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México elecciones 2012 ¿Qué hacer?

Cómo ganar las elecciones

La lucha por el poder y el arte de convencer a propios y extraños de apoyar los esfuerzos de alguien por alcanzar altas posiciones de autoridad no son fenómenos nuevos en la historia. Hay algo definitivamente intoxicante en obtener un estatus social y político que permita tener influencia y control sobre los demás, sin tomar en cuenta los beneficios materiales que esto conlleva. El simple hecho de tener capacidad de mando resulta en la satisfacción de un placer primitivo que quizá resida en las profundidades de nuestro funcionamiento psicológico tal como es determinado y regido por la sociedad en la que vivimos. No es por lo tanto raro o peculiar que hayan existido mentes brillantes que han dedicado algo de su talento a descubrir y saber qué es lo que se tiene que hacer para llegar a las más elevadas esferas del poder.

No se si existen manuales o tratados contemporáneos del arte electorero, el conjunto de técnicas, tácticas y estrategias que hacen más probable que un candidato triunfe en una contienda política, pero la pequeña y elegante edición bilingüe, en latín e inglés, de una obra sobre el tema es ciertamente un buen ejemplo clásico. Princeton University Press, la rama editorial de la prestigiosa universidad americana del mismo nombre, nos sorprende y deleita a los lectores con la publicación de la carta de Quinto Tulio Ciceron a su hermano, el famoso y gran Ciceron, sobre como ganar una elección (How To Win An Election) (1). Marco Tulio Ciceron (106 a.c.-43 a.c.) fue un destacado orador, filósofo, abogado, traductor, linguista y político Romano. Se le considera como uno de los mejores prosistas romanos y su redescubrimiento por Petrarca en el siglo XIV probablemente desencadenó el Renacimiento. Fue medio de transmisión de la filosofia griega a Roma y elaboró un vocabulario filosófico en latín. Sus escritos son algunas de las principales fuentes para el estudio de la historia Romana, sobre todo la última parte de la República(2). A pesar de todos sus logros personales para Ciceron su carrera política había sido su triunfo máximo. En el año 64 a.c. decide lanzarse como candidato para ser uno de los dos consules que controlaban de manera simultánea el gobierno, la administración pública y el ejercito romanos. Ciceron ya había sido pretor y cuestor, dos posiciones políticas menores a la de cónsul, y el no provenir de una de las familias nobles lo hacía un candidato menos fuerte que sus rivales Antonio Hybriday Catilina. Su hermano menor, Quinto Tulio Ciceron, le envía entonces una carta con sus consejos y recomendaciones para asegurar la victoria.

El sistema electoral en la República romana era distinto del de las sociedades democráticas contemporáneas. No existía el voto individual sino más bien grupal. Aunque los miembros de cada grupo militar, tribal o económico participaban en las elecciones era más bien el voto grupal el que contaba y los estratos sociales pudientes tenían más peso que el resto de la población al momento de elegir. Muchas veces el resultado de las eleciones se determinaba practicamente por el voto de los ricos aun antes de que el resto de la gente pudieran participar. La votación se llevaba a cabo en la ciudad de Roma y los que vivían en la misma tenían más tiempo y oportunidad de votar que los que vivían en los alrededores.

Los consejos de Quinto Tulio a su hermano son bastante pragmáticos y están exentos de cualquier principio moral o ideológico. Asegúrate del respaldo de tu familia y amigos, rodéate de gente talentosa y adecuada, recuérdale tu candidatura a los que les has hecho favores y elabora una amplia base de apoyo, son sólo algunos de ellos. Prométele todo a todos, halaga de manera desvergonzada a los electores, conoce y explota las debilidades de tus rivales, ofrécele esperanza a la gente, la habilidad para comunicarse es muy importante y no te salgas de Roma durante la campaña, son algunos otros.

Quinto Tulio le recuerda a su hermano la importancia de las habilidades oratorias en la contienda electoral y le hace ver que el hecho de ser un buen abogado que ha defendido muchos casos le da una ventaja en ese sentido. Le enfatiza tener en cuenta los grupos de intereses especiales que lo han apoyado y que debe preocuparse por fomentar relaciones con nobles y hombres de privilegio, sobre todo con los que ya han sido consules. Debe convencer a estas poderosas personas que siempre ha sido un tradicionalista y nunca un populista. Le hace ver que el tiene más cualidades positivas que sus rivales, enfatiza los defectos, problemas y dificultades que estos tienen, y menciona que es mas valiente, elocuente y libre de escandalos que muchos otros.

Quinto Tulio le advierte a Marco de todos los que lo desprecian y están celosos de él, como los que siendo hijos de antiguos consules nunca han alcanzado esa posición y los que habiendo sido pretores no han llegado a ser consules. Es debido a estos enemigos que debe cuidarse de no cometer ningun error durante la campaña. También le aclara que hay tres cosas que le garantizaran los votos: hacer favores, ofrecer esperanza y las relaciones personales. Le recomienda trabajar de manera ardua para ganarse el apoyo de personas diversas, haciendo énfasis en hombres de negocio, de influencia y de reputación, antiguos magistrados y gente que ejerza el poder en distintos barrios o poblados, quienes por lo general son de buena posición económica. Si no te deben ningun favor, menciona Quinto Tulio, entonces diles lo útil que tú puedes ser para ellos y lo mucho que recordarás lo que ellos hagan por ti. Durante la campaña electoral Marco conocerá mucha gente con la cual normalmente no tendría ninguna relación, Quinto le recomienda convencerlos de lo importante que todos ellos son para él y le menciona que no votarían en su favor si no creen que ganarían algo con su victoria.

La carta prosigue: es indispensable rodearse de gente joven que participe activamente buscando votos y diseminando información, esto te hará ver bien ante los ojos del público, sobre todo si tienes el apoyo de los líderes de esos jóvenes. Es necesario que siempre haya una multitud acompañándote cada vez que te presentes y adonde acudas, los posibles votantes estarán muy impresionados con todo esto. La política está repleta de engaños y traiciones le dice sabiamente Quinto Tulio.

Una vez que que te quede bien claro quienes son tus amigos debes considerar seriamente quienes son tus enemigos. Estos son de tres tipos: los que has dañado o afectado negativamente, los que no te quieren sin tener razón alguna, y los que apoyan a tus opositores. Quinto Tulio le recomienda utilizar las mismas tácticas con sus enemigos que con sus amigos: ser gentil y benévolo con ellos, demostrar interés y hacer favores. Es crucial desarrollar amistades políticas e impresionar favorablemente a todos a través de ser amable, hacerse accesible, promoverse a si mismo y nunca darse por vencido. La habilidad de poder halagar a los demás podrá ser algo despreciable en la vida cotidiana pero es necesaria cuando se busca un puesto de elección popular. Un candidato debe ser como un camaleón: darle a cada quien por su lado y cambiar la manera de hablar y de expresarse según las circunstancias.

Lo que hagas lo debes hacer con entusiamo y siempre dile que sí a todo lo que te pida la gente, solamente responde con un no si te piden hacer algo imposible. La gente prefiere un mentira amable a un rechazo directo y los motivan más las apariencias que la realidad. La generosidad es una buena cualidad en un candidato, al público le gusta saber que eres bueno con tus amigos. Prométele todo a todos.

No te olvides de la publicidad, debes utilizar todos tus recursos para darte a conocer. El apoyo de los hombres de negocios y de los que tienen los contratos públicos es clave. Haz que la gente crea que estás bien conectado y que tienes amigos poderosos e importantes. Asegúrate de obtener el respaldo de los nobles además del de las masas, presenta espectaculos atractivos y llenos de color para ganarte a estas últimas.

Ya casi al finalizar su misiva Quinto Tulio le dice a su hermano que lo más importante de la campaña es ofrecer esperanza y buena voluntad, no hacer promesas especificas sino generales y vagas, dejarle claro al senado romano y a los ricos que su poder y privilegios estarán protegidos y que se busca la paz y la estabilidad, y decirle a la gente comun que él siempre ha estado de su lado.

Este esbozo a muy grandes rasgos no hace justicia al detalle y riqueza de la carta de Quinto Tulio. Es un buen ejemplo del arte epistolar, el cual esta en proceso de extinción en estos tiempos del correo electrónico. Marco Tulio Ciceron ganó las elecciones, llego a ser consul y su hermano Quinto Tulio logró posteriormente ser pretor. Ambos fueron asesinados por sus enemigos políticos en el año 43 a.c.

Hoy en día los procesos electorales en las democracias modernas dependen más de la propaganda en los medios masivos de comunicación y de los medios electrónicos como twitter, facebook y el internet, y mucho menos en el contacto personal entre los candidatos y los votantes como lo era en los tiempos de Ciceron. Como bien escribe Javier Sicilia el mensaje electoral se convierte hoy en dia en un anuncio publicitario y comercial vacío de contenido y lo político, o sea la busqueda del beneficio y bienestar de la mayoria, se transforma en la política, la profesionalización de la búsqueda del interés personal y del de unos pocos privilegiados (3). Sin embargo los principios y técnicas descritos en la carta de Quinto Tulio siguen vigentes y aun se utilizan en las contiendas por el poder político en el siglo XXI.

Es probable que los candidatos presidenciales en México (mayo del 2012) ya hayan leido esta interesante obra, exceptuando a uno de ellos quien al parecer no acostumbra leer libros, pero lo que si es absolutamente seguro y cierto es que ya han estado poniendo en práctica las tácticas descritas en la carta de Quinto Tulio: deshonestidad, hipocresía, manipulación, amistades compradas, promesas falsas y otras. Esos son los valores que la democracia burguesa continúa promoviendo, esas son las practicas comunes en el ejercicio de la politica, eso es parte de la podredumbre moral del capitalismo en fase de descomposición avanzada.

Mientras millones de personas en México se dejan hipnotizar y maravillar por un circo mediático que a final de cuentas resultará en que un miembro de la clase en el poder, no importa de que partido, asuma la presidencia del paás, los movimientos ciudadanos autónomos continúan existiendo. El zapatismo en Chiapas y las asociaciones de familiares de desaparecidos y víctimas de la violencia son sólo dos entre muchos posibles ejemplos. Javier Sicilia y los que lo acompañan han sido suficientemente astutos y honestos para mantener el movimiento que han iniciado ajeno a cualquier política partidista y electorera. Los ciudadanos organizados independiente y autonomamente, sin relacion con partidos o instancias oficiales de ningun tipo, tienen que rescatar lo político de manos de la política corrupta. Sólo el libre ejercicio de la voluntad de la gente organizada de manera espontánea, buscando la autogestión y los intereses de la mayoría y no los de unos cuantos, podria quizá llevar a una salida a la encrucijada que vive México. Presenciar el espectáculo de la farsa y chapucería llamada elecciones, producto de las relaciones públicas y la mercadotecia más que de la auténtica expresión popular, esta llevando hacia una "falsa conciencia" así como a una defectuosa percepción de la realidad social con posibles consecuencias nefastas para el futuro de la nación. El pueblo mexicano tiene que buscar la autoorganización independiente del Estado para poder desarrollar estructuras institucionales que no sólo luchen por reclamos y demandas mayoritarias sino que eventualmente lleguen a reemplazar a las oficiales y así puedan ofrecer una verdadera alternativa liberadora, democrática y progresista a la corrupción y degradación que es hoy la norma y el estándar. Todos los mexicanos tenemos que comprometernos a lograrlo si es que queremos que nuestros hijos y demás generaciones venideras vivan en un México con paz, justicia y dignidad..

(1) Quintus Tullius Cicero. How To Win An Election. An Ancient Guide for Modern Politicians. 2012. Traducido y con una introduccion de Philip Freeman. Princeton University Press. Princeton, New Jersey.

(2) en.wikipedia.org/wiki/Cicero

(3) Javier Sicilia. Estamos Hasta la Madre. 2011. Editorial Planeta Mexicana. Temas de Hoy. Mexico, D.F.

P.D. Javier Sicilia es mi hermano y su hijo Juanelo tambien es mi hijo.

El fraude electoral de 2006

¿Quiénes pueden poner en duda, hasta este momento, que en el proceso del 2006 hubo fraude? Aunque es un tema abandonado en el contexto del proceso electoral actual, es conveniente traerlo al escenario.

Como por estas tierras se sabe, he trabajado el tema a partir de 1988, cuando me percaté de que en muchas de las casillas de Nuevo León se habían registrado en actas más votos para el candidato a la senaduría, Alfonso Martínez Domínguez, que para la presidencia, estando Carlos Salinas de Gortari por el PRI.

Ya en ese proceso, a diferencia de años anteriores, en las casillas básicas y contiguas de una misma sección se distribuía la lista nominal por partes iguales y las elecciones federales eran coincidentes; no podía aceptar la situación advertida pues las votaciones totales de casilla, para cada elección, debían ser iguales entre sí e iguales a la cantidad de ciudadanos votantes. No lo eran.

El fenómeno se repite en cada proceso desde entonces hasta 2009 y, con el paso de los años y el afinamiento del análisis de los resultados, no es sino hasta el 2006 que los números asentados en las actas pueden ser cotejados, ya no sólo entre ellos, intentando poner en claro lo que tras de ellos se oculta, sino comprobar sus inconsistencias respecto de lo que en las actas se ha escrito y verificar dos hechos:

No sólo de una a otra acta se producen alteraciones sino entre estas y lo que se encuentra registrado en los archivos digitales del Instituto Federal Electoral (IFE) en comparación con lo asentado en el documento.

Con más precisión: las alteraciones de votos se producen, en una primera fase, en las casillas, al anotar las votaciones en el acta y en una segunda, en los centros de cómputo a cargo del IFE.

La Coalición por el Bien de Todos (CPBT), representada por el Lic. Horacio Duarte, presentó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) un juicio de inconformidad reclamando el "voto por voto, casilla por casilla" de la totalidad de poco más de 130 mil casillas. El tribunal, a su vez, emitió dos sentencias, la SUP-JIN-2006/212Inc1 y la SUP-JIN-2006/212Inc2, en las que desecha la demanda de la CPBT.

Ordena en cambio un recuento de paquetes de la elección presidencial, cerca de once mil, seleccionando entre otras varios cientos de las que el equipo de "El Peje" había presentado con "errores aritméticos"; de ese recuento la conclusión de los magistrados fue que, aunque se habían corregido centenares de errores de conteo cometidos por los funcionarios de casilla, las variaciones no afectaban el resultado final de la elección otorgando en definitiva el triunfo a Felipe Calderón.

Como consecuencia del litigio poselectoral del 2006, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), es reformado en su Artículo 247 y en su nueva versión se recorre al 295; en esa reforma se establecen criterios para realizar recuentos electorales especificados en el inciso D de la fracción 1, como se puede ver:

"d) El Consejo Distrital deberá realizar nuevamente el escrutinio y cómputo cuando:

I. Existan errores o inconsistencias evidentes en los distintos elementos de las actas, salvo que puedan corregirse o aclararse con otros elementos a satisfacción plena del quien lo haya solicitado;

II. El número de votos nulos sea mayor a la diferencia entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugares en votación; y

III. Todos los votos hayan sido depositados a favor de un mismo partido.

Aplicado lo anterior a la elección de diputados en el 2009, en miles de casillas se realizan recuentos parciales y totales; los primeros cuando en los resultados de casilla en las votaciones del primero y segundo lugar de los partidos con más votación, la diferencia es igual o menor del uno por ciento, y el en segundo cuando la diferencia se presenta en el cómputo distrital.

En ambos casos se exige petición de parte de representante de partido.

En la pretensión por que los consejos distritales realicen recuentos en este proceso en curso, desde distintas instancias la respuesta ha sido que lo establecido en el COFIPE ya se ha hecho en el 2009 y de la misma manera se hará en el 2012; sin embargo, lo que se encuentra en los resultados del 2009 es que en muchas casillas se observan los mismos fenómenos que en el del 2006 aún y cuando sólo fue de diputados, lo que se verá con mayor complejidad en el actual proceso, cuando se eligen diputados, senadores y presidente.

El punto es cuestión es la diferencia "entre errores o inconsistencias evidentes", diferenciación en la que el TEPJF coloca en centro de la lupa.

Las inconsistencias se han equiparado a los "errores aritméticos" o "errores de conteo" cometidos por los funcionarios y demandado su corrección por los actores políticos y señaladamente por la Coalición por el Bien de Todos en el 2006.

Se concentran en hechos como el que en una casilla haya más boletas recibidas que las que, como máximo, se pueden tener en una casilla: no más de 750; que haya una gran cantidad de votos nulos lo que hace que el cien por ciento de los electores en la casilla aparezcan como sufragantes; que la cantidad de boletas sobrantes sea mayor que la de boletas recibidas; etc.

Cuando estas inconsistencias o "irregularidades" se subsanan, el resultado es que los resultados globales, si cambian, no lo suficiente como para revertir el resultado global de la elección. Estos "errores de conteo", al distribuirse de manera aleatoria en casillas y en votaciones, si se "corrigen", finalmente no cambian el sentido total del voto de los electores.

Y es en esto en el que se encuentra el meollo del asunto y es en esto en el que el tema debe ser colocado por los ciudadanos y quienes, como consejeros en las distintas instancias del IFE, deben centrar la atención, en cumplimiento del principio constitucional de certeza.

Para resolver los errores evidentes en las actas los consejeros distritales deben cumplir la función depuradora que consiste en eliminar los votos sobrantes o agregar los votos faltantes de la casilla, mediante la apertura del paquete de la elección correspondiente y hacer un recuento.

En la sentencia, luego de una interpretación exhaustiva del mencionado artículo, los magistrados de la Sala Superior definen tres rubros fundamentales: cantidad de ciudadanos que votaron (CQV), cantidad de boletas depositadas en la urna (BDU) y votación total emitida (VTE, que es la suma de las votaciones de los partidos, la de candidatos no registrados y los votos nulos. Entre ellos establecen lo que llaman "necesaria" y "simple" lógica de la igualdad numérica, y cualquier diferencia, aunque sea de "un voto", obliga a la apertura del paquete y la realización del recuento, sin que para ello se requiera petición de partido alguno; es decir, de oficio.

Nosotros, los ciudadanos, ampliamos el concepto de depuración a las tres elecciones a partir de la necesaria igualdad entre los rubros fundamentales de VTE y CQV, y siendo ésta la misma en cada elección, por simple lógica, las tres VTE's deben ser iguales.

Es decir, ante la coincidencia de elecciones en la misma casilla, con una misma lista nominal de electores y en principio la misma cantidad de ciudadanos votantes, las cantidades de boletas depositadas en las urnas deben ser iguales y las votaciones totales emitidas para cada elección también; ante cualquier diferencia entre estas últimas cantidades se está ante un error evidente en al menos una de ellas, si no es que en las tres y, consecuentemente, la apertura de paquetes, cada uno en su momento en el proceso de cómputo distrital, requiere la apertura y el recuento para tratar de hacer incidir la votación total emitida, en cada elección, con la cantidad de ciudadanos que votaron en la casilla.

En pláticas con algunos consejeros distritales, ante en anterior señalamiento, advierten de la enorme presión en que se encuentran con los límites de tiempo y la presencia de los representantes de partido, situación que hace difícil el estar comparando las VTE's de las tres elecciones.

Esta situación se puede solventar si el Consejo General hace su trabajo para dar cumplimiento a la sentencia del tribunal.

El programa (software) del PREP se ha diseñado para detectar actas con inconsistencias; con ausencias en votaciones de alguno de los partidos y genera un repositorio especial para tales actas, un archivo denominado actas inconsistentes.

Puede entonces incluirse, desde su diseño, un segmento de código fuente que realice el cotejo de las votaciones totales emitidas y produzca un informe que remita a los consejos distritales con un listado de las casillas en las que se encuentren diferencias en estas cantidades. Con ello se reduce el trabajo de los consejeros distritales y se facilita el cumplimiento de la función depuradora y se garantiza el que el voto de los ciudadanos cuente en el sentido en que se emite.

http://chuyibarra.blogspot.com

La regeneración posible de Andrés Manuel López Obrador

A Xavier Araiza, con un respetuoso saludo.

A quienes estamos a favor del voto nulo y no estamos de acuerdo en que el apoyo a Andrés Manuel López Obrador en la campaña por la presidencia es la única alternativa viable y correcta de enfrentar la calamitosa perspectiva de la continuidad del mal gobierno panista o, peor aún (dicen) del regreso del PRI a Los Pinos, se nos acusa de idiotismo histórico y de ser, en última instancia, colaboradores de Enrique Peña Nieto. De sobra conocidas son estas acusaciones para repetirlas aquí.

Se parte así de la premisa de que el "mal gobierno" tiene siglas y de la vieja idea de que la toma del poder por parte de las personas correctas es una ruta para resolver los problemas de un país. Nada más falso en el México de nuestros días, en el que los partidos políticos han creado, todos ellos, un sistema cerrado que opera para sí mismo y los más que sabidos intereses que representa.

Es por eso que nos preguntamos en qué están pensando quienes le apuestan a que la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia es factible con el estado que guarda ese sistema, sobre todo en cuanto al aparato electoral, cuyo centro neurálgico, el IFE, demostró hasta el asco en 2006 de lo que es capaz en feliz maridaje con las televisoras y firmas encuestadoras. ¿Por qué en 2012 va a ser distinto? Quienes piensan que ese sistema va a permitir que asuma la presidencia López Obrador en caso de que efectivamente sea el más votado, pecan, por decirlo suave, de sentimentalismo irresponsable.

Pero supongamos que si, que el IFE se ha desugaldizado, que la institucionalidad ha regresado del infierno y que unas elecciones limpias y equitativas sean técnicamente posibles: ¿qué nos ofrece Andrés Manuel López Obrador que sea realmente distinto al petate del muerto de la continuidad prianica? No mucho: un PRD impresentable, una mancuerna de hierro con el ruin corporativismo de Alberto Anaya, un válido pero desdibujado recuento de buenas acciones de gobierno al frente del DF, un intento de acercamiento con los empresarios que huele más a concesión que a visión de país, y un cada vez más desconcertante por impreciso discurso de "la república amorosa". Sin hablar de los francos balbuceos que el precandidato de las institucionales izquierdas suele emitir cuando habla de su plan de seguridad. Dudamos mucho que de ese coctel se produzca algo efectivamente distinto a los programas neoliberales continuistas ofertados por las mafias que tienen en Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto a sus encarnaciones.

Es verdad, sin embargo, que a diferencia de los virtuales candidatos del PAN y el PRI, Andrés Manuel López Obrador tiene a su favor un innegable arraigo en las clases populares, entre los pobres, así como entre mucha gente bien pensante y bien intencionada, lo cual se refleja en uno de los más grandes aciertos de la estrategia lopezobradorcista: la creación del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) al que miles de ciudadanos sin partido se han sumado.

Un acierto como dijimos, de estrategia, pero de estrategia simplemente electoral, que no de construcción de opciones de real democracia participativa. Un acierto que más temprano que tarde se volverá contra su creador pues tendrá vida sólo hasta donde la cuerda electorera le dure, deviniendo en una traición más del sistema de partidos contra esa gente que, precisamente, se unió a MORENA por estar harta de la partidocracia.

Así, Andrés Manuel López Obrador está dilapidando su arraigo popular y su capacidad para movilizar organizadamente a una ciudadanía acorralada por la falta de opciones de vida digna y de participación efectiva, lo que lo convierte ni más ni menos que en cómplice del sistema al que dice oponerse pero al que avala con su búsqueda incansable del poder político formal bajo las reglas impuestas por esas mafias por él tan maldecidas.

Ante todo esto, nos atrevemos a plantear un cuestionamiento que bien podría ser una propuesta: ¿por qué Andrés Manuel López Obrador no corta de una vez y para siempre con esa falsa democracia partidista y deja de buscar el poder formal para alzarse como impulsor de un fuerte movimiento social de resistencia civil pacífica? El presente periodo llamado "de intercampañas" sería el momento preciso para que al declinar a su candidatura, mate varios pájaros de un tiro al quitarle al proceso electoral la poca legitimidad que aun pueda tener, al hacer patente la compacta solidaridad ideológica y programática del PRIAN y de paso, deshacerse de las rémoras del perredismo canibal y el petismo oportunista, mostrándose ante los mexicanos que lo apoyan como esa opción ética que ahora no existe en la vida pública; pero sobre todo, sería su oportunidad de plasmar con toda claridad y autoridad moral el mensaje de que, como dice su eslogan, "sólo el pueblo puede salvar al pueblo", que los ciudadanos estamos solos y de que cualquier solución debe ser construida desde abajo.

Se podrá tachar de ingenuo este cuestionamiento formulado como propuesta pero no porque no tenga sentido, sino simplemente porque Andrés Manuel López Obrador y el aparato que lo rodea jamás estarían dispuestos a perder las posiciones ganadas como restos del desastre electoral anunciado; es una ingenuidad porque no nos podemos sacar de la cabeza la fórmula añeja y falaz de la toma del poder por parte de los justos como único programa razonable y "serio", y porque, aunque digamos lo contrario, negamos (porque la tememos) la simple posibilidad de una organización ciudadana independiente y autogestiva.

Las elecciones presidenciales de 2012 serán no sólo el fin de la carrera política de Andrés Manuel López Obrador sino un nuevo revés para quienes insisten en ver al acto de votar como un mecanismo democrático -cosa que en nuestro país nunca ha sido-, una frustración más para quienes no quieren ver que el ir a dar nuestro voto no es simplemente un desahogo pueril, sino un aporte fundamental para que las cosas sigan como están y las energías ciudadanas se difuminen en ese único acto de presunta participación.

La "regeneración nacional" de MORENA, para hacer justicia a su inequívoca evocación floresmagonista, debería iniciar por la regeneración de sus objetivos y los de su cabeza visible, Andrés Manuel López Obrador, quien haría un gran aporte a México si deja de ser el eterno candidato distractor y pasa a ser un factor de fuerza para las luchas ciudadanas.

¿Por qué votar por AMLO?

Conforme se van acercando las elecciones, las encuestas marcan una disminución de la distancia entre el candidato que lleva la delantera y los que lo siguen. Esto está ocurriendo aún en las encuestas que ponen a EPN en la delantera por un amplio margen. AMLO se ha ido acercando y es probable que comience a alejarse de JVM. En estas circunstancias, el voto de los indecisos y de los abstencionistas va a ser fundamental para los candidatos que están en 2° y 3er lugar de la preferencia electoral. Esto no es nada nuevo.

Lo que es nuevo es la trascendencia que puede tener el proceso electoral para el pueblo de México. ¿Qué representa el triunfo de cada uno de estos candidatos para nuestro país? Y, como consecuencia de lo anterior, ¿qué implicaciones tiene el que los ciudadanos voten por un candidato u otro, o bien, decidan abstenerse o anular su voto?

Las condiciones en las que se encuentra el país nos hacen pensar en la necesidad y la inminencia del cambio, y nos hacen responsables de responder ante ellas. ¿Podemos esperar que el voto cumpla con esta responsabilidad? O en otras palabras, ¿la participación en las elecciones realiza nuestro deber con el pueblo y el país? La respuesta es clara. El voto en sí mismo, no es nada; es un vacío que puede ser llenado con cualquier idea, interés u opinión. Lo anterior es evidente, y es otra forma de expresar el lugar común de que la participación ciudadana es lo que le da valor a las votaciones. Muchos lo repiten: el voto sólo tiene peso, más allá de la designación de un representante, por la manera en que el ciudadano se involucra, participa y lucha por los intereses nacionales.

En principio, esto ya comienza a orientarnos sobre el sentido que puede adquirir la práctica de las elecciones. El voto, ese ejercicio tan vacío como plano puede ser la boleta en la que marcamos nuestra voluntad, comienza a llenarse cuando designa a algo o a alguien.

¿Qué peso adquiere mi voto cuando lo deposito en Enrique Peña Nieto? Mi voluntad se contradice. Al votar por EPN, de entrada anulo mi propia voluntad, pues niego la posibilidad de la democracia. La estrategia del PRI en estas elecciones, como lo ha sido casi siempre, es impedir la democracia electoral verdadera (y que quede claro que no hablamos siquiera de democracia participativa). Puesto que votar por EPN es votar por la manipulación mediática, en consecuencia, votar por el PRI es aprobar la supresión de las condiciones necesarias para la democracia en México. Así, votaríamos por la nulidad del voto, es decir, por sustraer nuestra voluntad al acto mediante el que elegimos. Esta es uno de los riesgos más profundos que representa el priismo de EPN: se trata de un golpe más a la soberanía del pueblo, pues volvemos a minar los principios por los que el poder del pueblo pertenece al pueblo y no al gobernante. Es, por consiguiente, un atentado a lo que nos conforma como nación y sobre lo que se sostiene nuestro Estado.

Creo que no hace falta argumentar sobre las numerosas pruebas que evidencian la manipulación de la opinión pública a favor de EPN; menos, claro está, se necesita "demostrar", como exige la derecha, la culpabilidad del candidato. Como no se trata de un proceso judicial, sino de la evidencia que tenemos ante nuestros ojos, la cual es sopesada por nuestra capacidad para juzgar de acuerdo a principios éticos y por nuestra prudencia política, basta con lo que está a la vista: la corrupción, las alianzas entre cópulas, los acuerdos entre los principales medios nacionales y los partidos, la actitud tendenciosa de muchos periodistas, la compra del voto, etc.

¿Qué sentido tiene mi voto cuando lo entrego a Josefina Vázquez Mota? Significa un premio, el premio a un partido que ha sumido al país en la peor crisis en México de las últimas décadas. Un país con un Estado debilitado, ahogado en la violencia, con una de las distribuciones más desiguales de la riqueza en América Latina, y carente de propuestas para el cambio. Tampoco hace falta repetir aquí todas las críticas que se han hecho al proyecto neoliberal panista, ni la larga lista de injusticias (desde el mismo robo de las elecciones en el 2006) de las que ha sido protagonista el gobierno del PAN.

¿Qué sentido tiene mi voto por Gabriel Quadri? Significa ceder el voto a EPN, pues no por otra razón se lanzó la candidatura de Nueva Alianza, esto es, para quitar votos a los candidatos del PAN y de la coalición Movimiento Progresista (sobre todo a AMLO). Así, como han explicado diversos análisis, EPN evitó ser identificado con Elba Esther Gordillo, a la vez que generó un nuevo frente contra la oposición de la izquierda. Después del debate, el papel de GQ quedó al descubierto: atraer a los votantes que se identifican con la academia, la tecnocracia y el ambientalismo, a la vez que aprovechar cualquier oportunidad para apoyar la imagen de EPN y criticar las propuestas de AMLO. En consecuencia, votar por GQ es votar por lo mismo que representa Elba Esther y el PRI: más corrupción e inmovilismo social.

Finalmente, ¿qué sentido tiene mi voto por Andrés Manuel López Obrador? Muchas críticas se lanzan contra AMLO. Podemos prescindir de las que plantean los grupos de derecha, pues la mayoría se basan en el desprestigio y en lo emotivo. En cambio, son más interesantes las que se hacen desde la izquierda. En primer lugar, ¿por qué ha insistido tanto en llegar a la presidencia en lugar de convertirse en un líder ciudadano y apartidista, dando continuidad al proyecto de MORENA? ¿Por qué, en vistas de la corrupción y las pugnas internas del PRD, AMLO no ha renunciado a este partido? Estos quizás sean los argumentos más duros, aunque no son los únicos. Para analizar esto tenemos que posicionarnos en la cuestión del problema del mecanismo de partidos en la democracia. En efecto, partiendo de la idea de que la democracia sólo puede ser auténtica cuando tiene un amplio soporte en la participación y la organización ciudadanas, y considerando que el único cambio posible en México puede venir de esta condición, parece un contrasentido que el candidato que propone el cambio dé un paso atrás y regrese a la plataforma de los partidos para colocarse en un espacio de poder.

No hay argumento en contra de esto. Sin embargo, hay diferentes puntos de vista desde los cuales se puede juzgar esa decisión. Uno de ellos consiste en que se trata de una cuestión de estrategia, más que de principios. El cambio verdadero sólo puede provenir de la acción y la organización ciudadana. Sin embargo, la acción y la organización ciudadanas se han visto obstaculizadas permanentemente por el Estado, la burocracia y, claro está, los partidos. Es posible que este conflicto nunca se resuelva completamente (la prueba está en las represiones contra los Indignados y otros movimientos recientes, aún en los países más avanzados en términos de participación ciudadana); no obstante, es necesario que el obstáculo que el Estado mexicano representa para la ciudadanía sea disminuido al mínimo. A ello es a lo que aspira AMLO, la coalición Movimiento Progresista y MORENA. Su proyecto político y sus propuestas más fuertes están dirigidos a ello: gobernar con honestidad; acabar con la corrupción; gobernar para el pueblo y la mayoría, no para las minorías; generar igualdad de oportunidades entre individuos y entre clases; en una palabra, justicia.

Por ello, otro género de críticas, las que se dirigen contra las propuestas de campaña en materia de economía y seguridad, aunque pueden tener elementos sólidos, quedan en segundo lugar. Esto no quiere decir que se desestimen. Esto quiere decir que la ciudadanía tendrá que empezar a valerse del espacio que puede ganar con el triunfo de AMLO. Es decir, crear los medios y reclamar las vías para la comunicación entre el Estado y el pueblo. Exigirle a su gobierno que haga realidad el motivo por el que el pueblo de México habría votado por él.

Consideraremos una tercera crítica: AMLO, con su república amorosa, busca integrar una multiplicidad de clases y de perspectivas que no podrán conciliarse en los hechos una vez que se tenga que ejercer el gobierno. Es posible que tales conflictos surjan; no podría ser de otra manera. El lado oscuro del amor es el conflicto, y el amor sólo se revela como tal tras el conflicto y la madurez para superarlo. La ventaja es que al menos podría haber un diálogo y una inclusión de las diferentes clases y grupos que integran México. El equilibro y la prudencia es lo que tendremos que mostrar nosotros como ciudadanos y ellos como gobernantes para solucionar los problemas nacionales.

De modo que volvemos a la pregunta: ¿qué sentido tiene mi voto por AMLO? No es la elección de un mesías, de alguien que va solucionar los problemas de México, y que va a absolver a la población de sus responsabilidades. Es, más bien, la posibilidad de que, al menos en parte, los problemas de los mexicanos vuelvan a ser nuestros, de que las soluciones estén en nuestras manos y no en las manos de los gobernantes o de los poderosos, distorsionados por intereses mezquinos. Esto representa un riesgo para ciertos grupos de izquierda que han vivido de la oposición contra el Stau Quo. ¿Cómo mantener el rostro cubierto cuando haya verdadera disposición al diálogo? ¿Cómo mantenerse armados cuando haya verdadero respeto al territorio y los derechos indígenas? No hay manera de predecir lo que sucederá, sin embargo, es la apuesta más legítima: la apuesta por la justicia.

Finalmente, ¿qué sentido tiene mi voto cuando no lo ejerzo o lo anulo? La respuesta a esta pregunta depende de la conciencia que legitima tal decisión. Sin una conciencia clara de la decisión y del acto, la anulación o la abstención son el acto de mantener nuestra ciudadanía en el vacío. En cambio, el acto consciente y premeditado de anular o abstenerse, pueden ser una expresión de protesta. En este sentido, el voto permanece vacío pero el acto no. El ejercicio electoral, sin embargo, es también una acción estratégica del ciudadano, y sobre todo, es la manifestación por la que el pueblo puede ejercer su soberanía (lo cual depende de muchos factores intermedios para que en realidad suceda). Desde el punto de vista de la estrategia, la anulación y la abstención cumplen una función positiva aunque su forma sea negativa: pueden llegar a marcar la tendencia a favor o en contra de un candidato, es decir, hacen que el voto de los demás, de los que voten por AMLO, EPN, JVM o GQ, tome mayor o menor peso. Por ello, al plantearnos esa posibilidad tenemos que volver al punto del que partíamos, ¿qué significa mi voto para tal candidato? o, en el caso de la abstención o anulación, ¿qué significa el voto de los demás por tal o cual candidato? y ¿qué significa para mí?

Por todo ello, es necesario ejercer el voto siempre que haya una opción razonablemente buena, lo que significa lo siguiente: un gobierno que, si bien no solucione todas las problemáticas que existen en el país, al menos siente las bases para el acercamiento entre el Estado y el pueblo, entre el gobernante y el ciudadano, bajo el principio de la justicia; y ¿la posibilidad de la justicia no es una opción razonablemente buena para la ciudadanía?, ¿no es la posibilidad de realizar aquel principio de "que los gobernantes gobiernen obedeciendo?

Votar por AMLO es la oportunidad ─mas, sólo la oportunidad─ de que la ciudadanía participe en un ambiente de justicia. Lograrlo, dependerá del gobierno, pero sobre todo de los ciudadanos. Para nosotros, el ejercicio comienza desde ahora, con nuestra elección.

Televisa o Morena; ¿por quién doblan las encuestas?

En mi entrega anterior ("El enigma electoral", La Jornada, 10/4/12) comparé los resultados de siete encuestas levantadas por empresas con los de 11 sondeos de grupos sociales, instituciones, académicos y medios, casi todos por medio de Internet. En las primeras resultaba ganador Enrique Peña Nieto (EPN), con bastante ventaja sobre Josefina Vázquez Mota (JVM) y Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En los segundos siempre quedaba AMLO en primer sitio, a veces con ventajas desproporcionadas. ¿Cuál es la explicación a esta aparente contradicción? Para entender esto es necesario sumergirnos en dos procesos políticos y de comunicación que han ocurrido en los últimos seis o siete años. Uno realizado a distancia, de forma aérea, a través de las ondas televisivas y radiofónicas, y usando fundamentalmente sonido e imagen. El otro, desarrollado sobre el terreno, cara a cara, y teniendo como medio la información y el diálogo. Ambos tienen un rasgo común: sus prácticas se realizan por fuera de los partidos, no obstante que éstos inciden de alguna forma en cada proceso. Y ambos se ven hoy expresados en esos dos conjuntos de muestras electorales. Se trata, de un lado, de la fabricación de un candidato realizado a fuego lento por Televisa y seguidores y, por el otro, de la creación, crecimiento y multiplicación de un movimiento social y de comunicación: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Este movimiento tiene como tarea principal convencer a millones de ciudadanos, vigilar las casillas y realizar actos, reuniones, festivales. Para ello cuenta con unos 4 millones de "protagonistas" organizados en 65 mil comités seccionales y un periódico mensual, Regeneración, con un tiraje de 10 millones.

Debemos al periodista Jenaro Villamil y a su libro Si yo fuera presidente, el reality show de Peña-Nieto (2009), la principal fuente sobre ese primer proceso, y a E. Toledo la reseña de ese libro incluyendo datos claves y sus significados ("El despeñamiento"). Lo que Villamil revela es el largo y cuidadoso lanzamiento de una "estrella política", logrado mediante un "plan de trabajo" entre Televisa y EPN. En 2005 el candidato se gastó en comunicación y manejo de imagen 742 millones, de los cuales 691 millones fueron de publicidad con Televisa y sus empresas subsidiarias. Esa cifra creció a 800 millones en 2008 y a mil millones en 2009.

En seis años, el candidato ideal fue confeccionado y fabricado. La construcción incluyó una nueva esposa, conocida y famosa, un curso intensivo de manejo de imagen con la empresa Cepol, asesoría en comunicación política a cargo de Tv Promo, y un guardarropa comprado en The House of Bijan, en Beverly Hills, California, la tienda más cara del mundo (ver mi artículo "El PRI se va de shopping", La Jornada, 30/6/11). Hoy, el "muñeco de pastel" convertido en candidato tiene que ser cuidado, resguardado, protegido de todo aquello que amenace su perfección ficticia, incluidos ademanes, modos, gestos, poses, vestuario, gel y maquillajes. La mayor parte de los mexicanos, la televisión está ya en algún lugar de 70 por ciento de los hogares, han sido bombardeados por miles de imágenes de un EPN apuesto, triunfador e imbatible, un anestésico reforzado por la abrumadora opinión de periódicos, revistas y noticiarios de radio.

Los resultados que muestran las firmas encuestadoras son la consecuencia de ese largo trabajo de promoción de la imagen de EPN, más datos probablemente cambiados o exagerados. En cambio, los sondeos basados en Internet capturan la percepción del sector más informado y crítico: las redes sociales, es decir, del sector inmune al efecto Televisa. El peso de estas dos percepciones, una basada en la imagen la otra en la información y la reflexión que provoca, decidirá la elección. Y aquí la labor de Morena, no la de los viciados partidos de izquierda, será decisiva. En efecto, sólo la acción cotidiana, visitando hogar por hogar, y el trabajo político en plazas públicas, mercados, malls, estadios y en el ciberespacio mismo, romperá una tendencia que parece indetenible.

Como mostró en escasos cinco minutos un video aparentemente censurado, tras ser visto por millones de personas, Pepe el Toro, el rey de los proles, pudo vencer a un frívolo Peña Nieto. Y esta figura popular de Pedro Infante rescatada de la época de oro del cine mexicano cobra sentido en el movimiento ciudadano impulsado por López-Obrador. La "madre de todas las batallas" será entonces, ya es, la de lograr que los mexicanos anestesiados despierten del efecto Televisa. Y esto se logrará sólo mediante el trabajo, cara a cara, el diálogo y la difusión de información veraz. En los dos meses que quedan por delante, el trabajo de los miembros de Morena, sobre el terreno y con los ciudadanos menos informados, será crucial.

La Jornada.