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El futuro de CONARTE

¿Son los artistas capaces de tomar decisiones?

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Hace unos diez años entré por primera vez en contacto con Conarte y encontré una organización que no tiene igual en todo el país. Lo que la hace diferente es una idea bastante sencilla: establecer un modelo en una institución gubernamental que permita la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones.

Y como cualquier organización democrática que da entrada a la opinión de un gran número de personas, a veces parecería que vive en el caos de Babel, cada quien habla su propio idioma.

Este se ha convertido en el principal argumento de sus detractores, pero sin embargo considero que es al contrario. Es esta variedad de puntos de vista lo que le ha dado su riqueza.

La cultura y el arte en Nuevo León pueden dividirse en dos tiempos: antes y después de Conarte. La manera en que se multiplicaron las actividades tanto relacionadas con la creación como con la promoción cultural y artística creció de manera exponencial a partir de Conarte. Por una parte, los recursos se canalizan de una manera más democrática. Por otra, los mismos creadores y promotores a través de su participación directa multiplican las áreas de interés y destino.

Es así como Conarte, en conjunto con la comunidad artística, ha promovido un amplio rango de programas: ópera y música sinfónica de primera nivel, festivales internacionales en todas las disciplinas artísticas, talleres de cultura popular en zonas marginales urbanas, programas en municipios y promoción de actividades artísticas infantiles que incluyen a municipios y escuelas del área metropolitana de Monterrey.

No es una relación sencilla, pero la participación de los artistas en la toma de decisiones es posible y es una realidad. El resultado es una disminución del favoritismo, difícil de exterminar en nuestro país, pero reducido si los artistas organizados así lo deciden.

Por supuesto que se dan intereses políticos, después de todo hablamos de una institución encargada de política cultural, pero la unilateralidad y verticalidad se ven reducidos en la medida en que los creadores y promotores toman con seriedad su papel y están presentes en la toma de decisiones.

Nos encontramos al final del sexenio y como siempre, el cambio de cabeza a nivel gubernamental significa un nuevo cuestionamiento hacia el papel de esta institución. Por supuesto que para algunos políticos el esquema Conarte es una piedra en el zapato, y para quienes participamos en la vida cultural y artística del estado es una institución que puede mejorar su funcionamiento.

Sin duda debe irse modificando conforme a los requerimientos de la ciudadanía, pero en el sentido de ser más incluyente y más clara en sus políticas culturales, no dando pasos hacia atrás y cerrando la participación de la comunidad.

Somos un país con una fuerte cultura hacia las decisiones verticales, el autoritarismo y el favoritismo. Conarte presenta una opción que se aleja de este modelo. Responder a las dificultades que puede representar trabajar bajo esta opción retrocediendo y aceptando la inevitabilidad de nuestra política de amiguismos es afirmar que no tenemos la inteligencia o capacidad de trabajar de una manera transparente y por el bien común.

Sigo creyendo en la madurez de todos quienes durante años hemos cuestionado la corrupción de nuestro sistema y confiamos en la capacidad de trabajar y llegar a acuerdos a partir de diferentes puntos de vista. Es lo que distingue a Conarte sobre cualquier otra institución cultural en el país y es lo que ha llevado a Nuevo León a un nivel, en cuanto a calidad y cantidad de actividades y programas culturales y artísticos, que no se había experimentado nunca antes en nuestro estado.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

CONARTE y el cine de Nuevo León: nuevas estructuras y anacrónicas mentalidades

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Luego de décadas de bajo impacto de la producción cinematográfica de Nuevo León, a partir del año 2001 emergió un movimiento que a la vuelta de seis años llegó a colocar a este estado como el segundo polo de producción de cine en nuestro país y como un modelo a nivel nacional en lo referente a la organización de los artistas y la consecución de fondos públicos para la creación filmica.

Varias de las películas realizadas por nuevoleoneses entre el 2001 y el 2007 ganaron importantes premios: la película "Así" de Jesús Mario Lozano fue la única película mexicana seleccionada en competencia en el Festival de Cine de Venecia en el 2005 y el documental "De Nadie" de Tin Dirdamal ganó el Ariel y el Premio del Público en Sundance en 2006.

Las realizaciones nuevoleonesas del año 2004 y 2006 representaron el 20 por ciento de la producción nacional mexicana, lo que colocó a Nuevo León como el estado con mayor creación filmica después de la ciudad de México. Y en el contexto del debate por la cultura nacional, los cineastas organizados de Nuevo León logramos presencia nacional al participar con planteamientos para el actual plan nacional de Cultura, así como en el impulso y aprobación del estimulo fiscal del Art. 226 de la ley del ISR que permite a la iniciativa privada invertir sus impuestos en la producción cinematográfica y en 2006 conseguimos que el Congreso de la Unión aprobara la primera partida presupuestal directa para apoyar el cine de una región.

Pero ¿cuáles fueron los factores que confluyeron para propiciar este desarrollo y qué relación tienen con una determinada visión cultural o política?

La notable presencia del cine de Nuevo León de los últimos años en el contexto local, nacional e internacional fue posible gracias a la iniciativa de cineastas que llevaron adelante sus proyectos fílmicos y también fue el resultado de un esfuerzo colectivo de organización de los cineastas y de su activa participación en la toma de decisiones de las políticas culturales de este estado y de México.

Este proceso de organización inició en 2001 con la integración de los realizadores fílmicos de Nuevo León en un Gremio de Cineastas que se propuso como tarea inicial la creación de apoyos gubernamentales y privados para financiar la cinematografía local. Por medio de la elección de su primer representante (honor que me tocó a mí desempeñar por seis años, ya que fui electa y reelecta para un segundo periodo), los cineastas nuevoleoneses iniciaron su participación en la toma de decisiones de las políticas públicas de cine con una agenda de proyectos nutrida y ambiciosa.

Y esto fue posible debido a que en Nuevo León existe una Ley aprobada por el Congreso local –impulsada por la comunidad artística local- y que creó al Consejo para la Cultura y las Artes (CONARTE), y que faculta a los artistas de esta entidad a tomar parte directa en la toma de decisiones de las políticas culturales de esa entidad.

Esta Ley dota al órgano máximo de Cultura de nuestra entidad (CONARTE) con la forma de un Consejo con una estructura horizontal que tiene como propósito garantizar un proceso democrático en la toma de decisiones es única en México. El CONACULTA, en cambio, aunque tiene también el nombre de Consejo, es en realidad un organismo vertical donde no hay participación de los artistas en la toma de decisiones y los consejeros son nombrados de manera discrecional por el presidente. Así que desde ese punto de vista, nuestro Consejo es único en el país.

En CONARTE 12 de las 26 posiciones del Consejo son nombradas por los artistas, quienes eligen mediante votación directa a su representante en las áreas de Cine, Música, Teatro, Artes Plásticas, Literatura, Fotografía y Danza.

Claro que el hecho de que las leyes estén escritas y aprobadas no quiere decir que los funcionarios en turno las acaten siempre y de buena gana; en la tradición vertical autoritaria de nuestro sistema político mexicano, estructuras horizontales como la deCONARTE vienen a ser una amenaza para los funcionarios acostumbrados a ejercer su autoridad sin consultar a nadie y a disponer del presupuesto público como su patrimonio personal.

Los mejores tiempos de Conarte han sido sin duda durante la presidencia de Alejandra Rangel, quien con una verdadera formación intelectual y sin la necesidad de los favores del poder, abrazó la vocación democrática del Consejo y dio paso a la cimentación de una estructura horizontal en la toma de decisiones.

Durante la presidencia de Carolina Farias la vena autoritaria empezó a hacerse notar, intentó expulsarme por participar en la defensa de los derechos de autor, un desplegado publicado por Víctor Hugo Rascón y la SOGEM en mi defensa y en su contra la hizo desistir del intento. Aunque hay que reconocer que en la época de Carolina el Conarte seguía siendo eficiente y cumpliendo en sus plazos de operación de proyectos y convocatorias; luego, nunca mas.

En la administración del maestro Alfonso Rangel los poderes paralelos de Rosa Loyola generaron los conflictos mas escandalosos de Conarte (hasta ese momento, luego los igualarían la desaparición de los lienzos de Ramos Martínez) con la asignación ilegal de 10 millones de pesos de manera discrecional y sin la autorización del pleno del Consejo.

Pero el hecho de que las leyes existan da la posibilidad a los ciudadanos de invocarlas y hacer que se respeten, y en aquel 2004 de la ignominia administrativa de Conarte, los 12 consejeros representantes de los artistas hicimos un frente común, encontramos cheques probatorios y dimos conferencia de prensa a pesar de la amenaza institucional de que iríamos a la cárcel en caso de que difundiéramos la información al publico. Los cheques de la impunidad aparecieron a página completa en la prensa y no hubo ninguna acción legal en nuestra contra (¡nada mas eso faltaba!); los 10 millones se reintegraron bajo el argumento de que "siempre estuvieron ahí" y finalmente la señora Loyola fue removida de su posición en el CONARTE.

Luego vino la administración de Romeo Flores Caballero en la que después de un enfrentamiento entre presidencia y consejeros en la primera junta del pleno, se dieron algunos momentos de diálogo constructivo y otros no tanto.

En el nuevo periodo de consejeros, con Romeo todavía al frente, muchas decisiones se han tomado sin ser consensadas, no sin la complicidad de algún consejero que ha olvidado su compromiso con sus representados y ha preferido apoyar al poder institucional, como Rodrigo González, ex vocal de Cine y ahora funcionario de Conarte. Hecho que sin embargo no ha sido impune y que le ganó a Rodrigo González el repudio de la mayoría de sus agremiados y la consiguiente petición de renuncia, y que en este momento ha generado otra movilización para pedir también su remoción como titular de la nueva oficina de Cine de Conarte.

Pero la expresión manifiesta sobre las situaciones que nos inconforman y la voluntad colectiva de cambio han sido un signo permanente en el Gremio de Cineastas durante los siete años que tiene de funcionar.

Durante los seis años que tuve el honor de estar al frente de los cineastas de Nuevo León defendimos nuestro derecho a participar en la toma de decisiones y con la ley en la mano logramos abrir espacios y que se autorizaran apoyos para los cineastas de nuestro estado.

Mediante una dinámica de permanente consenso en juntas del gremio y por votación directa se tomaban las decisiones entre los agremiados y luego a mí como representante me tocaba exponer y defender esas decisiones colectivas en las juntas plenarias del Consejo.

Luego de seis años de haber estado al frente de mis compañeros es una satisfacción recordar que la gran mayoría de nuestras propuestas y proyectos fueron aprobados, debido a que había el respaldo de una colectividad de cineastas unidos.

En este marco jurídico, los cineastas de Nuevo León, facultados por el Congreso local para tomar parte en la toma de decisiones del CONARTE, hicimos la propuesta de la creación del Fondo de Promoción al Cine de Nuevo León (PROMOCINE), el cual es un fideicomiso que opera con recursos estatales y que tiene como objetivo apoyar exclusivamente la producción de los cineastas nuevoleoneses.

No fue una propuesta que se aceptó de inmediato, por dos años fue necesaria una tarea de sensibilización en la opinión pública y ante las autoridades de Cultura.

En 2002, al tiempo que en el Gremio de Cineastas continuábamos la lucha por un fideicomiso local de producción, también nos involucramos en el debate nacional de los derechos culturales. Un capítulo fue la defensa del estímulo fiscal para los derechos de autor, donde junto con el presidente de la Sociedad de Escritores de México, Víctor Hugo Rascón Banda y las demás sociedades autorales del país, una gran cantidad de creadores de Nuevo León firmamos el manifiesto de Donceles, documento histórico por la lucha de los derechos autorales. Esta lucha tuvo éxito y se recuperó una parte importante de la exención autoral en beneficio de los creadores.

En 2003 como Gremio de Cineastas de Nuevo León realizamos el primer Encuentro Estatal de Cineastas, donde se mostró a nuestra comunidad y autoridades locales que sí había nuevoleoneses formados profesionalmente como cineastas, algunos en escuelas muy prestigiadas a nivel internacional e incluso ganadores de importantes premios como Arturo Ruiz Esparza que había recibido el Oscar Universitario por su película "El Matador", el caso de Víctor Saca que había ganado un Ariel por su cortometraje "Laudate Pueri" y en mi caso, que tuve la oportunidad de estudiar en la Escuela de Cine EICTV de la fundación presidida por García Márquez, y que mi documental "Vu cumpra no tiene sentido" se había ganado el premio "Espiga de Oro" de la organización italiana Cine por la paz. Esta actividad, que era también una demostración de fundamentos, tuvo un fuerte impacto en la comunidad y en las autoridades de Cultura, y finalmente fue aprobada la creación y los recursos económicos del Fideicomiso Estatal Fondo de Apoyo a la Producción Cinematográfica de Nuevo León, PROMOCINE en abril del 2003.

A la fecha nuestro PROMOCINE ha apoyado cuatro películas de largometraje de ficción, dos películas de largometraje documental y 15 películas de cortometraje.

El fideicomiso PROMOCINE es ahora un modelo a seguir en todo el país pues es el único fondo en México que existe para apoyar la producción cinematográfica de un estado. Ofrece apoyos para la producción en las modalidades de cortometraje, largometraje de ficción, largometraje documental y postproducción de largo.

La presencia e importancia del fideicomiso PROMOCINE quedó de manifiesto en el Festival Internacional de Cine de Monterrey 2008, pues en la competencia por el Premio Mejor Largometraje de Nuevo León, de los seis largometrajes en concurso, cuatro fueron producidos por el PROMOCINE, y el ganador fue uno de esos cuatro, la película "Flores para el soldado" dirigida por Javier Garza e Iván García.

Con esta descripción de la organización y activismo de los cineastas nuevoleoneses y la relación que existe con el aumento de la producción fílmica local en Nuevo León, queda de manifiesto que las estructuras de las instituciones públicas de Cultura y las políticas que de ellas emanen tienen una relación directa con los índices de producción fílmica de un estado o nación y en general con su producción cultural.

Queda claro también que una estructura horizontal en la toma de decisiones como la que posee CONARTE, bien defendida permite una dinámica más democrática y una nueva relación poder ↔ideología ↔discurso, que puede ser la alternativa para producir un cine más representativo de nuestra diversidad y con fortaleza para recuperar nuestras pantallas cinematográficas.

La Ley y estructura de CONARTE son un gran logro en materia de CULTURA en Nuevo León. Pero las leyes hay que defenderlas y hacer que se cumplan, asimismo son perfectibles y nuestra Ley de Cultura tiene todavía muchas lagunas e imprecisiones.

Es necesario trabajar en reformas a la Ley y Reglamento de CONARTE, que sean producto de una amplia consulta pública, es necesario la realización de un Foro Público de Revisión y Consulta sobre la Ley de Conarte y las Políticas Culturales de Nuevo León.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

¿Cómo administrar la cultura?

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Las leyes en general y más las que rigen los organismos públicos, tienen su génesis en el diseño tras bambalinas que realizan personajes o escribanos que siguen los dictados del gobernante en turno, o la de un técnico que propone, analiza, prospectiva y sugiere los temas a deliberar por el legislativo; pocas son las iniciativas ciudadanas que llegan a buen puerto. En esta colaboración pretendo ir más allá de escribanos y técnicos, por lo que sugiero una temática mínima que auxilie en el proceso revisor de las normas que dictan la forma a regular la administración de la cultura en la entidad.

En principio, los agentes de la administración gubernamental sólo puede hacer lo que la ley expresamente le indica, por lo que la política legislativa debe ser muy clara, para precisar los alcances de lo público en cuanto a este tema tan complejo, más aún ante la multiplicidad de planos que se deben considerar como elemento inmanente de la actividad humana.

Para diseñar una iniciativa de ley, hay que revisar pasado y presente normativos y así estar en aptitud de construir en un contexto primariamente legal, con un ánimo crítico e incluyente; por lo que saludo el ejercicio convocado por Xavier Araiza y presento algunas ideas, bajo el entendido de que no hay un modelo exprofeso; como ingenieros legislativos, hay muchos aspectos a considerar y si mueves alguno, el resto del diseño modelado se transforma en juego de nunca acabar, veamos.

Concepto de cultura y legislación.

Podríamos empezar desde el corpus de la norma cultural y al tratar de definir su ámbito, lo primero que encontramos es el carácter polisémico del término "cultura", es más, constitucionalmente no podemos constreñirlo, dado el carácter pluricultural de la nación y que además está prohibida la discriminación por cualquier causa o razón que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. Estos principios incorporados a la Constitución desde el 2001, nos obligan a revisar y adecuar todas las normas secundarias para garantizar la inclusión de los valores del pluralismo cultural y de género, en las formas internas de convivencia y organización social, económica, política y cultural.

La cultura tiene que ver con nuestra cosmovisión; con el saber y el conocer, como herramientas contra la ignorancia, pero el saber puede versar sobre muchas cosas y existen diversos tipos y grados de conocimiento como doxa y episteme, lo que nos llevó a que en la Constitución del 17 se establecieran bases para la orientación de la cultura, por eso, sin caer en dogmatismos, no podemos dar ni un paso atrás en los principios que la rigen y la atan a la educación, pues todos tenemos derecho a recibir educación laica y gratuita, que tenda a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomente el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

Conforme a la máxima ley en el país, el criterio que orientará a esa educación: "se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además, será democrática, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; será nacional, en cuanto —sin hostilidades ni exclusivismos— atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura", y

"Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos"

Con los postulados transcritos podemos definir que la Constitución mexicana trata la orientación educativa y cultural de una manera particular, pues obliga al gobierno a atender todos los tipos y modalidades educativos, a apoyar la investigación científica y tecnológica, así como a alentar el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura, puntualizando que las universidades públicas tendrán la responsabilidad de difundir la cultura de acuerdo con los principios referidos, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas.

Con lo hasta aquí expuesto reitero que el tamaño del objeto a legislar denominado "cultura" es muy amplio y en principio se podría concebir muy unido a la materia educativa, por eso, la valoración entre lo público y lo privado es fundamental para armonizar el quehacer gubernamental y sus siempre limitados recursos con las ingentes necesidades sociales y el escaso cumplimiento de las obligaciones ciudadanas. Un resultado materializado satisfactoriamente, podrá por sí mismo constituir un valor de desarrollo, cohesión social y de paz. La UNESCO precisa que la diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible.

Antes de cerrar este apartado, insisto en que la revisión de la legislación secundaria nacional y local en la materia, debe incorporar los postulados constitucionales para anclar la cultura en todas las políticas de desarrollo, ya conciernan a la educación, las ciencias, la comunicación, la salud, el medio ambiente, el turismo, cultura de la legalidad, acervo bibliográfico y en suma, a la creación de ciudadanía, para contribuir a la reducción de la pobreza.

Adicionalmente, bajo el principio de supremacía constitucional, deben considerarse los tratados y convenios internacionales suscritos por nuestra nación, para que se internalicen en nuestra legislación y garantizar normativamente el que toda persona, como miembro de la sociedad: a). Satisfaga sus derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad; b). Pueda tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, goce de las artes y sea partícipe del progreso científico y sus beneficios, y c). Tenga derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora. Todo en los términos de lo dispuesto por la Declaración Universal de Derechos Humanos; en tal sentido será indispensable considerar la Compilación de Instrumentos Internacionales firmados y ratificados por México, particularmente aquellos suscritos en materia de derechos económicos, sociales y culturales.

Objeto y naturaleza de CONARTE.

Atendamos el conjunto normativo vigente en los planos internacional, constitucional y local en materia de cultura, así como su orientación y lo contrastamos con la forma en que el Gobierno del Estado de Nuevo León atiende el fenómeno cultural, veremos que en cuanto al poder legislativo, las normas están dispersas y poco actualizadas; en cuanto al poder ejecutivo, la multiplicidad de normas propicia yuxtaposición de competencias entre las dependencias y dispendio de recursos, dejando limitado al CONARTE, principal ente responsable en la materia.

Conforme al artículo segundo de la Ley que le da creación, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, tiene por objeto: "propiciar y estimular las expresiones artísticas, la cultura popular y las diversas manifestaciones que propendan a la preservación y enriquecimiento de la cultura en Nuevo León; proteger, conservar y difundir el patrimonio cultural del Estado; y promover los valores culturales de la sociedad nuevoleonesa".

El objeto tan genérico del organismo, se ve limitado por la carencia de disposiciones normativas que indiquen expresamente cómo lograr la desiderata planteada en el apartado previo de esta colaboración. Esto se debe en parte a la naturaleza descentralizada del organismo. Como es conocido, la administración descentralizada, tiene por objeto auxiliar a la administración central en el cumplimiento de una o varias atribuciones que originalmente tiene ésta asignadas, en ese sentido, CONARTE no tiene atribuciones e imperio suficiente para el cabal cumplimiento de sus objetivos, pues si bien goza de personalidad jurídica y patrimonio propio, no es propiamente una autoridad, sino que más bien es un auxiliar operativo del Ejecutivo en el ejercicio de sus funciones.

Más limitaciones aún: CONARTE, como entidad de la administración paraestatal, debe agruparse en el sector desarrollo social y sus relaciones con el Ejecutivo, en cumplimiento a las disposiciones legales aplicables se realizarán, en su caso, a través de la dependencia que se designe como coordinador del sector correspondiente.

De lo expuesto en este apartado, el debate se ubica en centralizar o mantener descentralizadas las funciones públicas en materia cultural, así como definir si es recomendable dotar a CONARTE de un conjunto de disposiciones legales que clarifiquen su objeto y fortalezca sus facultades en el cumplimiento del mismo; esto incluye un nuevo Reglamento y normas que faciliten la transparencia y la rendición de cuentas.

Además de que se deben redefinir concurrentemente las competencias entre federación, estado, entes constitucionalmente autónomos y municipios dentro de la materia.

La Ley de Fomento Cultural del Distrito Federal representa un caso normativo a considerar, en la medida que regula las acciones de fomento y de desarrollo cultural bajo principios rectores, entre los que la cultura es patrimonio de la sociedad y su preservación, promoción y difusión, corresponde a las autoridades, a las instituciones públicas y privadas, a las organizaciones de la sociedad civil y, en general, a todos los habitantes del Distrito Federal.

Patrimonio, Ingresos y Egresos de CONARTE.

Al igual que los demás órganos descentralizados de la administración paraestatal, el patrimonio de este descentralizado se constituye de manera similar: I.- Los bienes muebles e inmuebles que por cualquier título adquiera para la consecución de sus fines; II.- Las aportaciones, transferencias, donaciones y subsidios que hagan a su favor los Gobiernos Federal, Estatal y Municipales y los que obtengan de las instituciones o personas públicas o privadas; III.- Los ingresos que obtenga por concepto de rentas, cuotas de recuperación, tarifas, contraprestaciones por los servicios, así como los cobros de incorporación y todos los demás que procedan con motivo de la realización de su objeto, y IV.- Los créditos que obtenga y los bienes y derechos que adquiera legalmente.

La historia normativa indica que en junio de 1995, dentro de la administración del Gobernador Sócrates Rizzo, se publicó el decreto que contiene la Ley de CONARTE; en su artículo segundo transitorio, se estableció el tránsito patrimonial del sector central al paraestatal, al indicar que los bienes que se encontraban en posesión y uso de la Subsecretaría de Cultura, incluyendo aquellos relacionados con la materia cultural aún y cuando estuviesen adscritos a otras dependencias, así como los recursos financieros y presupuestales asignados a la Subsecretaría referida, serán administrados por el Consejo para la Cultura, conservando el Gobierno del Estado el derecho de propiedad y el pleno dominio sobre los bienes inmuebles, quedando en indefinición la administración del patrimonio artístico, arqueológico e histórico, agravando así el vacío normativo.

Ingresos y egresos han quedado desvinculados de la planeación financiera, entendida legalmente como un medio para la consecución eficaz de los fines del Estado, basada en principios que deben propugnar por el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; el sector cultura no es respetado en el diseño y autorización de sus presupuestos ni por el poder Ejecutivo ni por el Legislativo; se transgrede la Ley de Administración Financiera y se supedita al sector cultural a los vaivenes de los recortes presupuestales, haciendo discusiones partidistas que se traducen en desdén de las necesidades sociales básicas y de las políticas de género y a favor de los pueblos indígenas. La misma suerte corre el capítulo del endeudamiento, particularmente frente a las obligaciones contraídas a raíz del Fórum Universal de las Culturas, incluida su Fundación. Pero esto tampoco es privativo del presupuesto local, recordemos la experiencia con el federal, correspondiente al ejercicio del 2007 y los ataques a la UNAM y el intento de recortar en un 33 por ciento el presupuesto destinado a cultura con lo cual se afectó al CONACULTA, el INAH , el INBA, los Canales 11 y 22 y, en general, a la industria cinematográfica

Por otra parte, un principio de las finanzas públicas es la óptima proporción entre el gasto corriente y el de inversión; la traducción de este fundamento al ámbito del quehacer cultural, es una tarea normativa forzosa para garantizar la transparencia y evitar el financiamiento de entidades privadas que lucran a costa del dispendio de los recursos públicos mediante la exclusividad y la organización de pomposas fiestas privadas.

Otro renglón importante en materia presupuestal es incorporar la perspectiva de género así como un porcentaje mínimo del productointerno o del presupuesto total para destinarlo a la cultura, conforme lo recomiendan los Organismos Multinacionales.

Gobierno y Funcionamiento de CONARTE.

Si bien es cierto que la "ciudanización" de la forma de gobierno de Conarte en su tiempo fue trascendente para la comunidad artística en la medida que se convocaron ciudadanos y artistas, es necesario avanzar en ese modelo y permitir que éstos verdaderamente incidan en la forma de decidir los destinos del Organismo; de nada sirve que exista oposición si finalmente no es tomada en cuenta en un sano debate de la ideas.

Por la forma de construcción de su gobierno, el control es eminentemente ejercido por el Ejecutivo.

Ahora, bien en atención a la atribución de sus funciones, es preciso hacer un análisis exhaustivo de las que se contienen en el artículo 3 de la Ley que rige a CONARTE y distinguir entre lo que son realmente atribuciones funciones y actividades, fortaleciendo al Organismo y pasando las dos últimas a Reglamento. Además debe de transformarse la tendencia a la concursitos y encontrar mejores formas de fomento cultural, que incida en la diversidad social.

El mismo criterio puede operar en cuanto a la distribución de competencias entre los distintos gremios y áreas de la Entidad, esto por las distintas necesidades del ámbito artístico y cultural, así como la necesidad de vincularse con otras instancias sociales y de Gobierno.

En fin, se requiere una nueva norma que haga las funciones de una red que permita armonizar todos los ámbitos que tienen que ver con lo cultural y lo artístico, incorporando los derechos de tercera generación, las reformas constitucionales y particularmente lo atinente a los derechos lingüisticos de nuestro pueblo. Defendamos y propiciemos la diversidad.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

Apuntes sobre las Culturas Populares en el plano Institucional

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La fundación del Consejo para la Cultura de Nuevo León activó el proceso por el cual las Culturas Populares adquirieron en la institución un rango de importancia similar al de las llamadas bellas artes. Con la convicción de las dos primeras presidencias del CONARTE (maestra Alejandra Rangel y maestra Carolina Farías) y del equipo de la Coordinación de Proyectos Estratégicos, más tarde Dirección de Culturas Populares, de la importancia de las Culturas Populares como parte medular de la diversidad cultural de Nuevo León. Con la intención de facilitar a los sectores excluidos su acceso a los bienes culturales e impulsar la creatividad en el área de las Culturas Populares, el criterio normativo se centró en brindarles la misma atención y apoyo que el que reciben quienes preservan y crean las llamadas bellas artes.

El soporte teórico del equipo de Culturas Populares siguió la senda de la interculturalidad, que parte del reconocimiento del derecho a la diversidad, el combate a todas las formas de discriminación, y el fortalecimiento de las relaciones dialógicas y equitativas entre los miembros de universos culturales diferentes[1]. Retomamos propuestas de connotados investigadores, entre ellos, Bonfil Batalla (1996) de quien tomamos la caracterización de cultura: "la cultura no es privilegio de personas o grupos, "todos los pueblos, todas las sociedades y todos los grupos humanos tienen cultura" por lo que no se puede hablar de personas incultas, del mismo autor: las Culturas Populares se caracterizan "por ser la cultura de ciertos sectores, esto es, los sectores populares, el pueblo, y si esos sectores se definen a su vez por su relación con otros sectores de la sociedad (los sectores no populares, el no-pueblo), entonces en la naturaleza de esa relación estamos haciendo residir la condición definitoria de lo popular (...) estamos hablando de una relación dominación/subordinación. En este sentido, la relación de subordinación/dominación se traduce "en un acceso diferenciado a los bienes de una cultura".

Era, y es, obvio que la sociedad nuevoleonesa en términos generales utiliza términos lingüísticos, degusta alimentos, tararea y baila composiciones de la cultura popular, también disfruta las fiestas patronales y admira muchas de las nuevas expresiones creadas en el terreno de las Culturas Populares, pero también es obvio que existen modelos culturales excluyentes respecto a las personas que residen zonas marginadas y rurales, un ejemplo de ello son los jóvenes de colonias populares para quienes la educación formal es prácticamente inaccesible por razones económicas[2], carecen de espacios culturales y deportivos[3], pero que en su propio espacio han creado y/o recreado expresiones culturales musicales, dancísticas, modas y estilos de vida retomados por jóvenes de estratos medios y altos, estos jóvenes que forman parte de la dinámica de las Culturas Populares urbanas del área metropolitana, son vistos con recelo por la sociedad si transitan por colonias de estratos medios y altos, o asisten a espacios "cultos".

En esta realidad, uno de los principales objetivos fue apoyar la preservación y las desarrollo de las nuevas creaciones de cultura popular, abrir espacios a los creadores, transmitirles el reconocimiento institucional a sus creaciones e interpretaciones, pero, ¿cómo lograrlo sin fortalecer el paternalismo y evitando que los programas se interpretaran como compensaciones al escaso o nulo acceso de personas, particularmente residentes de colonias populares y de las áreas rurales, a los bienes culturales heredados y de nuevo cuño?,¿cómo lograr que la sociedad en su conjunto respete las diferencias culturales?, las posibilidades para dar respuestas se ramificaron en tres ejes: investigación y capacitación permanente, foros académicos y de opinión, y actividades dirigidas a la comunidad. De mayor dificultad fue la respuesta a la pregunta ¿cómo convencer al total de los miembros del Consejo del CONARTE, que las Culturas Populares en el terreno institucional merecen y requieren del apoyo de los gremios artísticos y de un presupuesto similar al de las bellas artes?, porque el reconocimiento de las Culturas Populares no fue unánime en el CONARTE. Si bien la mayoría de los representantes de los gremios artísticos nos apoyaron –algunos en forma abierta y decidida-, hubo quienes se opusieron enérgicamente a que el CONARTE incluyera en sus programas esta área considerada propia de gente inculta. No obstante estos prejuicios, los programas de Culturas Populares continuaron ampliándose progresivamente.

Dado que las Culturas Populares ha sido un tema poco tratado a nivel académico, la investigación como punto de partida para el diseño y programación de actividades se hacía no sólo necesaria sino indispensable, no obstante el avance tuvo limitaciones presupuestales. A lo largo de ocho años se realizaron las siguientes investigaciones y registros culturales: edición rústica de dos manuales, uno sobre la elaboración de proyectos de investigación, otro relativo a la presentación de proyectos culturales; investigación sobre el consumo cultural de los jóvenes de colonias populares del área metropolitana; en el tema de los indígenas migrantes, Los Mixtecos en Nuevo León publicado en 1997 -libro que originó el interés y apoyo del connotado maestro oaxaqueño Francisco Toledo a los mixtecos que residen en la colonia Héctor Caballero del municipio de Juárez-; investigación sobre los Chicaleros de Galeana cuyo resultado se editó en un libro y en un vídeo; inventario cultural de los municipios que forman las regiones rurales cuyo resultado fue la edición de dos libros sobre la región sur del estado, quedando los correspondientes a las otras regiones en CDs-; registro audiovisual editado en vídeo sobre de la cultura de los siete municipios rurales de la región sur (un vídeo de cada municipio); un registro sobre la utilización del palmito en Bustamante (corte, preparación de la palma, tejido, obra terminada); registro musical por regiones editado en CDs como parte del programa "Nuevo León a través de su música" cuyo objetivo fue apoyar a jóvenes músicos, compositores y/o intérpretes de música popular en diferentes variantes: colombiana, rock y regional.

Con la certidumbre de que los cambios socioculturales no impuestos, transitan por un lento proceso de asimilación y apropiación, la capacitación permanente fue una de las líneas rectoras en la planeación de los talleres de cultura popular. El soporte fue la metodología de la Educación Popular desde la perspectiva de la interculturalidad. De acuerdo a ello, se capacitó a los jóvenes del equipo de Culturas Populares, a los promotores y a quienes formaron los grupos de trabajo en forma de talleres. A la vez, cada promotor aplicó la metodología particular sobre las técnicas que requería su grupo (joyería artesanal, pintura, serigrafía, literatura, artesanías, etcétera). Los talleres crecieron en número y en calidad de los productos obtenidos, de tal forma que en muchos casos comercializaron sus obras en las exposiciones-venta que se abrían a todo público en plazas, espacios culturales y en el Teatro de la Ciudad (nuestra primera solicitud para utilizar el espacio originó un revuelo de veladas negativas y temores respecto a que los asistentes podrían dañar las instalaciones, acción que nunca se presentó).

El trabajo en equipo se fortaleció en los Encuentros de Talleristas que se celebraban en forma periódica teniendo como sede algún municipio rural con la participación de parte del equipo de Culturas Populares, un coordinador del evento, algún investigador invitado y los propios promotores, el resultado fue en todos los casos, un nutrido intercambio de experiencias, la evaluación de lo realizado y propuestas para la continuidad. En el área rural se invitó a los creadores a presentar su obra en exposiciones y foros artísticos en las plazas principales de los municipios. La riqueza que se exhibió en cada ocasión, mostró la preservación de diferentes expresiones de la cultura popular y las nuevas creaciones, aspecto dinámico que muestra los alcances de las Culturas Populares del pasado y del presente, José Manuel Valenzuela (1998) lo describe así: en "las definiciones de los umbrales populares participan nuevos referentes y formas de construcción sociocultural de los espacios (...) los mitos, leyendas y narraciones tradicionales se recrean pero sin desaparecer del todo. Por ello, podemos identificar cambios importantes en la definición de los parámetros desde los cuales se construye lo popular como expresión de las conformaciones de prácticas y sentidos diferentes de los marcos oficiales, dominantes o institucionalizados".

Los foros académicos y de opinión fortalecieron aspectos conceptuales, nos acercaron a las experiencias de vida y la problemática surgida a partir de la intolerancia cultural. En este renglón, se celebraron congresos, encuentros y coloquios con participación de académicos nacionales e internacionales; foros de opinión de creadores y promotores, y de grupos indígenas migrantes en Nuevo León y en otras entidades del país; en todos los casos el debate estuvo abierto a la comunidad que deseara participar.

Las actividades dirigidas a la comunidad se presentaron en forma de: tocadas en espacios alternativos en donde participaban los grupos que así lo desearan; tocadas de rock con grupos constituidos; festivales de Cultura Popular con grupos regionales; actividades artísticas, artesanales, foros, exposiciones celebradas en el Museo de Culturas Populares; espectáculos artísticos (títeres, música, danza, entre otros) en espacios alternativos (calles, plazas, camellones) de colonias populares y en escuelas públicas, celebrados por artistas a modo de retribución a la comunidad por haber obtenido el apoyo del Financiarte o directamente de alguna de las áreas artísticas, el principio fue que el presupuesto del CONARTE proviene de los impuestos que paga la comunidad. Por último, la actividad de mayor dimensión en cuanto el gran número de personas que siempre asistió fue el Convite Norteño, evento en el que no sólo CONARTE sino el gobierno del Estado, hacía público su reconocimiento a alguna persona por su trayectoria como exponente de la cultura popular (Piporro, Celso Piña, Blue Demon, Vianney Valdés y Ramón Ayala recibieron el homenaje), formaban parte de la gran fiesta popular jóvenes luchadores, grupos musicales y de danza de diferente género, sin faltar la venta artesanías, panes, dulces, juguetes, etcétera elaborados por personas de las colonias populares y de los municipios rurales.

Es importante señalar que el trabajo se realizó gracias al equipo de Culturas Populares formado básicamente por jóvenes profesionistas de áreas artísticas y humanistas, comprometidos y dispuestos a proponer, innovar, realizar. No menos importante fue el apoyo de compañeros y compañeras académicos siempre dispuestos a asesorar y participar en las actividades. Al grupo de promotores formado por jóvenes artistas (en las áreas de las bellas artes y de la cultura popular), académicos (áreas artísticas y humanísticas) y promotores culturales con experiencias previas en colonias populares o sencillamente con la voluntad de apoyar el proyecto, se debe en gran medida que el proyecto se consolidara, en la dinámica de sumar al proyecto a quienes compartían nuestros objetivos, descubrimos que eran muchos los jóvenes comprometidos socialmente sin esperar beneficios personales[4].

Para concluir este artículo en el que pretendí proyectar el dinamismo del equipo de Culturas Populares como parte de la institución gubernamental CONARTE, a modo de reflexión a ocho años de distancia, reafirmo que la relación entre Culturas Populares e institucionalidad formal es dialéctica. La institucionalidad formal se proyecta en el ejercicio de las relaciones sociales, en las prácticas laborales, educativas, políticas y socioculturales vinculadas a leyes, normas y regulaciones propias de instituciones gubernamentales u oficiales y las Culturas Populares se caracterizan por la libertad de las expresiones de grupos marginados social, económica y culturalmente en oposición a los grupos dominantes. También reafirmo que las formas de relación pueden amortiguar las diferencias de sentido si éstas son de respeto a las diferencias culturales y de clase, si la institución gubernamental dirige sus apoyos y oportunidades de desarrollo cultural a la población en general sin exclusiones, si las relaciones son horizontales sin presiones de ningún tipo.

A través de los procesos migratorios, la globalización económica y los medios de comunicación, vivimos en un mundo intercultural. El reto es asumir la posibilidad de construir relaciones sociales en base al respeto mutuo y evitar tendencias homologenizantes culturalmente empobrecedoras que obstaculizan el pleno desarrollo social[5].


[1] "Lecturas Complementarias" (2005). Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Instituto Superior La Salle – Urubamba.

[2] La educación formal en los jóvenes de niveles bajo y muy bajo reporta: al 35% con alguna carrera técnica y ningún grado de maestría y doctorado, en el nivel bajo al 5.4% con nivel de licenciatura y ninguno en el nivel muy bajo. María Zebadúa Serra, "Jóvenes de Nuevo León: procesos de institucionalización / desinstitucionalización", en Mónica Valdez González (Compiladora), Instituto Mexicano de la Juventud, México, D. F., 2006.

 

[3] Salvo algunas excepciones en las colonias populares no existen espacios culturales abiertos a los jóvenes. En el área deportiva, la privatización del lecho del río Santa Catarina les canceló en gran medida la oportunidad de practicar algún deporte.

[4] Muchos de los promotores que se sumaron al equipo fueron detectados a través de terceras personas, por su ardua labor en colonias populares sin apoyo institucional, y por medio de las propuestas con las que concursaron en los Programas Financiarte y Fondo Nacional para la Cultura y las Artes que durante la gestión de la maestra Rangel correspondían a la Coordinación de Proyectos Estratégicos. Al tomar posesión la maestra Carolina Farías la Coordinación se transformó en Dirección de Culturas Populares, pasando los programas de concurso a otra Dirección.

 

[5] "Lecturas Complementarias" (2005). Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Instituto Superior La Salle – Urubamba.

 


 

Bibliografía

Bonfil Batalla, Guillermo (1996), "Pensar nuestra cultura", 1ª. Edición 1991, México, D.F., Alianza Editorial.

García Canclini, Néstor (1988), "Tendencias actuales de la cultura en México" en Rodolfo Stavenhagen y Margarita Nolasco (coordinadores), Política cultural para un país multiétnico, México, D. F. SEP, Subsecretaría de Cultura, Dirección General de Culturas Populares, El Colegio de México y Universidad de las Naciones Unidas.

"Lecturas Complementarias" (2005). Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Instituto Superior La Salle – Urubamba.

Valenzuela Arce, José Manuel (1998), "Nuestros Piensos. Culturas populares en la frontera México – Estados Unidos, México, D. F., Culturas Populares de México, Conaculta.

Zebadúa Serra, María (2006), "Jóvenes de Nuevo León: procesos de institucionalización / desinstitucionalización", en Mónica Valdez González (Compiladora), Instituto Mexicano de la Juventud, México, D. F.

[1] "Lecturas Complementarias" (2005). Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Instituto Superior La Salle – Urubamba.

[2] La educación formal en los jóvenes de niveles bajo y muy bajo reporta: al 35% con alguna carrera técnica y ningún grado de maestría y doctorado, en el nivel bajo al 5.4% con nivel de licenciatura y ninguno en el nivel muy bajo. María Zebadúa Serra, "Jóvenes de Nuevo León: procesos de institucionalización / desinstitucionalización", en Mónica Valdez González (Compiladora), Instituto Mexicano de la Juventud, México, D. F., 2006.

[3] Salvo algunas excepciones en las colonias populares no existen espacios culturales abiertos a los jóvenes. En el área deportiva, la privatización del lecho del río Santa Catarina les canceló en gran medida la oportunidad de practicar algún deporte.

[4] Muchos de los promotores que se sumaron al equipo fueron detectados a través de terceras personas, por su ardua labor en colonias populares sin apoyo institucional, y por medio de las propuestas con las que concursaron en los Programas Financiarte y Fondo Nacional para la Cultura y las Artes que durante la gestión de la maestra Rangel correspondían a la Coordinación de Proyectos Estratégicos. Al tomar posesión la maestra Carolina Farías la Coordinación se transformó en Dirección de Culturas Populares, pasando los programas de concurso a otra Dirección.

[5] "Lecturas Complementarias" (2005). Facultad de Educación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Instituto Superior La Salle – Urubamba.

Marzo de 2009

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

 

Romeo Flores Caballero, tapadera de Nati

fotosanjuana

Un "gentleman" sin cuentas claras

A sus 75 años, Romeo Flores Caballero se mantiene físicamente elegante haciendo honor a su segundo apellido, pero políticamente menoscabado y disminuido a la sombra del odio que le profesa el gobernador Natividad González Paras.

Progresista en sus ideas, refinado en las maneras y astuto en la contienda que reparte el pastel del casi extinto priísmo más vanguardista, Flores Caballero se ha mantenido "a salto de mata" en los últimos años de su opacada carrera funcionarial, asumiendo puestos mediocres muy por debajo de sus potencialidades, por tal de seguir viviendo del Estado.

Es la típica vida de un hombre pegado a la ubre del gobierno para disfrutar del dinero de todos los mexicanos. Su brillante pensamiento ha sucumbido a las mieles del confort proporcionado por los caudales públicos, muy al estilo de los viejos priistas dinosaurios, pero distinguiéndose de esta honorable especie, por su apertura y mente abierta.

¿Qué capacidad de conocimiento puede tener un maestro en ciencias de la educación para convertirse en director general de Imevisión? ¿Qué preparación tendrá un doctor en historia para ser coordinador del Programa Paisano? Pues bien, Don Romeo ha podido con eso y más.

Su carrera está basada en la máxima de "lo que caiga es bueno", siempre y cuando tenga la oportunidad de seguirse beneficiando de una buena tajada de la suculenta torta. Por eso ha aceptado la invención de puestos para él como ser Coordinador del Programa para la Integración del Desarrollo Regional del Noreste y su Vinculación con Texas. ¿Que sería de nuestro maltrecho Estado sin Romeo Flores Caballero al frente de tan importante departamento, esencial, crucial y trascendental para el mejoramiento de la vida de todos los neoleoneses?

Una cosa fue haberse convertido en Secretario de Educación y Cultura de Nuevo León en la etapa más luminosa de su carrera política y otra muy distinta es encomendarle a Don Romeo, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, cargo que ostenta desde el 10 de febrero de 2006 y al cual llegó intentando recomponer algo de la desastrosa administración de Alfonso Rangel Guerra.

Muchos fueron los que se preguntaron en ese entonces la razón por la cual, Don Romeo, había llegado a un puesto de tal naturaleza si no era "gente" de Nati. Pero el gobernador más maquiavélico que ha tenido Nuevo León, no ocultó sus intenciones y el día que le tomó la protesta expuso el motivo de la elección: "su reto (de Flores Caballero) es participar de una manera intensa en los programas y en los procesos orientados hacia la celebración del Forum Universal de las Culturas.

González Paras necesitaba un hombre de partido capaz de ocultar las transas económicas del Forum. Alguien que mantuviera el concepto de lealtad por encima de la honestidad y la decencia. Y claro, pensó en un Romeo muy alejado de Shakespeare. Un Romeo que no fuera arquetipo del amor prohibido a causa de la rivalidad de dos familias, sino más bien, que ofreciera a través de diferentes formas "poéticas y distinguidas" enmarcadas en el noble oficio del Arte y la Cultura, la capacidad de transformar la suciedad en algo primoroso y puro.

Aunque Don Romeo, no es aquel muchacho italiano de apellido Montesco que enamoró en el balcón a Julieta, sus dones de sobra conocidos fueron suficientes para que hace tres años iniciara una huida hacia delante borrando las huellas de la podredumbre del Forum. Como alquimista Don Romeo ha pasado la prueba impuesta por Nati, sobre todo construyendo una gran estructura de confusión sobre los dineros del Forum y de Conarte, pero como prestidigitador y mago deja mucho que desear, ya que no ha sido capaz de eliminar las corruptelas del magno evento.

Y es que a Don Romeo no le salen las cuentas. Unas cuentas que no han sido aprobadas en el Congreso precisamente por su opacidad y el exceso en el gasto de Conarte y el Forum o válgame la redundancia. El presupuesto utilizado en la flamante Olimpiada de las ideas del Siglo XXI aumento de 2.530 millones a 5300 millones de pesos. Este evento fue denunciado por malversación de fondos y su imagen quedo envuelta en un enjambre de corrupción y especulación política, empresarial e inmobiliaria. ¿Cuánto de lo que malversaron servirá ahora para las campañas electorales priístas y para los propios intereses de políticos sin escrupulos?

Pero Don Romeo siguió allí...erguido, gentil y señorial. ¿Habló de ética mundial mientras el señor Gastón Melo autorizaba pagos del orden de los 599 mil pesos a su propia empresa de paja? ¿Expuso las bondades de una sociedad justa, equitativa, y equilibrada, mientras el Forum pagaba 432 mil pesos mensuales a 4 de sus directores y destinaba mensualmente, 3 millones de pesos para cubrir gastos de 86 personas que laboraban en su organización?

El Forum fue un evento polémico salpicado de escándalos de corrupción, pero Don Romeo prefirió formar parte de él que renunciar dignamente y viajar en clase Turista en lugar de la cómoda Primera clase pagada con el dinero de los mexicanos. Fue testigo de cómo el empresario Gastón Melo desfalcó más de 60 millones de pesos y renunció en junio de 2006 sin rendir cuentas a la justicia, por los gastos excesivos que realizó en sueldos y viajes, rubros por los que gastó más de 173 millones de pesos y ganó más de 4 millones y medio de pesos en concepto de sueldo.

¿Fue Don Romeo, cómplice, cooperador o un simple testigo mudo en todo este proceso de descomposición gubernamental? Eso lo tendrán que decidir los diputados de la oposición que siguen examinando con lupa sus oscuros gastos y revoltijos presupuéstales en Conarte: "Flores Caballero no diferencio los gastos ordinarios de los gastos utilizados para apoyar al Forum. Hay mucha opacidad en sus cuentas", dice en entrevista el diputado panista Ranulfo Martínez Valdez.

Estas "desviaciones" provocaron que Conarte se paralizara en sus actividades cotidianas. El dinero escaseó durante la realización del Forum a tal grado que Don Romeo retiró gastos fundamentales para el funcionamiento de la cultura en Nuevo León, canceló eventos programados y abandonó a los artistas locales, incluso llegó a suspender el teléfono de la Casa de la Cultura porque no había con que pagarlo. A esto Don Romeo le llamó "racionalización de los recursos". Y en 2007 aprobó un presupuesto con menores partidas para Desarrollo Cultural Municipal; Publicaciones; Casa de la Cultura; Teatro de la Ciudad; Culturas Populares; y Preservación del Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico.

En 2008 su presupuesto alcanzó los 133 millones de pesos y para el 2009 recibió su premio: 23 millones de aumento, "algo muy simbólico" dice Don Romeo que no define claramente si por fin operara las naves restauradas para el Forum en el Parque Fundidora. Unas naves que van camino a pudrirse...¡total a quien le importan las naves si ya sacaron su sablazo!

A Don Romeo tampoco le interesa meterse en camisa de once varas, prefiere tener un "perfil bajo" para no hacer enojar al Gober que ha dado muestras públicamente de no soportarlo. El Ejecutivo cada vez que tiene oportunidad le ofrece su desprecio. Y como su mandato ya se acaba, pues Don Romeo ha decidido nadar de muertito y olvidar la necesaria reforma a la Ley de Cultura que pretende crear "acceso a la cultura para todos".

En cambio, Don Romeo, previendo su futuro ha tenido la osadía de presentar su proyecto "Visión 2015", cuya tesis fundamental es que Conarte fomente la formación artística y cultural del ciudadano de Nuevo León, algo que se supone debió hacer Don Romeo desde que llegó a su silla. Una silla que pretende seguir ocupando todo lo que se pueda.

Al fin y al cabo, ¿que sería un Romeo sin su erario público y un Caballero sin el dinero del gobierno? Un simple mortal que trabaja por amor al arte, un ser independiente, un librepensador, un empresario, un empleado de la iniciativa privada, un historiador, un maestro...

Una realidad muy ajena a la vida de Don Romeo.

Marzo de 2009.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)