrente de demagogia que llovió sobre el campus universitario fue inversamente proporcional a la verdad de los hechos: "Aquella fecha histórica en que sus maestros, alumnos y trabajadores perseveraron para que esta Casa de Estudios pudiera regirse con base en sus propias decisiones, y sobre todo con la consigna de ponerse al día en la investigación científica, social, filosófica y artística" evocó el Gobernador priista Rodrigo Medina en el evento conmemorativo, sin mencionar que su antecesor el priista Eduardo Elizondo y su Congreso conformado por sus secuaces del mismo partido fueron los enemigos de aquel movimiento de estudiantes, trabajadores y maestros universitarios.

Jesús Ancer Rodríguez, Rector de la UANL afirmó en el mismo evento: "En estas cuatro décadas, la autonomía ha permitido a la institución reconocerse como un organismo con fines eminentemente científicos, responsable de crear, extender y difundir la cultura; formadora de ciudadanos íntegros preparados en los diferentes ámbitos profesionales". La realidad es que al amparo de la Autonomía, funcionarios universitarios han hecho prósperos negocios y han fincado impenetrables feudos mientras mantienen domesticados a los estudiantes, masivamente preparados para servir con docilidad al capital. La verdad es que muchos de los beneficiarios de la Autonomía de la UANL fueron los más enconados enemigos de ese movimiento.

No fue esa la Autonomía por la que lucharon los estudiantes de aquella época. Aquella buscaba desarrollar la conciencia crítica de los estudiantes, acercar la Universidad al pueblo que le da sustento, abrir sus puertas a los hijos de los trabajadores que generan la riqueza que mantiene a las universidades. Por esta Autonomía lucharon los universitarios, fueron perseguidos por el Gobierno estatal hasta que éste fue obligado por el Gobierno Federal presidido entonces por Luis Echeverría Alvarez a escoger entre la renuncia o una ley modificada a conveniencia de la política de LEA.

El Congreso que había aprobado la abominable "Ley Elizondo" no acompañó a su Gobernador en la renuncia, más bien volvió a cubrirse de ignominia con la aprobación de una nueva Ley Orgánica de la Universidad (todavía vigente) que decretó la Autonomía de palabra pero la sepultó en los hechos con la creación de la Junta de Gobierno, categórica negación de la democracia universitaria.

El estudiantado, fuerza motriz del movimiento por la Autonomía, se enfrentó a la decisión de aceptar esa Autonomía mutilada y continuar la lucha por echar abajo la Junta de Gobierno y conseguir la paridad en el Consejo Universitario y en las Juntas Directivas de las escuelas (se aprobó la integración de las Juntas con un tercio del estudiantado) o bien volver a clases, dejando para otro momento la continuación del movimiento.

En ese momento, los estudiantes de la UNAM se levantaron para impulsar a sus camaradas de la UANL a luchar por la Autonomía completa, rechazando al Junta de Gobierno que ellos bien conocían. Consideraron que era un buen motivo para alentar a sus propios compañeros a volver a la movilización, después de más de dos años de parálisis por el terror impuesto en la capital con la matanza de Tlatelolco.

En Nuevo León, sin embargo, después de tres meses de paro, la mayoría de las escuelas estaba regresando a clases considerando que la renuncia de Elizondo y la Autonomía mutilada eran, después de todo, un triunfo parcial y que la lucha se podría reiniciar en el siguiente ciclo escolar. Sólo unas pocas, entre ellas las Facultades de Economía y Trabajo Social decidieron dar por perdido el semestre y continuar el movimiento.

Aún así, los estudiantes de México decidieron salir a la calle el 10 de junio de 1971 con las banderas de solidaridad hacia el estudiantado de la UANL. Una comisión de estudiantes de la UANL viajó al DF para colocarse a la vanguardia de la marcha. En medio de los más oscuros presagios, los universitarios pagaron con su sangre una vez más su decisión de convertir en realidad los conceptos de democracia, libertad de expresión, Universidad al pueblo y porqué no, "auténtica Autonomía",

El gobierno priista de Luis Echeverría utilizó al grupo paramilitar "Halcones", entrenados por miembros del Ejército mexicano desde 1966 al servicio del Depto. del DF para ahogar en sangre este intento de recuperar las calles.

La "Autonomía" de la UANL nació así, bautizada con sangre. Los universitarios de la UANL no deben ignorar jamás esta deuda de sangre con sus camaradas de la UNAM.

Esta mutilada "Autonomía" devino en su contrario: los estudiantes han perdido su autonomía respecto a las autoridades que los reprimen o los compran; las elecciones de las autoridades y hasta las de sus propias mesas directivas son un a farsa; han aceptado el regreso de los exámenes de admisión, han permitido que cada año el 30 por ciento de los jóvenes que tocan a las puertas de la UANL queden afuera, han permitido la privatización de laboratorios, centros de investigación y hasta del Hospital Universitario; han aceptado dejar de aspirar a ser conciencia crítica de la sociedad y brillan por su ausencia en las grandes causas del pueblo que requieren su solidaridad.

Hoy, el estudiantado de la UANL parece estar más sometido que nunca antes de la "Autonomía". Sin embargo, si antes despertó, bien puede volver a hacerlo.

Jueves 9 de junio de 2011.

* Héctor Camero Haro fue Consejero Alumno de la facultad de Medicina de la UNL en 1969, y miembro del comité Central de Lucha de la UANL en 197.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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