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El futuro de CONARTE

El adolescente CONARTE en la cuerda floja de la crisis

fotoxavierEn el presente de Conarte se condensa su pasado y se expresan las posibilidades de su futuro.

No es exagerado decir que su porvenir se perfila ya en el nudo de los conflictos y contradicciones de la sociedad nuevoleonesa, en la medida que Conarte Es modelo de institución cultural pública realmente existente, fundada en principios y leyes para la operación y la gestión democrática, el debate, las ideas, la imaginación que se producen en el campo de la producción intelectual, cultural, artística. Y digo "modelo" entrecomillando la palabra.

En otros tiempos esos aires libertarios se respiraban en la universidad pública, es decir la UANL que, como se sabe, nada tiene de autónoma (hay que quitarle la A, mientras se reforma), padece de controles, autoritarismo y un insano espíritu medieval. De las otras universidades de origen empresarial no hay mucho que decir: son empresas educativas que se rigen por la ley de la máxima ganancia y el modelo educativo, tecnológico y cultural que conviene a los intereses económicos y la visión del mundo de los empresarios.

Los 14 años de Conarte son los un adolescente que ha crecido en la atmósfera de la sociedad del espectáculo, del delirio neoliberal, la avaricia especulativa, la borrachera consumista y el apogeo del Pensamiento Único del mercado. Su proceso vital ha transcurrido entre las luces artificiales y el glamour de un estado acostumbrado al chovinismo ("los chilangos y los jalisquillos nosla pelan, nos hacen los mandados"), a la competencia, el mito de la modernidad y la riqueza social. Esta sociedad del espectáculo, como pocas en México, está a punto de desplomarse en un fin de fiesta triste, gris, sin glamour

Como todo adolescente, en su primera y segunda niñez Conarte ha vivido etapas placenteras y etapas traumaticas : desde la definición de su nacimiento y su rostro con procedimientos democráticos (es el único espacio público donde el presidente/a está acotado por un Consejo, que en principio, tiene facultades para decidir y orientar lo que conviene o no a la sociedad en asuntos de política, gasto público, programas y administración para las artes y la cultura), experiencia importante en un estado tradicionalmente marcado por el patrimonialismo, el clientelismo, la discrecionalidad y el culto al funcionario y al próspero empresario en turno. Ese culto ahora lo usufructúan los futbolistas y, en ciertos estratos sociales, los Capos del narcotráfico.

Sobre los traumas enumero las muy obvios porque en su momento fueron noticias de primera plana y escándalo público:

1) Fernando Elizondo, hoy flamante candidato del PAN a la gubernatura del estado, intentó en 2001 reducir drásticamente el presupuesto de Conarte. Pensaba el tesorero del gobierno de su tocayo Fernando Canales, que el azorado pequeño de apenas 6 años de edad era puro gasto, no producía en los terminos contables de costo y beneficio económico, social y político. Forjado en la ideología empresarial no entendía que capacitar a las promesas en el arte y promover y difundir la obra de los artistas profesionales (pintores, músicos, teatristas, escritores, cieneastas, bailarines) no era lo mismo que capacitar personal para producir cemento, vasos de vidrio, cervezas o motores para la General Motors. Los fernandos son hombres que conciben la política y la sociedad como si de la administración de empresas privadas se tratara. Esa loca pretensión del gobernante Canales y del tesorero Elizondo fue cancelada  gracias a la protesta y rápida movilización de la comunidad cultural y la redacción de una carta pública con cerca de 400 firmas. La acción de protesta y de protección al primer embate serio contra el chiquilín Conarte dio pie a la organización del primer Foro sobre la política cultural en Nuevo León celebrado en el mes de mayo de ese 2001.

2) Otro trauma que anunciaba con volver autista al niño Conarte que en 2004 apenas cumplía 9 años, se produjo en la época en que la funcionaria Rosa Loyola, que se ostentaba como Directora de Proyectos Especiales, pretendió asumir el papel de Presidenta espuria avasallando al presidente legítimo Alfonso Rangel Guerra. La mandataria de facto (conocida en el bajo mundo cultural como "La bonita del régimen") se ufanaba a los cuatro vientos que ella podía hacer y deshacer con el muchacho Conarte lo que le viniera en gana porque su padrino era Natividad González Parás, gobernador y primer priísta del estado. Torpe políticamente, de escasas luces culturales, falta del conocimiento, sensibilidad y tacto que deben poseer los/las promotoras culturales profesionales, la funcionaria se regodeaba en la lisonja y las relaciones públicas. Con ese perfil y la impunidad que presumía como protegida del gobernador, cometió el grave error de ningunear a los vocales de los gremios artísticos y a los consejeros ciudadanos provocando así la mayor crisis estructural, el mayor trauma de autoritarismo que ha padecido el chico Conarte. La movilización de la comunidad cultural, la polémica y denuncia en el Consejo, la lucha abierta del gremio de escritores que se retiró masivamente de la inauguración de su encuentro internacional manipulado por la señora Loyola provocaron su salida. La decisión de removerla de su cargo fue anunciada a los medios de información por el mensajero de palacio el 28 de diciembre-día de los inocentes, en plenas vacaciones decembrinas del 2004. El ejercicio de la crítica y el intenso el debate en el Consejo, en los gremios y en los medios permitieron esa acción impensable en otra institución pública o privada nuevoleonesa. Es decir, es un precedente de movilización y defensa de la democracia en las demás instituciones de cultura municipales, estatales, federales.

Queda para los anales de la cultura en el estado de Nuevo León, cómo esa crisis del 2004 dividió al gremio de escritores. En la tradición de los reflejos políticos condicionados por el poder, algunos escritores apoyaron la ofensiva burocrática de la funcionaria Loyola aliándose con ella tal vez pensando que en realidad era intocable; o movidos por intereses personales, simpatías, fidelidad de subalternos o mal cálculo político. En esa crisis ellos perdieron  al apostar a la jugada autoritaria.  No hay duda que la movilización, el debate, la critica abierta, capotearon la crisis que de no haberse resuelto en esa época Conarte sería hoy una institución cultural irrisoria, seudodemocrática, con poblemas estructurales más agudos de los que padece y siguen pendientes en la agenda político cultural. 

3) Por supuesto que el muchacho Conarte ya sin pantalones cortos, con la voz ronca y los primeros latidos de la pulsión amorosa, se sintió ninguneado y con serios problemas de identidad cuando de plano se le excluyó de la organización del faraónico Forum de las culturas. Dada su personalidad institucional, sus recursos organizativos y su sapiencia (actuaba como el vagabundo Jesús ante los doctores de la ley) bien pudo participar , aprender y opinar sobre los riesgos de un programa espectacular, sin pies ni cabeza, donde la comunidad cultural y la sociedad nuevoleonesa fueron invitados de piedra. Entonces, el gobernador Naty que soñaba con ser candidato presidencial emulaba al revolucionario Lenin: El ruso célebre  acuñó la frase "Todo el poder del Estado a los soviets (obreros); Nati proclamaba a los cuatro vientos: "Todo el poder del Forum a los empresarios". Post Festum ya se sabe el sentido de la consigna del regiomontano: lo que se gastó y el recuento de los daños siguen en el pantano de las cuentas pendientes y la opacidad política. Del Festival Santa Lucía, polvo cultural de los lodos del Forum donde el chico aportó su agenda de actividades previamente programadas, ni hablar: le quedó bien el mote de Miniforum que circuló en los medios y entre los ciudadanos con memoria.

Entre su nacimiento y los 14 años que cumple Conarte surgieron otras polémicas inetrnas y públicas sobre asuntos jurídicos, presupuestales, sueldos exagerados, fastuosidades innecesarias, reglamentarios, organigramas violentados, vacío de concepción político-cultural que sería exhaustivo enumerar.

Por lo pronto, el chico inicia el salto hacia la madurez y debe sacudirse los traumas, y hacerlo en el entorno económico político social y cultural más conflictivo que se conozca desde los años de la Revolución Mexicana. Lo que suceda en el futuro de Conarte será el reflejo de los cambios, el estancamiento o el atraso de Nuevo León , el país y el mundo. Así de turbulento está el panorama. No hay que ser profetas para saber que el mar está minado por icebergs amenazantes, que el modelo de sociedad del espectáculo dominante desde los años 80s se hunde como el Titanic en las aguas heladas del capitalismo neoliberal, depredador. Lo que suceda en Conarte tendrá efectos en las universidades, sus parientes cercanas (hay vasos comunicantes históricos, estéticos, intelectuales y académicos que las unen para bien o para mal), que desde hace varias décadas están traumatizadas y aterrorizadas por la vigilancia panóptica del Big Brother.

Veremos qué pasa cuando Conarte cumpla 15 años. Esperamos que no se convierta en adolescente absurdo que se tambalea en la cuerda floja del nihilismo y la angustia existencial. Si llega lúcido, alegre y creativo, le haremos fiesta cultural, social, democrática. Si no es así terminará siendo chico de la calle: embrutecido, desvalido, deforme por el abandono, al alcance de los depredadores que devastan la ciudad a punto de colapsarse por la violencia y la crisis social. De la comunidad cultural y los ciudadanosnos depende.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

Algunas consideraciones sobre la operación de CONARTE

alfonso rangel

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León se concibe como una estructura democrática para la integración del cuerpo colegiado que lo integra, formado por dos grupos de consejeros: El primero está formado por los artistas y creadores que representan a quienes realizan actividades artísticas en las diferentes áreas o disciplinas artísticas: literatura, teatro, danza, cine, pintura y otras. El segundo grupo de consejeros lo conforman representantes designados por el Gobernador y que reúnan algunas características como ser promotores culturales o significarse por su actividad a favor de las artes en el estado.

Este consejo, dada su integración dual antes mencionada, ha propiciado en ocasiones malentendidos o situaciones de naturaleza diversa, que en la práctica se han traducido en una concepción radicalmente equivocada, consistente en establecer que unos y otros tienen intereses opuestos para la operación del organismo, quede esto como ejemplo de un problema observado en la práctica.

Es evidente que el propósito democrático que alentó esta concepción del Consejo Estatal, lleva el mejor propósito para lograr, en las acciones del Organismo los mejores logros en beneficio del arte y la cultura de Nuevo León. Se ha dicho también, que la operación gubernamental del área cultural, mediante dependencias directas de la administración pública, llevan consigo decisiones de naturaleza vertical y por ello tachadas por muchos de inadecuadas, por traducirse en acciones realizadas por funcionarios públicos que suelen atender directrices de la autoridad superior y no aquello que se valore como lo mejor para la buena marcha de una política cultural estatal.

La práctica nos demuestra que no puede existir, en la práctica de la democracia una visión categórica donde la dicotomía sea de tal característica que pueda afirmarse que sólo una u otra operación puedan calificarse como lo verdadero o lo falso, lo correcto o lo incorrecto, es decir, que algo sea blanco o sólo negro, pues toda acción social esta inevitablemente impregnada de las virtudes y los defectos de la condición humana y consecuentemente, tales acciones se ven siempre beneficiadas o perjudicadas por dicha condición, problema que por otra parte se trasmina a todo lo social, de modo que en su ámbito no se puede llegar a condiciones de otra naturaleza, como son por ejemplo, las normas o definiciones científicas, donde predomina el significado de lo verdadero o lo falso, de lo correcto o incorrecto, etc. En estas circunstancias, toda organización social debe ser sometida a valoración que ponga en juicio de valor si determinadas estructuras han alcanzado la condición satisfactoria que se esperaba en sus procesos operativos. Estas reflexiones nos conducen a la necesidad de evaluar permanentemente la práctica y la operación de todo organismo o estructura que ponga en ejercicio cualquier sistema que se traduzca en decisiones, acciones, principios, etc, de todo aquello relacionado con la vida institucional en el ámbito de lo social.

Consecuentemente, es complejo y difícil el análisis de las citadas estructuras de organización social, pero necesitamos poner en práctica ese análisis, para ir perfeccionando, en la medida de lo posible, los resultados esperados.

En el caso de Conarte, es evidente que su operación lleva algún tiempo sin evaluarse y sin que se propongan modificaciones o cambios en busca del mejoramiento de lo existente. Para establecer a los consejeros electos y a los designados, la norma legal dispone que deben cumplirse determinadas condiciones o requisitos para que se pueda producir la elección o la designación. Otro aspecto relacionado con la operación cultural debe acotar el ámbito de ejecución de un cuerpo colegiado, en el que se distingan con claridad las fronteras que dividen lo que está sujeto a una participación de carácter colectivo para tomar acuerdos y decisiones y que es aquello que corresponde a una decisión individual de autoridad.

Como estos, son varios aspectos los que merecerían evaluarse y juzgarse para identificar cómo se puede alcanzar un mejoramiento en los procesos operativos de una política cultural.

Estas ideas y muchas más que deberían ponerse en el campo de la discusión y el análisis quizá pudieran obtener, en un proceso reflexivo y con juicios de valor, las posibles cambios para entender y juzgar qué procede o no para mejorar y superar la operación de Conarte.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

¿Cómo administrar la cultura?

fotoluisfrias

Las leyes en general y más las que rigen los organismos públicos, tienen su génesis en el diseño tras bambalinas que realizan personajes o escribanos que siguen los dictados del gobernante en turno, o la de un técnico que propone, analiza, prospectiva y sugiere los temas a deliberar por el legislativo; pocas son las iniciativas ciudadanas que llegan a buen puerto. En esta colaboración pretendo ir más allá de escribanos y técnicos, por lo que sugiero una temática mínima que auxilie en el proceso revisor de las normas que dictan la forma a regular la administración de la cultura en la entidad.

En principio, los agentes de la administración gubernamental sólo puede hacer lo que la ley expresamente le indica, por lo que la política legislativa debe ser muy clara, para precisar los alcances de lo público en cuanto a este tema tan complejo, más aún ante la multiplicidad de planos que se deben considerar como elemento inmanente de la actividad humana.

Para diseñar una iniciativa de ley, hay que revisar pasado y presente normativos y así estar en aptitud de construir en un contexto primariamente legal, con un ánimo crítico e incluyente; por lo que saludo el ejercicio convocado por Xavier Araiza y presento algunas ideas, bajo el entendido de que no hay un modelo exprofeso; como ingenieros legislativos, hay muchos aspectos a considerar y si mueves alguno, el resto del diseño modelado se transforma en juego de nunca acabar, veamos.

Concepto de cultura y legislación.

Podríamos empezar desde el corpus de la norma cultural y al tratar de definir su ámbito, lo primero que encontramos es el carácter polisémico del término "cultura", es más, constitucionalmente no podemos constreñirlo, dado el carácter pluricultural de la nación y que además está prohibida la discriminación por cualquier causa o razón que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. Estos principios incorporados a la Constitución desde el 2001, nos obligan a revisar y adecuar todas las normas secundarias para garantizar la inclusión de los valores del pluralismo cultural y de género, en las formas internas de convivencia y organización social, económica, política y cultural.

La cultura tiene que ver con nuestra cosmovisión; con el saber y el conocer, como herramientas contra la ignorancia, pero el saber puede versar sobre muchas cosas y existen diversos tipos y grados de conocimiento como doxa y episteme, lo que nos llevó a que en la Constitución del 17 se establecieran bases para la orientación de la cultura, por eso, sin caer en dogmatismos, no podemos dar ni un paso atrás en los principios que la rigen y la atan a la educación, pues todos tenemos derecho a recibir educación laica y gratuita, que tenda a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomente el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

Conforme a la máxima ley en el país, el criterio que orientará a esa educación: "se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además, será democrática, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; será nacional, en cuanto —sin hostilidades ni exclusivismos— atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura", y

"Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos"

Con los postulados transcritos podemos definir que la Constitución mexicana trata la orientación educativa y cultural de una manera particular, pues obliga al gobierno a atender todos los tipos y modalidades educativos, a apoyar la investigación científica y tecnológica, así como a alentar el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura, puntualizando que las universidades públicas tendrán la responsabilidad de difundir la cultura de acuerdo con los principios referidos, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas.

Con lo hasta aquí expuesto reitero que el tamaño del objeto a legislar denominado "cultura" es muy amplio y en principio se podría concebir muy unido a la materia educativa, por eso, la valoración entre lo público y lo privado es fundamental para armonizar el quehacer gubernamental y sus siempre limitados recursos con las ingentes necesidades sociales y el escaso cumplimiento de las obligaciones ciudadanas. Un resultado materializado satisfactoriamente, podrá por sí mismo constituir un valor de desarrollo, cohesión social y de paz. La UNESCO precisa que la diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible.

Antes de cerrar este apartado, insisto en que la revisión de la legislación secundaria nacional y local en la materia, debe incorporar los postulados constitucionales para anclar la cultura en todas las políticas de desarrollo, ya conciernan a la educación, las ciencias, la comunicación, la salud, el medio ambiente, el turismo, cultura de la legalidad, acervo bibliográfico y en suma, a la creación de ciudadanía, para contribuir a la reducción de la pobreza.

Adicionalmente, bajo el principio de supremacía constitucional, deben considerarse los tratados y convenios internacionales suscritos por nuestra nación, para que se internalicen en nuestra legislación y garantizar normativamente el que toda persona, como miembro de la sociedad: a). Satisfaga sus derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad; b). Pueda tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, goce de las artes y sea partícipe del progreso científico y sus beneficios, y c). Tenga derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora. Todo en los términos de lo dispuesto por la Declaración Universal de Derechos Humanos; en tal sentido será indispensable considerar la Compilación de Instrumentos Internacionales firmados y ratificados por México, particularmente aquellos suscritos en materia de derechos económicos, sociales y culturales.

Objeto y naturaleza de CONARTE.

Atendamos el conjunto normativo vigente en los planos internacional, constitucional y local en materia de cultura, así como su orientación y lo contrastamos con la forma en que el Gobierno del Estado de Nuevo León atiende el fenómeno cultural, veremos que en cuanto al poder legislativo, las normas están dispersas y poco actualizadas; en cuanto al poder ejecutivo, la multiplicidad de normas propicia yuxtaposición de competencias entre las dependencias y dispendio de recursos, dejando limitado al CONARTE, principal ente responsable en la materia.

Conforme al artículo segundo de la Ley que le da creación, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, tiene por objeto: "propiciar y estimular las expresiones artísticas, la cultura popular y las diversas manifestaciones que propendan a la preservación y enriquecimiento de la cultura en Nuevo León; proteger, conservar y difundir el patrimonio cultural del Estado; y promover los valores culturales de la sociedad nuevoleonesa".

El objeto tan genérico del organismo, se ve limitado por la carencia de disposiciones normativas que indiquen expresamente cómo lograr la desiderata planteada en el apartado previo de esta colaboración. Esto se debe en parte a la naturaleza descentralizada del organismo. Como es conocido, la administración descentralizada, tiene por objeto auxiliar a la administración central en el cumplimiento de una o varias atribuciones que originalmente tiene ésta asignadas, en ese sentido, CONARTE no tiene atribuciones e imperio suficiente para el cabal cumplimiento de sus objetivos, pues si bien goza de personalidad jurídica y patrimonio propio, no es propiamente una autoridad, sino que más bien es un auxiliar operativo del Ejecutivo en el ejercicio de sus funciones.

Más limitaciones aún: CONARTE, como entidad de la administración paraestatal, debe agruparse en el sector desarrollo social y sus relaciones con el Ejecutivo, en cumplimiento a las disposiciones legales aplicables se realizarán, en su caso, a través de la dependencia que se designe como coordinador del sector correspondiente.

De lo expuesto en este apartado, el debate se ubica en centralizar o mantener descentralizadas las funciones públicas en materia cultural, así como definir si es recomendable dotar a CONARTE de un conjunto de disposiciones legales que clarifiquen su objeto y fortalezca sus facultades en el cumplimiento del mismo; esto incluye un nuevo Reglamento y normas que faciliten la transparencia y la rendición de cuentas.

Además de que se deben redefinir concurrentemente las competencias entre federación, estado, entes constitucionalmente autónomos y municipios dentro de la materia.

La Ley de Fomento Cultural del Distrito Federal representa un caso normativo a considerar, en la medida que regula las acciones de fomento y de desarrollo cultural bajo principios rectores, entre los que la cultura es patrimonio de la sociedad y su preservación, promoción y difusión, corresponde a las autoridades, a las instituciones públicas y privadas, a las organizaciones de la sociedad civil y, en general, a todos los habitantes del Distrito Federal.

Patrimonio, Ingresos y Egresos de CONARTE.

Al igual que los demás órganos descentralizados de la administración paraestatal, el patrimonio de este descentralizado se constituye de manera similar: I.- Los bienes muebles e inmuebles que por cualquier título adquiera para la consecución de sus fines; II.- Las aportaciones, transferencias, donaciones y subsidios que hagan a su favor los Gobiernos Federal, Estatal y Municipales y los que obtengan de las instituciones o personas públicas o privadas; III.- Los ingresos que obtenga por concepto de rentas, cuotas de recuperación, tarifas, contraprestaciones por los servicios, así como los cobros de incorporación y todos los demás que procedan con motivo de la realización de su objeto, y IV.- Los créditos que obtenga y los bienes y derechos que adquiera legalmente.

La historia normativa indica que en junio de 1995, dentro de la administración del Gobernador Sócrates Rizzo, se publicó el decreto que contiene la Ley de CONARTE; en su artículo segundo transitorio, se estableció el tránsito patrimonial del sector central al paraestatal, al indicar que los bienes que se encontraban en posesión y uso de la Subsecretaría de Cultura, incluyendo aquellos relacionados con la materia cultural aún y cuando estuviesen adscritos a otras dependencias, así como los recursos financieros y presupuestales asignados a la Subsecretaría referida, serán administrados por el Consejo para la Cultura, conservando el Gobierno del Estado el derecho de propiedad y el pleno dominio sobre los bienes inmuebles, quedando en indefinición la administración del patrimonio artístico, arqueológico e histórico, agravando así el vacío normativo.

Ingresos y egresos han quedado desvinculados de la planeación financiera, entendida legalmente como un medio para la consecución eficaz de los fines del Estado, basada en principios que deben propugnar por el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; el sector cultura no es respetado en el diseño y autorización de sus presupuestos ni por el poder Ejecutivo ni por el Legislativo; se transgrede la Ley de Administración Financiera y se supedita al sector cultural a los vaivenes de los recortes presupuestales, haciendo discusiones partidistas que se traducen en desdén de las necesidades sociales básicas y de las políticas de género y a favor de los pueblos indígenas. La misma suerte corre el capítulo del endeudamiento, particularmente frente a las obligaciones contraídas a raíz del Fórum Universal de las Culturas, incluida su Fundación. Pero esto tampoco es privativo del presupuesto local, recordemos la experiencia con el federal, correspondiente al ejercicio del 2007 y los ataques a la UNAM y el intento de recortar en un 33 por ciento el presupuesto destinado a cultura con lo cual se afectó al CONACULTA, el INAH , el INBA, los Canales 11 y 22 y, en general, a la industria cinematográfica

Por otra parte, un principio de las finanzas públicas es la óptima proporción entre el gasto corriente y el de inversión; la traducción de este fundamento al ámbito del quehacer cultural, es una tarea normativa forzosa para garantizar la transparencia y evitar el financiamiento de entidades privadas que lucran a costa del dispendio de los recursos públicos mediante la exclusividad y la organización de pomposas fiestas privadas.

Otro renglón importante en materia presupuestal es incorporar la perspectiva de género así como un porcentaje mínimo del productointerno o del presupuesto total para destinarlo a la cultura, conforme lo recomiendan los Organismos Multinacionales.

Gobierno y Funcionamiento de CONARTE.

Si bien es cierto que la "ciudanización" de la forma de gobierno de Conarte en su tiempo fue trascendente para la comunidad artística en la medida que se convocaron ciudadanos y artistas, es necesario avanzar en ese modelo y permitir que éstos verdaderamente incidan en la forma de decidir los destinos del Organismo; de nada sirve que exista oposición si finalmente no es tomada en cuenta en un sano debate de la ideas.

Por la forma de construcción de su gobierno, el control es eminentemente ejercido por el Ejecutivo.

Ahora, bien en atención a la atribución de sus funciones, es preciso hacer un análisis exhaustivo de las que se contienen en el artículo 3 de la Ley que rige a CONARTE y distinguir entre lo que son realmente atribuciones funciones y actividades, fortaleciendo al Organismo y pasando las dos últimas a Reglamento. Además debe de transformarse la tendencia a la concursitos y encontrar mejores formas de fomento cultural, que incida en la diversidad social.

El mismo criterio puede operar en cuanto a la distribución de competencias entre los distintos gremios y áreas de la Entidad, esto por las distintas necesidades del ámbito artístico y cultural, así como la necesidad de vincularse con otras instancias sociales y de Gobierno.

En fin, se requiere una nueva norma que haga las funciones de una red que permita armonizar todos los ámbitos que tienen que ver con lo cultural y lo artístico, incorporando los derechos de tercera generación, las reformas constitucionales y particularmente lo atinente a los derechos lingüisticos de nuestro pueblo. Defendamos y propiciemos la diversidad.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

TV y Radio Nuevo León como dos aún no nacidos

...a José Garza, el "culpable" fotongel

de que yo llegara al Canal 28.

 Las ideas que voy a tratar, prácticamente son las mismas que ya escribí hace dos años en Los Tubos, han cambiado poco pero la problemática respecto a TV y Radio N.L. se ha agudizado y las respuestas y soluciones son más urgentes hoy cuando comienza la carrera por la gubernatura en nuestro Estado, y una redefinición del papel que estos medios cumplen es más que necesaria, inaplazable.

Cuando se me invitó a hablar sobre la necesidad de replanteamiento que tiene en este momento el proyecto del Consejo Para la Cultura y las Artes de Nuevo León volvió a surgir la discusión acerca del papel que podrían jugar en su redefinición una TV y Radio Nuevo León, más cercanos al Conarte y mejor regulados por un nuevo proyecto de ley que los convirtiera en piezas centrales del Conarte y las políticas culturales del siglo XXI.

Siento que está por verse si es sólo un mayor acercamiento o un depender del Conarte lo que estos medios requieren; siempre he pensado que no sólo se trata de hacer una radio o una televisión "artísticas" para llegar a un mejor cometido de estos medios públicos, pero también tengo claro que estos medios públicos requieren urgentemente una redefinición de su papel y el Conarte replanteado, debería de tener una incidencia mayor en el futuro de estos.

El problema fundamental hoy es que desde hace más de una década, la discusión pública sobre Radio y Tv Nuevo León, se ha ido haciendo prácticamente nula. Algunas voces surgieron hace dos años cuando se hablaba de que ya no se programaría música clásica en Opus 102.1, pero por ejemplo nadie ha notado la descomposición del antes canal 28.

Unas cuantas décenas de personas hacen hoy operar estos canales, pero cada vez son menos los capaces de darle un cauce distinto, simplemente muchos han abandonado el barco. En este instante el padecimiento crónico de una dirección eternizada en la figura de Iñaki Alzugaray, radicaliza el problema, y la casi secreta y silenciada "unificación" de los roles directrices de la radio y la televisión estatales en los últimos meses de la actual administración, suponen una concentración del poco poder que suponen estos medios, pero que beneficia sin cuestionamientos posibles a Alzugaray Arregui y a los dos o tres que lo flanquean.

Históricamente la separación de estas dos instancias, radio y televisión, había significado una casi saludable diferenciación de proyectos y alcances, siendo la radio de alguna forma un medio más beneficiado por la atención ciudadana, con expertos en música y periodistas de diversas líneas. Hoy mucha de esa gente se fue decepcionada y los que quedan no pueden atreverse a contrastar una línea de fuerza que impide volver a retomar un proyecto coherente (¿existió alguna vez?).

El antes canal 28 , es el ejemplo del "estilo" de dirección que ha sumido en la pobreza periodística una televisión pública hoy más que grisácea, reducto de manoseo y quietismo, pasarela y taller de jóvenes reporteros y conductores, luego "mejor" aprovechados por los medios privados, lumpen re-make de fórmulas probadas y una barra de programación "administrada" como desde un escondite. Los logros de Iñaki, son la tranmisión satelital a los municipios, el dudoso "rating" y los sueldos de los camarógrafos, pero aún así, el ex-Canal 28 supura, más que cualquier otra cosa.

Lo que señalé hace dos años en Los Tubos partía de la noción de que Radio y TV Nuevo León son dos instancias que representan un privilegio para una sociedad como la nuestra. Este privilegio se basa en los alcances que tuvieron en el pasado y que por suerte mantienen aunque sea germinalmente, es decir, como no han sido utilizados aún respecto al potencial que suponen, sino que lo han prefigurado cuando en momentos han dado lugar a una cierta preferencia en una sociedad que paracería no importarle este tipo de medios, Radio y TV Nuevo León deben ser percibidos como dos proyectos no-natos en estos momentos y por lo tanto están a tiempo de ser revalidados.

Independientemente de que no han podido nunca sacudirse la imagen de "gobiernistas", y que más terriblemente, quienes ahí trabajan , hacen su labor desde un "miedo tácito" cosa aprovechada por los directivos para "instar amablemente" a no salirse del huacal y de la línea que les marcan, siempre han tenido también, por una extraña situación y una peculiar suerte, aires de alternativa comunicacional.

Las esferas de las artes, los ámbitos universitarios, las instituciones públicas y privadas de divulgación y promoción de las artes, siempre se han sentido a gusto de tener un Canal 28 ( o 35 en cable u lo que sea) y un Opus 102; les gusta verse ahí, y a la gente le gusta tener como punto de referencia para la vida cultural en la ciudad, el acercamiento a estos dos medios de comunicación. Es decir, representan un valor social reconocido.

Pero al mismo tiempo , esos públicos, esas instituciones, esos artistas locales, son culpables de que esos medios tengan una doble cara y un doble accionar. Por un lado el miedo tácito y la autocensura, por otro lado la identificación con el "gobiernismo" y el pensar que estos medios son sólo asunto de la administración en turno aunque representen una alternativa, ha impedido que la opinión pública tome cartas en el asunto y reclame una participación más real en el rumbo que estos medios deban tomar.

Podría decirse que los ámbitos culturales en la sociedad nuevoleonesa se han conformado con la cara vista de estos medios, y han decidido no cuestionar y no conocer la cara oculta; pero este no es el problema, sino que al no conocer el interior no se convocan las posibilidades de evolución y de mejora de estos medios, es decir, parece que funcionan en automático, cuando en realidad, son fruto de reflujos políticos que han ido poco a poco logrando su marginación y su reducción a meros medios remolque.

Hoy es imperioso abrir inmediatamente el debate sobre estos medios, en el que se sacuda el escondrijo en el que viven y tanto legisladores, representantes de Conarte, como del Consejo de Desarrollo Social, artistas de diversas disciplinas, comunicólogos de las Universidades, miembros de la sociedad civil, trabajadores y profesionales de estos dos medios e inclusive posibles particulares o miembros de fundaciones que pudieran promover la donación de recursos, le den respiración a un tema que es sustancial para una posible modificación de las políticas culturales en el futuro nuevo gobierno estatal.

Aquí propongo sólo dos ejes de discusión que se entrecruzan, uno es más teórico y el otro es más contextual, estos no son los únicos posibles y en todo caso tratan de ser cuando menos dos temas de debate para abrir el abanico a varios más que darían cauce a una discusión que ya no puede esperar:

1.- Más teórico:

Un medio cultural o una radio y una televisión cultural en estos momentos tienen un campo de acción múltiple y una tarea muy amplia, difundir, divulgar, inclusive promover el reconocimiento de la diversidad de opciones culturales, lo que les asegura, un libre y espacioso movimiento en el tiempo y una carga amplia en opciones de producción, es decir, dan lugar a proyectos varios, a proyectos incluso cambiantes, por lo tanto dan lugar a que diversos ámbitos sociales diseñen diferentes tipos de fines y por cierto, programación para ellos.

Un campo de acción nuevo que por ejemplo es el que han abierto ya las diferentes perspectivas del quehacer social expreso en producciones multimediáticas que posibilitan ya las nuevas tecnologías de la comunicación. Los jóvenes, los indígenas, los ancianos, las redes sociales de muchas partes del mundo, crean a menudo en la independencia, a veces en la marginalidad, blogs, documentos radiofónicos, vídeo documentales, etc., que están marcando la pauta y hacen necesaria la redefinición del papel de los medios públicos tradicionales.

El horizonte de la diversidad que estos nuevos medios "alternativos" de producción, emisión y recepción han abierto, le da una tarea extra a los medios públicos, porque no se trata sólo de captar en un simil o integrar a su accionar, lo que esta diversidad supone, sino que le dan un campo de experiencias nuevo, en donde se puede mover y colaborar al enriquecimiento de la socialidad y por supuesto contribuir a las exigencias de acuerdo, solidaridad, civilidad y legitimidad que los ámbitos sociales están planteando.

El campo de acción de los medios públicos, es esta nueva socialidad, y por lo tanto se debe dar en la coexistencia con estas nuevas alternativas comunicacionales. Ya no puede ni rescatarlas ideológica y políticamente, tampoco puede impostarlas, tampoco puede recuperar sus contenidos para "normalizarlos" y ofrecerlos decantados. Tiene por necesidad que expresar esas exigencias y ofrecerse a sí mismos como parte de esa amplitud de experiencias, son uno entre muchas opciones y por lo tanto tiene que estar a la altura de esas mismas circunstancias; el medio público es también un fragmento de diversidad.

El campo tradicionalmente llamado "cultural" como difusión de las artes, en el que están basados nuestros medios públicos, daría entonces paso a una nueva noción de "cultura popular" que no descarta por supuesto las grandes tradiciones artísticas , los grandes relatos historiográficos, los foclores en uso y en desuso, sino que se convierte en un punto de contacto y a la vez de fuga, de las transformaciones que implican las nuevas relaciones sociales, transversales, multívocas: nuevas y viejas músicas híbridas, nuevas narraciones populares imbricadas, intersección de culturas como traducciones móviles, incluídas las tergiversaciones de la sensibilidad, tan importantes para comprender las nuevas estéticas, los movimientos transitorios de generación de sentido cultural, etc.

Este campo de acción es también una nueva temporalidad para los medios públicos, porque no se agota en un "concepto" o en una "política cultural" de línea, sino que "pone en juego" o en "flujo" al medio mismo, lo hace redefinirse a cada momento, lo hace redireccionarse, le da motivos, le da opciones de programación, pero también lo convierte en un fragmento móvil que a su vez redefine el campo cultural y es justamente ahí en donde radica la necesidad de hacer que estos medios públicos sean observatorios ciudadanos y por lo tanto co-dirigidos por el Estado y la Sociedad.

El que los medios públicos sean a la vez punto de llegada y pivote de una nueva concepción de la cultura, en un sentido renovado de la noción de cultura popular, el que sean "fragmentos móviles" supone que su papel es incluir pero también provocar la diversidad, pues una cosa es exponer, publicar, y otra cosa es salir, expandir, hacer hablar.

En Nuevo León hay hoy una sociedad más compleja de lo que se cree, que necesita unos medios públicos a la altura de su tiempo, pero en este mismo instante esos medios públicos ni representan, ni expresan, quizás ni siquiera intuyen, en donde reside esa complejidad, y de ese mismo modo cometen la misma exclusión y reproducen la misma ceguera que los medios de comunicación comercializados, que siguen creando ellos mismos el márgen que supuestamente representa y caracteriza a nuestra sociedad, aunque a su vez la sociedad y la cultura de esta región comiencen ya a desbordar esos márgenes.

2.- Más contextual.

Esta profusión, esta salida de los márgenes de la caracterización que los medios de comunicación masiva locales mantienen de una sociedad, que sin embargo está cambiando, de una sociedad que quizás ya es otra, que ya son "otras", en esa profusión de identidades pues, surge la posibilidad del nuevo contexto en el que se desenvolverían ya nuestros medios públicos.

En los últimos años, las tres principales Universidades locales han lanzado sus respectivos medios "culturales", un mucho similares al esquema iniciado en la localidad por Radio y TV Nuevo León. La problemática las alcanza a todas estas iniciativas de la misma manera que a nuestros medios públicos, están presas de un modelo de medio cultural que no representa las nuevas realidades, cuando mucho, las intuye.

Dejemos a un lado el caso de la UANL, cuyos dos medios arrastran un lastre desde su creación, que están en manos de la Facultad de Ingeniería Mecánica, y no tienen participación real de la comunidad artística y de humanidades de la Universidad. Es la iniciativa más difuminada, menos clara, por cierto más escondida o debiera decir, menos pública. Son un coto de poder, un ejemplo del cacicazgo más arcáico posible, como muchas "zonas" universitarias.

El caso de Radio UdeM y de Frecuencia Tec, que ya cuentan con un alcance mayor en el espectro radiofónico, ambos proyectos tienen un corte ingenuo y quizás muy autolimitado, pero también han puesto en evidencia la necesidad de alternativas al esquema cerrado de Radio Nuevo León, basado en la música clásica. Radio UdeM y Frecuencia Tec, están sobrepasando por los costados el modelo obsoleto de la música clásica como eje de la radio cultural y ya ensayan nuevas posibilidades: basados en experiecias juveniles, en relación con las nuevas formas de emisión por internet, suenan frescas aunque la censura y el acato son parte primordial de su existencia.

A lo que voy es que si se quiere renovar el concepto y la realidad de los medios públicos y de los medios colegiales en nuestra sociedad, lo que está por hacerse, está por hacerse en primera instancia en la Radio y en la Tv de Nuevo León. Son estos dos medios los que tienen la fuerza y cierto carácter, asimismo tienen el tipo de transmisión y cierta legitimidad que les permitiría avanzar en un terreno en el que las radios colegiales apenas pisan, pero que podrían también abonar y con un proyecto ambicioso quizás hasta superar, aunque se antoja menos fácil por el mismo modo de pensar de las instituciones de educación privada; insisto la UANL pasaría como inexistente y no se vislumbra que acaso se equipare a la experiencia de las otras dos Universidades.

Es también importante que los expertos en la comunicación local, y los analistas de las nuevas realidades mediáticas, nos hablen de las posibilidades de los medios universitarios, pues de ellas mismas como instituciones educativas saldrían las alternativas, esa es su ventaja.

Lo que da otro tipo de ventaja a Radio y TV Nuevo León respecto a la televisión y radio comerciales y respecto a las radios colegiales, no es el modelo de medio cultural, sino las posibles experiencias que están en sus manos, porque defender su permanencia es justamente defender una optativa cultural, es ahí en donde no sólo reflejarían el acontecer artístico de la ciudad, donde no sólo serían la tribuna de lo diverso, sino el pivote de un reactivarse de un nuevo periodismo cultural y de las experiencias de interacción que esos ámbitos sociales ahora requieren.

El modelo informativo de los noticieros televisivos y radiofónicos comercializados, reconduce a la opinión pública hacia una especie de "idiosincracia en funcionamiento" que no sólo hace que los públicos atiendan al medio cuando informa , sino que los hace "interactuar" con este y "configurar" lo que parece un modo de vida compartido, logrando una especie de "identidad en acción" , que identifica completamente en el discurso mediático labor informativa con acción social, con correspondencia identitaria con consenso social.

Dejando a un lado su "populismo" en extremo, de noticieros basados en la sangre y en la violencia, los medios comercializados chantajean con el argumento de que eso es lo que quieren los públicos, pero cada vez más hay ámbitos de esta sociedad que dejan de estar a gusto con la forma en que los medios deciden el listado de identidades que se expresan supuestamente a través de ellos, hay identidades que no son reconocidas por estos medios y por ende no están expresas, mucho menos tienen posibilidad de debatir sus posiciones dentro de estos.

El Norte es un periódico que nos ofrece un caso paradigmático. ¿Por qué una sociedad de millones de habitantes se siente tan cómoda con la evidente y parcial forma de ver las cosas que la anteojera de un periódico tiene? Sencillamente porque caracteriza eso, la comodidad del manejo de las formas de opinión, lo resuelto de ser un medio concentrador de todas las energías del debate social y cultural, debate al que nuestra sociedad tiene mucho miedo.

Pero hoy en día surgen en nuestra misma ciudad y buscan ejercer su derecho a la cultura y buscan ver representada su cultura, otros ámbitos que son el terreno en el cual nuestros medios públicos deben de internarse. No todos estos ámbitos están exigiendo combativamente su inclusión, no todo es beligerancia cultural, por eso mismo no todos estos ámbitos pueden incluso reconocer su derecho a luchar por verse expresos, aunque sí es cierto que están luchando y están ampliando su horizonte gracias a lo que señalamos arriba, el tener a su alcance las nuevas formas de producción, emisión y recepción basados en la tecnología digital.

Nuestros medios públicos en concreto Radio y TV Nuevo León tienen una verdadera opción de ser experimentos del debate socio-cultural, porque en un momento dado, este se expresa ya abiertamente en la sociedad nuevoleonesa pero no lo hace ya desde los ámbitos culturales oficiales y probados, el debate y la necesidad de reconocimiento está comenzando a salirse de los cauces políticos tradicionales y convertirse en experiencia de vida, estamos buscando a como de lugar redefinirnos culturalmente.

No sólo dándole cabida a experiencias de "cultura marginal" como por voluntad, sino que estamos rodeados de experiencias sociales y de cultura "excluidas" , como señaló Castillo Berthier en las recientes Jornadas de la Juventud que organizó el Consejo de Desarrollo Social; necesitamos en Nuevo León varios conceptos de juventud ampliando el horizonte de su definición, necesitamos varios conceptos de cultura y sociedad abriendo las estructuras idiosincráticas por principio, abriendo la imagen que tenemos de nosotros mismos en un abanico de optativas y de asunción respetuosa pero respetada también.

Si los medios reconocen ello y activan la voz de esas nuevas experiencias, son precisamente un apoyo para evitar el conflicto social grave que supondría la permanencia en una sociedad cerrada, embalada en un modelo de vida que ya no opera y devuelta en imagen y semejanza sólo como cadáver, que es lo que nos está pasando en este instante. No es una metáfora, para salir del simple conteo diario de accidentes y de cadáveres, hacen falta unos medios públicos que cuenten las historias culturales que se ejercen como modos diversos y diversas opciones de vida.

La necesidad de legitimidad social y política es también cultural, o mejor dicho, pasa por la defensa de la legitimidad cultural. Unos medios públicos atentos a esto son parte de un ideario de civilidad en flujo , que se opone al modelo de "idiosincracia en tiempo real" de los medios masivos comerciales, y en ese sentido su labor pública y en un sentido estricto de política pública, se extiende a la consolidación de su quehacer como un agente de la civilidad en acción real, sostenida en el tiempo.

Ese es el privilegio contextual de nuestros medios públicos, que ya existen como experiencias mediáticas pero les hace falta gestarse como proyectos públicos, nacer como nuevas aportaciones, como intentos de madurez social, cosa que tienen a la mano, pues ya no se exige de ellos lo de antaño. Hoy en día, Radio y TV Nuevo León están preparados para ser un proyecto público independiente de la línea del Gobierno Estatal, porque este ya no necesita "valerse de ellos" , creo que hace tiempo que estos medios incluso ahí, no son bien vistos, son soportados, son mantenidos en grado cero esperando ser reclamados por alguien que los haga nacer de una vez por todas.

Esa tarea es hoy el de una diversidad de actores sociales y culturales, de promotores y profesionales de la cultura en Nuevo León, de trabajadores y empleados de esos medios, de todos quienes históricamente han aportado su grano de arena en su configuración. Quienes siguen viendo estos medios como un botín político son precisamente aquellos que no comprenden cómo ha cambiado nuestra sociedad, cómo exige otras cosas, quienes no pueden salirse de los esquemas de la discrecionalidad y la superchería mandona excesiva. Ellos saben que están atrincherados, por eso no sacan la cabeza, por eso no dicen esta boca es mía, se encargan más bien de remodelar la casita para que los pocos que siguen adentro sigan sintiéndola como suya, ofreciéndoles en desayunos "compartidos" en el estacionamiento del edificio San Francisco, logros falseados, simples listados de alcances no palpables.

Radio y Televisión de Nuevo León, atraviesan por un periodo de declive y de indiferencia que ya cumple más de diez años, de muchos de nosotros depende que llegue esto a su fin en el año 2010 si no antes. Hay que pensar en Radio y TV Nuevo León como dos proyectos que aún están por hacerse realidad, estamos ante una gran oportunidad de hacer de ellos un ser público y por ello mismo como recién nacidos, con la esperanza de que rindan otros frutos, pero que también los hagamos aprender a que rindan cuentas.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

Conarte, en el exilio

fotobuenaximena

Una vez que el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León comenzó a ganar legitimidad entre los gremios de artistas y éstos decidieron participar en las vocalías, conformando consejos críticos y ciudadanizados, el Gobernador José Natividad González Parás perdió súbitamente el interés en el Conarte y, dejándolo prácticamente en la marginación presupuestal, activó sus múltiples contactos con la Iniciativa Privada, para ahora sí, partir y repartir el pastel a su antojo. "Tenemos que ajustarnos" dijo el Presidente del Consejo, Romeo Flores Caballero, al ser cuestionado por el bajo presupuesto que recibirá en este año 2009, mientras el aparato gubernamental impulsa, con partidas o con gestiones, la privatización de la oferta cultural en Nuevo León.

¿De qué nos sirve tener representaciones lo más independientes y críticas en un exilio forzado? A finales del año pasado, los vocales Felipe Montes, de literatura, Mario Cantú, de teatro y Roberto Maldonado, de fotografía, denunciaron al reportero Gustavo Mendoza Lemus, del periódico Milenio, la ausencia de artistas locales en el programa del Festival Internacional Santa Lucía o "minifórum", que cerró su agenda con un concierto de los Kumbia Kings y que representó un gasto global de 153 millones de pesos. Días después de estas declaraciones, al Conarte le fue aprobado su presupuesto de 156 millones de pesos para el ejercicio 2009, apenas tres millones más de lo que costó el Festival. Significativo, ¿no cree?

Si de algo sirvió el Fórum Universal de las Culturas para la comunidad de artistas locales fue precisamente para evidenciar el menosprecio gubernamental a su talento. Aunque la Fundación Fórum gastó por lo menos 5 mil millones de pesos en el evento, con sueldos nunca antes vistos en la nómina cultural, la partida para ese mismo 2007 que el Conarte otorgó en apoyo a creadores estatales, apenas sumó los 152 mil 300 pesos, ni siquiera el sueldo del controvertido Gastón Melo, primer organizador del evento, quien se propinaba cada mes 220 mil pesos.

Pero el Conarte no sólo fue flagrantemente ignorado por el ostentoso carnaval Fórum, además fue saqueado. Apenas unos días antes de que comenzara el evento, los cheques para talleristas, becarios y artistas con contratos firmados con el Conarte y/o Conaculta desaparecieron del Teatro de la Ciudad. En una franca agresión al valor de su trabajo, los artistas que día con día entregan su trabajo al espíritu de la ciudad, tuvieron que regresar a casa sin un peso, mientras compañías de danza, teatro y orquestas de más de 51 países recibían decorosas retribuciones económicas a cambio de sus espectáculos.

Sin embargo, el Conarte supo respetar angelicalmente los derechos de los museos privados y las instituciones que, en el fatídico 2007, recibieron puntualmente sus 21 millones de pesos, mientras que el teléfono de la Casa de la Cultura estuvo suspendido por falta de pago los últimos meses del año.

Estas lamentables situaciones evidencian la nula autonomía del supuesto órgano desconcentrado, que terminó desplumado y expulsado de la oferta cultural en menos de lo que nos imaginamos. Siendo las vocalías conquistas importantes para la comunidad artística, es importante que quienes sean elegidos para estos espacios sean personas convencidas de la nobleza de participar en una institución pública, que no teman a las represalias a las que usualmente se hace acreedor el artista crítico, y que tejan sus redes solidarias en el interior del organismo. En el Conarte trabajan personas muy valiosas, hoy desmoralizadas por la facilidad con que sus superiores entregaron la autonomía de su trabajo, pero al fin convencidas de la trascendencia de sus esfuerzos.

El problema se inscribe dentro del gran atentado hacia lo público que, paradójicamente, comanda el propio gobierno estatal. La consecuencia más grave de esta lógica privada es que desconoce la vocación social de la cultura y las artes. Dudo que, desde la visión empresarial, se entienda la importancia de estimular la creación artística y la reflexión estética en barrios marginales; antes bien, me preocupa que en estos tiempos electorales se exacerbe el desprecio a la formación cultural de la ciudad, para promover espectáculos vulgares con una inminente intención proselitista.

Que el exilio invite a la resistencia.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)