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La música, además (o por ello mismo) de ser una forma de expresión, ha tenido históricamente el potencial para influir en los acontecimientos políticos y sociales, especialmente cuando resume el sentimiento de una época, una identidad o un proyecto. Los ejemplos abundan: la música popular ha sido medio de transmisión del pensamiento político, de la sátira, y de la protesta, ya sea de forma clara o sibilina. Desde los trovadores a canciones como "Al alba" del español Luis Eduardo Aute.

Un ejemplo de esta unión entre música y política la representó el John Lennon solista, músico, y activista. Sobre esta faceta de su vida y obra me centro aquí, a sabiendas de que es sólo una de lo que él fue y representa.

Nací casi un lustro después de que Lennon fuera asesinado. Lo conozco, pues, como parte de la Historia. Por ello es que me interesa especialmente la forma en que su legado de música de protesta ha sido transmitido a mi generación, cómo es entendido y cómo es utilizado (mal o bien) en la actualidad. Esencialmente, considero que dicho legado está en disputa. En primer lugar, porque su ejemplo como músico pop (y popular) activista no ha sido seguido por la mayoría de los músicos actuales; y en segundo lugar, porque su música se ha comercializado al grado de usarse en campañas que son la antítesis de los ideales lennonistas. Me explico mejor:

Música pop y músico popular en protesta: un ejemplo no seguido

Músico y compositor famoso, Lennon no dejaría de ser nunca un "hijo de la clase obrera". Más que una estrella del pop o del rock con un súbito despertar pacifista y utopista, Lennon fue un hombre comprometido (por medio de su vida y obra) con los derechos humanos, la resistencia hacia el mal gobierno y con la protesta contra la guerra y el odio. Un artista cuyo triunfo en la sociedad capitalista de los 60 parece haber profundizado (que no revelado) su sentido de disgusto hacia la misma, como apunta Joe Auciello en el Socialist Action Newspaper.

Lennon fue una estrella de la música que, en lugar de sentarse cómodamente en la cima del mundo de la fama, se dedica a ayudar a crear un mundo mejor. Un hombre cuya juventud rebelde halla su expresión en la música rock y cuya madurez la encuentra en la mezcla de música y protesta social: en la rebeldía política. Debido a su celebridad como ex-Beatle, Lennon tuvo (y aprovechó) la oportunidad que le brindó su posición para influenciar a toda una generación entera. Sus canciones convertidas en himnos como "Give Peace a Chance", "Imagine" y "Power to the People" fueron cantadas en marchas y manifestaciones, en las que él a menudo participó. Es decir, Lennon fue un artista pop y popular, pero fue mucho más que eso.

No fue el único. En los 60 y 70, entre los músicos que protestaron contra la guerra de Vietnam y contra el gobierno estadounidense, había músicos muy populares. No sólo Lennon, sino los Rolling Stones ("Street Fighting Man") o Bob Dylan ("Masters of War") compusieron e interpretaron música en este sentido.

En la actualidad, en cambio, si se escucha la música más popular de los Estados Unidos (y de México, para el caso), pareciese que el mundo va mejor que nunca. Pienso inevitablemente en el "shalalá" y el "futuro milenario"... con varias decenas de millones de pobres.

La inmensa mayoría de artista pop de hoy no tiene nada que decir. Tenemos gobernantes tan infames como los de hace 40 años pero, fuera de algunas excepciones, las letras del pop actual son inocuas políticamente, por decir lo menos. Las más fomentan un apoliticismo brutal (tan correcto, tan clase media). El mensaje general, siguiendo al escritor Marc McDonald para OpEdNews, es: "Se apolítico. No uses el cerebro. Se un buen pequeño consumidor" ¿Cobardía de los músicos para no dañar su futuro económico o indiferencia? Al final, un reflejo fiel de otro negocio: los medios masivos de comunicación.

Las estrellas de la música (y que se presentan como tales) cuando llegan a protestar lo hacen por alguna causa políticamente correcta, sin trasgresión, sin correr riesgos. Me viene a la cabeza Alejandro Sanz y su teatrillo de preguntar vía twitter a Hugo Chávez si podía ir a cantar a Venezuela, de pedirle permiso. ¿Alguien cree que el gobierno caribeño considera a Sanz una amenaza? O bien: ¿alguien cree que Sanz realiza este acto de victimismo voluntario por ser un cruzado por las libertades y no para ganar popularidad en una época yerma? No hay punto de comparación con el compromiso de John Lennon. Su ejemplo, el de una música arriesgada, rebelde, valiente y creativa no ha sido seguido, de nuevo, más que por algunas excepciones.

La mercantilización de la música de protesta de Lennon: un riesgo

Ahora mismo, para buena parte de la cultura popular, Lennon aparece privado de su activismo político. Se le despoja de su pasión por la paz y la justicia, destacando más su elemento del soñador e idealista. No es algo extraño: las interpretaciones son como un espejo de quienes las realizan. Y mientras más lejano se encuentre su origen, más pueden distorsionarse sin parecer algo especialmente chocante. Este es uno más de los peligros que corre el legado de la música de protesta de John Lennon.

Tomo el ejemplo que analiza Jaclyn Nardone, en su artículo "John Lennon's political lyrics in popular culture: from resistance and activism to incorporation and commodification", el de la canción "Revolution" (interpretada por los Beatles, pero escrita por Lennon).

Esta canción, hecha para inspirar la lucha contra la injusticia y contra los desmanes de los poderosos, exploraba ciertas ideas con la meta de cambiar al mundo a mejor. Sin embargo, hace algunos años fue re-contextualizada, edulcorada, desnudada de su contenido político y emancipatorio vía su integración en una campaña publicitaria. Ha querido ser vuelta a convertir en himno, pero de la mercantilización de la cultura y del deporte.

En la campaña publicitaria aludida (de la marca Nike) se promueve el ejercicio y un tipo especial de calzado, no la paz. La única revolución que nos sugiere es la que supuestamente representan los nuevos tennis Nike y su diseño. No hay nada político, y menos revolucionario en el mensaje que manda. Se ha despolitizado a la canción y ha sido usada como mera estrategia de venta para promover un producto por medio de lo que es parte ya de la cultura popular: la música del ex-Beatle. Su legado pasa del idealismo y compromiso político a la cruda realidad comercial.

Tal como teoriza Dwite McDonald, en esta época la cultura se produce como cualquier comodity. Se manufactura, se hace en masa, y en ese proceso, pierde su valor y significado original (lejos se encuentra esta visión de la "cultura popular" de lo que Lennon consideraba una cultura y una música auténticamente para el pueblo... que revolucionara los pueblos, si se me permite el arrebato nietzscheano).

La música de Lennon se asimila a una cultura mainstream que eleva el consumo y la ostentación de ciertas marcas a la categoría finalidad vital. En esta "revolución" de la ganancia y la mercantilización, la sensibilidad de Lennon se pierde. Sea esta política, ética o filosófica. ¿Quién puede dudar de la contradicción de campañas como esta con el mensaje de Lennon al saber, por ejemplo, del involucramiento de Nike con el trabajo de niños, la explotación y las violaciones de derechos humanos en fábricas de China, Indonesia, o Vietnam? ¿Qué tiene que ver ello con libertad, justicia, o paz?

Nike representa inapropiadamente la ideología y la música de Lennon, pero es botón de muestra de la negativa tendencia a usar sus letras y melodías en campañas que defienden el hiperconsumismo. Un ejemplo de "incorporación cultural", de una síntesis perniciosa. Se quiere incorporar a las mayorías a un consumo cultural basado en los intereses del dinero por medio de la música del artista a quien este dossier se dedica, y por medio de ello se le degenera.

Un legado mejor utilizado: algunos ejemplos

No todo el uso de la obra de Lennon en los últimos años ha dejado atrás el espíritu de rebeldía y resistencia que lo caracterizaron en vida. Hay algunas muestras de ello que, aunque menos radicales y transgresoras, hacen pensar que la creatividad y el espíritu de Lennon han influenciado a algunos de nuestros contemporáneos. Las considero una nota de optimismo.

Su canción "Instant Karma (we all shine on)" inspiró el disco "Instant Karma: Save Darfur"en 2007. Aministía Internacional utilizó en su campaña el poder de la música de Lennon (cuyos derechos fueron cedidos por Yoko Ono) y las voces de algunos artistas (como los mexicanos Jaguares) para inspirar a millones de personas preocupadas por crear consciencia sobre la necesidad de detener las graves violaciones de derechos humanos en ese lugar de África.

Un año más tarde, en 2008, se lanzó la campaña "Imagine there's no hunger" para beneficiar a WHY, una ONG abocada a luchar contra el hambre y la pobreza en Estados Unidos y alrededor del mundo,convencida de que la solución de estos males está en las organizaciones de base y la acción popular. Yoko Ono, de forma análoga, donó la canción "Give peace a chance" a esta causa.

No quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar aquí que en el campo de la academia, aunque aún de forma incipiente, el legado de protesta musical lennonista se está convirtiendo en materia de estudio. Tengo noticias de una revista ("Music and politics" de la Universidad de California, en Santa Bárbara), y de al menos un curso universitario en los Estados Unidos sobre "Historia de la protesta musical en Norteamerica", donde esta faceta del ex-Beatle cobra vida de nuevo y alienta a jóvenes estudiantes a reflexionar sobre esta unión de música y política y quizá hasta de imitarle. Todos estos ejemplos me hacen pensar que, si bien el ejemplo de Lennon no es seguido por los grandes ganadores de la música popular actual y algunas de sus canciones se han utilizado para proyectos que seguramente le habrían asqueado, aún hay lennonistas dispuestos a preservar su legado

(It will) "shine on"

Lennon no fue un político ni mucho menos un teórico social. Fue un extraordinario músico que buscó por medio de su talento y por medio del activismo que descubrió en su madurez, responder a la necesidad de transformar el mundo en un lugar más justo y fraterno. Un idealista, estaba convencido del poder de la imaginación para llevar a cabo esta transformación. Utópico o no, este pensamiento puso a Lennon y a su música en el campo de batalla desde la izquierda contra las manifestaciones de la barbarie encarnadas por Estados y gobiernos represores en los años 60 y 70. Y ese es el ejemplo que hay que emular. A 30 años de su muerte, la figura de Lennon sigue viva, para bien o para mal, vía la cultura popular. Artista legendario, el futuro de su legado ahora se debate entre el consumismo y la rebeldía. En cualquier caso, su música por sí sola seguirá brillando (e iluminándonos) por muchos años más.

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