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1.- A lo largo de la obra de Meléndez, encontramos una trama poética fundamental tejida con los hechos, muchas veces cotidianos, de la vida y la poesía.

2.- Para Meléndez, la poesía se convierte en una búsqueda unas veces amarga, otras irónica, de una belleza que nada tiene ver con sublimaciones románticas, ideales abstractos o cánones estéticos impuestos por concursos de belleza. Se trata de la belleza de lo real, que se presenta espontánea y esquiva, capaz de surgir en los lugares más inadecuados y en los momentos más inesperados, para durar sólo unos instantes.

3.- Ser poeta en una ciudad-mundo atroz, alienada, brutal, hace de Meléndez un náufrago urbano, lo cual implica para el poeta sobrevivir como otro, inventar y portar un disfraz , no con el propósito de negar la realidad, sino para mejor revelarla y rebelarse, y de esta manera poder vivir la vida con algo de libertad e intensidad, y sobre todo para atisbar lo que hay detrás de las máscaras cotidianas y las puertas prohibidas.

4.- En la poesía de Meléndez asistimos a una suerte de transfiguración de la ciudad y sus habitantes, los cuales son transformados, vestidos, como seres mitológicos, dioses, humanizados con los defectos del hombre común.

5.- Tres presencias se manifiestan en el mundo poético de Meléndez: además de la poesía griega y latina clásica, también caminan en los versos del poeta, la poesía japonesa y la cultura urbano popular, sobre todo la música, de varios países latinoamericanos.

6.- La poesía de Meléndez constituye una especie de épica urbana, que a diferencia de las grandes hazañas militares de la épica clásica griega, nos cuenta poéticamente las portentosas hazañas de la vida cotidiana de seres comunes y corrientes, enfrentados en la interminable batalla por la vida.

7.- Algunas características de esta poesía son: a) un paisaje urbano nocturno, donde la ciudad de Monterrey es reinventada; b) en la medida que nos narra historias, la poesía de Meléndez se acerca a la prosa poética, donde un lenguaje metafórico es tejido con un hilo narrativo; c) la irrupción de distintas voces que abren diálogos o soliloquios; d) hay también una guerra del oído rebelde del poeta contra la sintaxis.

8.- Destaca en la obra de Meléndez, un fuerte sentido del humor: un humor que se afana en revelar lo ilusorio d la imagen o idea que construye el ser humano de sí mismo, para dejar al descubierto lo distinto que somos de lo que creemos ser. Pero no se trata propiamente de un desenmascaramiento para encontrar lo real que se esconde; para Meléndez esta interacción entre el rostro de la máscara y el rostro que está detrás, funciona como lo real, con todo lo grotesco que pueda ser, pero también no deja de ser divertido.

9.- El humor en la poesía de Meléndez suscita la risa. No es la risa que nace de la burla cruel, irónica, que marca el desapego y la diferencia. Se trata de una risa que surge de la complicidad, de la simpatía por el otro, de la comprensión, entre el poeta y los seres nocturnos, que como él combaten heroica y cotidianamente el tedio y el desamor, es decir, el olvido.

10.- El humor, mordaz en ocasiones, que todo lo transfigura, incluye al propio poeta, transformado en fauno, payaso o acólito del dios Baco. Con cada poemario escrito por Meléndez esta ciudad de Monterrey se reinventa, se hace más humana y se descubre, a pesar de los pesares, poéticamente.

(Imagen tomada de Internet / Derechos reservados por el autor)

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